JAZZ KIDDING
Cafe Espaņa, Valladolid.
6 de febrero de 2007

Pocos grupos son capaces de hacernos viajar en una máquina del tiempo hasta los años 30 en pleno auge del swing, pero este es el caso de la formación local Jazz Kidding, cuarteto liderado por el violinista Quike Navarro, claramente admirador del mítico violinista francés Stéphane Grapelli, acompañado por Jorge al Contrabajo, Diego Martínez a la guitarra rítmica y un recién incorporado miembro que se ocupa de la batería.

La noche de ayer en el España comenzó como todos nos esperábamos, clásicos y stándars del swing tocados a raja tabla con un mínimo de virtuosismo por parte de los miembros de la banda recayendo el papel principal casi en tu totalidad en el violín. Durante la primera parte sonaron clásicos como Summer Time, Do you Know what it is to Miss New Orleans,... algunos de ellos acompañados al piano por Greg Steyer, pianista estadounidense colaborador habitual de la banda pero que, a causa del jet lag (acababa de aterrizar en Valladolid) no aportó mucho a las piezas salvo en la lograda pieza adaptada para violín Take 5, de Dave Brubeck.

Una pieza destacó por encima de todas por la ternura, admiración y cariño con que la fue tocada, se trataba de nuevo de un arreglo para violín de Lágrimas Negras a ritmo de bossa nova, pieza que se volvió a poner de moda hace unos años gracias al disco de Bebo Valdés y Diego el Cigala que lleva de título del propio tema.

Tras un corto descanso, los chicos volvieron al escenario con más marcha que nunca y ganas de hacérnoslo pasar bien. Homenajearon a Ray Charles con un par de sus temas más conocidos como el Georgia on my Mind casi irreconocible así como la movida Hit the Road Jack en la que el violinista se puso al piano no favoreciendo especialmente la pieza...

La parte más íntima llegó cuando tocaron extraordinariamente clásico Moonlow haciéndose el silencio total y llegando cada nota del violín a nuestros corazones.

 

Para finalizar, una versión en clave de funk-blues-rock del Watermelon Man en la que el violín electrificado hacía el papel de una harmónica de blues.

Aclamados como siempre por un animadísimo público volvieron para tocar el primer biss, en mi opinión, el mejor tema de la noche. Se trataba de un tema de música tradicional judía (Quike forma parte también del Klezmática Trio) tocado a una velocidad vertiginosa que, al ritmo de palmas, hizo que el líder de la banda se recorriera todo el café con su violín al hombro saltando y subiéndose a las mesas para, como dijo anteriormente, “probar estas zapatillas converse que estrenamos hoy, que fueron hechas en los años

En definitiva, una noche alegre y divertida a que nos hicieron pasar estos chicos con algunos temas muy bien tocados.

Por Víctor Alonso nosolovito.blogspot.com

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