Four Generations

22 de Noviembre de 2007

  Café España, Valladolid

Con un aforo de algo más de 150 personas, el España recibió el pasado 22 de noviembre a Miguel Chastang, un habitual del local, esta vez acompañado de cuatro músicos de renombre de ambos lados del océano. El plato fuerte, en principio, lo brindaban el trompetista Eddie Henderson, a quien ya tuvimos la oportunidad de escuchar en el Tributo a Elvin Jones junto a Frank Lacy de hace unos años, así como el grandísimo batería Al Foster, músico de la banda de Miles Davis de 1972 a 1985, a quien también hemos podido escuchar los últimos años en su paso por Valladolid. Acompañando a estos grandes músicos, dos jóvenes promesas del jazz español, el saxofonista Martí Serra y el pianista Albert Bover, quienes demostraron estar a la altura de los anteriores a la perfección. Todos ellos liderados por Miguel Chastang, quien los reune en un excepcional trabajo bajo el acertado título, Four Generations mostrando la reunión de estos músicos de las más dispares edades. Mucho le costó a este cronista estar al tanto de tomar notas para esta breve reseña, pues, tras cuatro temas, el jazz que salía del quinteto me poseyó por completo (y al café entero), abstrayéndome de todo concepto y borrando mi necesidad de transmitir con palabras lo que, sólo habiendo acudido a este magistral concierto, alguien podría comprender.

El concierto, de casi dos horas de duración, comenzó con una movida interpretación de "Footprints", de Wayne Shorter, seguido de varias composiciones propias de Chastang, destacables sobre todo, una preciosa, pero casi improvisada, balada que compuso para Al Foster, a quien no dejó de dar indicaciones a medida que la interpretaban sin afectar de modo alguno a la calidad del emotivo tema, prueba de la calidad del baterista, liderado en todo momento por la trompeta con sordina de Eddie Henderson, que en ocasiones nos hacía rememorar a Miles, así como un tema de lo más funk titulado "Funking aroud your heart" donde pudimos comprobar la excelente calidad de Martí Serra al saxofón, que hizo un increíble trabajo en el que casi se revienta los pómulos soplando su instrumento, haciendo que ninguno de los asistentes dudase de su premio recibido en 2004 por la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña. Tras estos cuatro temazos, el grupo decidió tomarse un merecido descanso de quince minutos para reponer fuerzas y volver con más ganas aún a darlo todo en el escenario.

Impresionante Al Foster a la batería, con difíciles ritmos que en ocasiones parecían melodías, disfrutando en todo momento del buen feeling creado por el quinteto. Cabe destacar también la labor de Bover al piano - mejor pianista 2002 para la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Cataluña – que, con un elegante y delicado estilo, acompañó en todo momento a la perfección a sus compañeros y nos ofreció solos con interesantes improvisaciones de muy buena calidad y claridad. De esta segunda parte son destacables el "All Blues" de Miles Davis, donde la improvisación fue espectacular, así como el tema de despedida de Thelonious Monk, con el que recibieron el aplauso final de todos los emocionados asitentes que no dudamos en clamar por un bis con el que agradecidamente volvieron al escenario para la verdadera despedida.


En definitiva, un genial concierto para los amantes del jazz de verdad, probablemente el mejor que veamos en la temporada 2007-2008 en nuestra ciudad, mejor que cualquiera de los que ha habido y habrá tanto en el nuevo auditorio como en el salón de actos de caja españa... pero, como no, la respuesta del público vallisoletano no fue la esperada... ¿Por qué se llenan esos otros conciertos, y éste, jazz en su estado más puro en un club como los de antaño, no? ¿Nos hemos vendido a acudir al evento? ¿Realmente queremos que locales como el españa nos siga trayendo a increíbles músicos como los del pasado jueves y lo den todo en el escenario? Si es así, habría que ver por qué nos movemos tan poco en estas ocasiones, y tanto en otras...

 

Aprovecho también para agradecer a todos los amantes del jazz que asistieron al concierto, que seguro disfrutaron tanto como yo, y como no, al España que, aún sabiendo que estos conciertos se han convertido en una actividad arriesgada en cuanto a venta de entradas, sigue apostando (aunque ya menos) por seguir trayéndonos el mejor jazz a valladolid.

Texto y fotos por Víctor Alonso

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