Con un aforo de algo más de 150 personas, el España recibió el pasado 22 de noviembre a
Miguel Chastang, un habitual del local, esta vez acompañado de cuatro músicos
de renombre de ambos lados del océano. El plato fuerte, en principio, lo brindaban el
trompetista Eddie Henderson, a quien ya tuvimos la oportunidad de escuchar en
el Tributo a Elvin Jones junto a Frank Lacy de hace unos años, así como el
grandísimo batería Al Foster, músico de la banda de Miles Davis de 1972 a 1985, a quien también
hemos podido escuchar los últimos años en su paso por Valladolid. Acompañando
a estos grandes músicos, dos jóvenes promesas del jazz español, el saxofonista
Martí Serra y el pianista Albert Bover, quienes demostraron estar a la altura
de los anteriores a la perfección. Todos ellos liderados por Miguel Chastang,
quien los reune en un excepcional trabajo bajo el acertado título, Four
Generations mostrando la reunión de estos músicos de las más dispares edades.
Mucho le costó a este cronista estar al tanto de tomar notas para esta breve
reseña, pues, tras cuatro temas, el jazz que salía del quinteto me poseyó por
completo (y al café entero), abstrayéndome de todo concepto y borrando mi necesidad de transmitir
con palabras lo que, sólo habiendo acudido a este magistral concierto, alguien
podría comprender.
El concierto, de casi dos horas de duración, comenzó con una movida
interpretación de "Footprints", de
Wayne Shorter, seguido de varias composiciones propias de Chastang,
destacables sobre todo, una preciosa, pero casi improvisada, balada que compuso para Al Foster, a quien no dejó de dar indicaciones a medida que la interpretaban sin afectar de modo alguno a la calidad del emotivo tema, prueba de la calidad del baterista,
liderado en todo momento por la trompeta con sordina de Eddie Henderson, que en ocasiones nos
hacía rememorar a Miles, así como un tema de lo más funk titulado "Funking
aroud your heart" donde pudimos comprobar la excelente calidad de Martí Serra
al saxofón, que hizo un increíble trabajo en el que casi se revienta los
pómulos soplando su instrumento, haciendo que ninguno de los asistentes dudase
de su premio recibido en 2004 por la Asociación de Músicos de Jazz y Música
Moderna de Cataluña. Tras estos cuatro temazos, el grupo decidió tomarse un
merecido descanso de quince minutos para reponer fuerzas y volver con más
ganas aún a darlo todo en el escenario.
Impresionante Al Foster a la batería,
con difíciles ritmos que en ocasiones parecían melodías, disfrutando en todo momento del buen feeling creado por el quinteto. Cabe destacar también
la labor de Bover al piano - mejor pianista 2002 para la Asociación de Músicos
de Jazz y Música Moderna de Cataluña – que, con un elegante y delicado estilo,
acompañó en todo momento a la perfección a sus compañeros y nos ofreció solos con interesantes improvisaciones de muy
buena calidad y claridad. De esta segunda parte son destacables el "All Blues" de
Miles Davis, donde la improvisación fue espectacular, así como el tema de
despedida de Thelonious Monk, con el que recibieron el aplauso final de todos los
emocionados asitentes que no dudamos en clamar por un bis con el que
agradecidamente volvieron al escenario para la verdadera despedida.

En definitiva, un genial concierto para los amantes del jazz de verdad,
probablemente el mejor que veamos en la temporada 2007-2008 en nuestra ciudad,
mejor que cualquiera de los que ha habido y habrá tanto en el nuevo auditorio
como en el salón de actos de caja españa... pero, como no, la respuesta del
público vallisoletano no fue la esperada... ¿Por qué se llenan esos otros
conciertos, y éste, jazz en su estado más puro en un club como los de antaño,
no? ¿Nos hemos vendido a acudir al evento? ¿Realmente queremos que locales
como el españa nos siga trayendo a increíbles músicos como los del pasado
jueves y lo den todo en el escenario? Si es así, habría que ver por qué nos
movemos tan poco en estas ocasiones, y tanto en otras...
Aprovecho también para agradecer a todos los amantes del jazz que asistieron al concierto, que seguro disfrutaron tanto como yo, y como no, al España que, aún sabiendo que estos conciertos se han convertido en una actividad arriesgada en cuanto a venta de entradas, sigue
apostando (aunque ya menos) por seguir trayéndonos el mejor jazz a valladolid.
Texto y fotos por Víctor Alonso