DEE RANGERS
Polar. 20-03-2007. Valladolid

Ante unos 50 "pucela-city-rockers" se presentaban en la Polar el pasado martes 20 de marzo los suecos DEE RANGERS, abanderados del "garaje-beat" europeo.

Llegaron hasta el Pisuerga de la mano del colectivo REDUCTO SÓNICO, mano que no tiembla en su encomiable –y productivo- esfuerzo por acercarnos con regularidad bandas y formaciones que son un lujo, en muchas ocasiones europeas o estadounidenses, eventos que no ocurrían en Valladolid desde los 80, por ejemplo, en la sala Hippo.

El quinteto escandinavo basó el set en su último trabajo ‘Five Spanish Minutes’ registrado en el estudio asturiano Circo Perrotti junto al duende Jorge Explosion, además de otros temas extraídos de su trayectoria de 10 años y versiones como el Show Me de Joe Tex o El Tren de la Costa de Los Enemigos, reforzando aún más su conexión española.

Ya desde el principio su vocalista – poseedor de un castellano envidiable y con pinta de haber rulado lo suyo por Malasaña -advirtió que esa noche habían elegido un repertorio ‘muy punkie’ y así fue. Obviaron su parte más beat y se centraron en la faceta más garaje-rocker aunque, por supuesto, no faltaron bailables piezas de raíz soulera o inspiradas en el rhythm & blues. Se podría decir que es un monstruo de rock and roll con dos cabezas: una muy sixties-revivalista y otra más infecciosa y proto-punk.

A pesar de algunos momentos que cortaron el ritmo de la actuación –rotura de una cuerda de guitarra por ejemplo-, ésta mantuvo un ritmo ascendente e intenso, con el cantante mostrándose muy descarado y comunicativo con el público, tirando de la banda hacia arriba.

Los temas más potentes beben de las fuentes de nombres clásicos como Sonics o Cynics (incluso sacaron las maracas) por su crudeza e inmediatez aunque, en mi opinión, quizá adolecieron de una sonorización más completa, más amplia y vitaminada para que la banda atronara a pleno pulmón, realzando matices y terminando de convencer por completo.

Efectivos riffs "guitarrajeros", batería cumplidor, bajista destacable y el cálido sonido del órgano Farfisa (una preciosa pieza de museo que debió contar con más volumen) arroparon al rubio cantante durante un concierto correcto pero que pudo dar más de sí, como en esas memorables actuaciones en las que un grupo en estado de gracia trasciende los temas que han grabado y los defiende hasta mejorarlos.

En cualquier caso, corrió la adrenalina, hubo guateque y vimos a una buena banda que cayó bien con su actitud y estética underground y vintage.

Como colofón, felicitar a Reducto Sónico por su labor y dar colorido a esta ciudad esteparia, promoviendo una música, para mí, imprescindible.

Texto: AnimalBoy, Cliff Reacción
Fotos: Cortesía de Ricardo Otazo

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