Chano Domínguez en concierto en el Café España

Valladolid 18 de Enero de 2007

 

 

Con ligero y ya tradicional retraso de los grandes conciertos de este ya tan querido Café, Mario Benso presentó a quien durante 2 horas nos haría evadirnos de la realidad y adentrarnos en un mundo reinado  por la fusión del jazz con el flamenco, Chano Domínguez.

Un sencillo Chano subió al escenario acompañado de un estruendoso y cálido aplauso de la multitud que prácticamente llenaba el aforo máximo del café. Agradeciendo nuestra asistencia así como el haber sido invitado de nuevo a tocar en el España (¡y ya van 13 veces!)

 

Tras ello, un pequeño momento para tomar aliento, y el maestro tomó posición y desató la magia, que Fernando Trueba describe en su película "Calle 54" como si "Camarón y Monk se dan la mano", resumiendo en esta sencilla pero precisa comparación la habilidad de Chano para "hablar ambos lenguajes".

Chano comenzó su repertorio recordando al gran pianista barcelonés Tete Montoliú, dedicando varios de sus temas al maestro al cumplirse el 10º aniversario de su muerte. Pasando por temas al más puro estilo blues, el jazz en su máxima expresión, el latin hasta el más puro flamenco todos ellos estilizados con ese toque característico suyo donde el jazz llama a las puertas del flamenco y viceversa.

 

                     

 

Es curioso observar las manos pequeñas y regordetas de Chano que, en ocasiones, parecen estar acariciando las teclas del piano como si de una bella mujer se tratara, otras parece tener una guitarra entre sus manos llegando incluso a hacer algunos experimentos con las cuerdas de su instrumento.

El público Vallisoletano, que hacía más de 2 años que no veía a Chano por el España, guardó un elogiable silencio sepulcral durante los temas para finalmente romperlo con clamorosos aplausos y ovaciones al final de cada tema. La unión entre el público y el pianista fue tal que, cuando le llegó el turno al conocido tema popular " La Tarara ", todos deseaban tararear el estribillo que todos conocemos. Chano, consciente de esto no tuvo más que lanzar una ligera mirada con una sonrisa al público para hacernos entender que nos daba luz verde para acompañarle, y así fue, el público animado tarareó, con una extraña pero increíble calidad el famoso estribillo de la Tarara.

Tras acabar su repertorio, los aplausos, silbidos, ovaciones y gritos de: "Oooootraaaa, ooootraaa" se sucedieron hasta  que el gaditano, con una sonrisa en su cara de felicidad en su rostro volvió para deleitarnos con 2 bises, el primero de ellos fue el tema más aflamencado de la noche con fuertes toques árabes transportándonos al interior de una mezquita. Y, para finalizar, como no, "Black or White", una animada y alegre versión del tema de Michael Jackson cuyo estribillo también invitaba a ser cantado por todos.

 

 

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