the BONGOLIAN
                         

Sala Polar, 29/Enero/2007


por Borja Sánchez Mayoral

La actuación de Bongolian en Valladolid abrió una semana que tenía una interesante programación de conciertos, entre los que destacaba también la potente propuesta de Thunderbolts y el jazz entusiasta del trombonista americano Frank Lacy.

 

Los aficionados vallisoletanos debemos valorar el buen trabajo de la recientemente creada Asociación Cultural Reducto Sónico por haber conseguido traer a nuestra ciudad los dos primeros grupos mencionados. Ambas actuaciones resultaron intensas y dejaron un buen sabor de boca. He de reconocer que antes de llegar a la sala Polar no sabía exactamente qué iba encontrarme, no en la cuestión del estilo musical, ya que conocía los LPs de Bongolian (proyecto en solitario de Nasser Bouzida -líder de Big Boss Man-), sino en el sentido de qué puesta en escena se iba a llevar a cabo. Me explico: los dos discos editados por este artista, uno de título homónimo del año 2002 y Blueprint (2006), contienen numerosas programaciones electrónicas, especialmente el último, algo que en mi opinión resta frescura a ese soul instrumental y funk contaminado, dando una sensación de frialdad, aunque por otro lado hace que ese contenido musical sea algo más que un mero ejercicio de revisionismo. Por fortuna, en directo Bouzida y sus camaradas optan por un enfoque mayoritariamente orgánico que usa abundante instrumentación (órgano, teclados, percusiones -bongos, congas...-, bajo, guitarra y batería) y crea una agradable resonancia retro. Algo que, a mi juicio, favorece a los temas y además mejora la interacción con el público, debido a la vistosidad de la ejecución, la cual era potenciada por el look sesentero que llevaban los músicos.

 

Desde los primeros cortes, entre ellos “Soul Caravan”, “Freddie’s Dreaming”, “Del Ray” y “The In Crowd”, ya podíamos apreciar cómo se las gastaba el quinteto: una sofisticada sonoridad soul generada por una sólida base de Hammond B-3 a cargo de Nasser Bouzida y sus juegos de teclados, pinceladas de funk (en ocasiones con efecto de piano eléctrico), ráfagas de psicodelia y de garage en la guitarra, y una generosa aportación de percusiones en forma de congas, bongos y timbales que proporcionaban aires latinos al conjunto. Todo ello derivaba en una recreación musical vibrante, por momentos con reminiscencias cinemáticas, que poseía mucho groove y detonaba explosiones de color.

A lo largo del concierto hubo momentos frenéticos, como la conjunción de varios tipos de percusiones (por ejemplo en “Psyche Yamm”), el aire de rock and roll clásico en un tema, la tremenda sacudida infringida a la batería en cierto pasaje (a algún jevi le podría parecer casi thrash metal...), o la expresiva distorsión de determinadas teclas. Uno de los puntos a favor de la actuación es que su ritmo no decayó en ningún momento, lo que provocó que la gente disfrutara. Además, la calidad de sonido, aunque mejorable, tampoco desentonó. Después de llevar algo más de una hora en el escenario, el simpático Nasser Bouzida presenta a su banda de acompañamiento y nos habla brevemente de su gira. El batería Bruce Brand es el primero que nos saluda con un mini solo de leve toque jazzístico, Trevor Harding esculpe unas pequeñas líneas de funk con su bajo, Bradley Burguess descarga momentáneamente alta tensión desde su guitarra, y las congas de Dan Elextro suben la temperatura hasta llegar a una apoteosis global sustentada en las palpitaciones del órgano de Bouzida.

Después de esta despedida los músicos vuelven a salir tras el clamor de unos asistentes agradecidos y tocan cuatro bises, uno de ellos con un curioso ritmo militar y otros dos no menos entretenidos, en los que varios miembros se intercambiaron los instrumentos. Tras hora y treinta y cinco minutos de actuación el quinteto se baja del escenario y atiende las demandas de varios aficionados que se interesan por los álbumes de Bongolian.

Minutos después tuvimos la oportunidad de acceder al backstage y charlar brevemente con algunos músicos. Un cordial y atento Nasser Bouzida nos comentó que hoy era el último concierto de la gira, que no habían tenido tiempo de visitar la ciudad porque llevaban preparando el bolo buena parte de la tarde, y que todavía les quedaba faena al tener que recoger ahora el equipo. Además, nos dijo que entre sus músicos favoritos figuraban los organistas de soul jazz Jimmy Smith y Wynder K. Frog, y los percusionistas latinos Ray Barretto y Tito Puente; que en pocas horas les tocaba madrugar para salir bien temprano y que su trabajo es más duro que lo que la gente piensa. Por último, otro dato a tener en cuenta: en diez meses tienen pensado sacar nuevo disco. A la vista de que estaban cansados y de que gente de Reducto Sónico quería hablar con ellos decidimos despedirnos, no sin antes agradecerles su amabilidad por habernos atendido. Esperemos que Bouzida o algún promotor se acuerde del público vallisoletano en su próximo tour. A nuestra ciudad le viene bien que toquen grupos tan divertidos como éste.

TEXTO: BORJA SÁNCHEZ MAYORAL
FOTOS: ALICIA CORRALES CHANCA y BORJA SÁNCHEZ MAYORAL

 

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