Madeleine Peyroux

2007

  Sábado 28 de julio de 2007.

 

  Centro Cultural Miguel Delibes. Auditorio de Valladolid

                                                                                                                           pr disckreto
La Peyroux vino a Valladolid y prácticamente llenó el nuevo auditorio.
Cierto que el público estaba totalmente predispuesto, pero tardó en entregarse... ¿porqué?, puede que no fuera el sitio indicado para un concierto de este tipo, la música que factura Peyroux necesita mayor proximidad, mas calidez, es música de club.
El auditorio es grande, impecablemente diseñado, (coño, lo ha hecho Bofill, una de las vacas sagradas de la arquitectura hispana moderna, y especializado en este tipo de recintos), el grado de inclinación del patio de butacas consigue que la visibilidad no se altere cuando se te sienta un tiarrón en la fila de delante -actualmente cada vez hay menos señoritas y señoronas con moño- pero por otro lado produce ese distanciamiento  a veces no deseable
y ¿el sonido, la acústica?
no era lo que se requería en este caso. No se exactamente donde puede estar el problema porque no he podido aun ir a ningún concierto acústico o de música clásica, es decir, no amplificado. Por lo que me comentan suena bien, lo cual me hace pensar en un problema de sonorización, excesiva reverberación, no se si tendrá algo que ver el hecho de que el recorrido del sonido amplificado se vea invertido en relación al acústico que se genera en el escenario y que fluye de abajo a arriba hasta perderse en el alto techo... en cambio los altavoces están precisamente colgados del techo, ¿puede que demasiado altos? supongo que dependerá un poco de donde estés sentado, pero el hecho es que el flujo de sonido queda invertido y la reverberación final de la que fuimos testigos, aunque tampoco era excesiva, no era la adecuada, vale para ciertos tipos de pop, especialmente lo suelen pedir las voces, pero en este caso se extendía al conjunto de los músicos y el resultado no era el que nos hubiese gustado disfrutar.

Seguramente pareceré un tiquis-miquis, lo asumo, pero no seamos tan chauvinista-autocomplacientes, hablamos de un auditorio que ha costado una millonada a la comunidad, y vale que todo el mundo agradece enormemente un sitio en condiciones, hace años y años que lo reclamamos y lo reclamamos y lo reclamamos, mas aun en una ciudad como Valladolid donde nos hemos comido tantos conciertos en plazas y polideportivos sin ningún sentido de la acústica, conciertos de todo tipo, pero no dejemos ahí la cosa, esto hay que redondearlo de alguna manera y no va a ser echando piropos comparativos por eliminación, especialmente grave sería si después de semejante inversión el auditorium sonara peor que la plaza de toros, la plaza mayor o el nefasto polideportivo huerta del rey. -mala cosa- por eso me gustaría que empezáramos a diferenciar entre como habría sonado ese concierto en la plaza mayor y como sonaba en el auditorio para dar un segundo paso que nos lleve a como debería haber sonado realmente, esto lo hago extensible a otros casos, ejemplo Ferry o Chick Corea, ok suena bien, pero es que es un AUDITORIO, especialmente diseñado para eso, para oir -audio, del latín-, y de ahí a un sonido impecable hay todo un trecho por recorrer que seguramente se pueda terminar haciendo de forma satisfactoria incluso para los oidos mas exigentes... puede que sea una simple cuestión de tecnología o pillarle el punto.

Pasemos página.
La Peyroux con su inseparable guitarra venía respaldada por un cuarteto: teclados (pianos, órgano), guitarra eléctrica, contrabajo y batería. Todos ellos excelentes músicos... y de ella ¿que vamos a decir? todo el mundo parece estar de acuerdo, yo también, es un valor en alza, ¿terminará entrando en el restringido club de las Bessie Smith, Ella Fidgerald, Areta Franklin o Janis Joplin?, si que anda ya casi a la altura de Nina Simone o Norah Jones, recursos y actitud no la faltan, va sobrada, sobradísima, es una joya. Tiene un gusto exquisito interpretando, claro que las comparaciones con la Billie Holiday joven son inevitables, esos desarrollos, esa forma de cantar al oido, incluso el timbre.

Por otro lado el acierto que tiene a la hora de elegir el repertorio, pero mas destacable aun la forma de hacer suyas esas canciones... no hablamos precisamente de estandars del jazz, sino de canciones con mayúsculas, canciones de todo tipo y de todas épocas que va combinando asombrosamente, canciones todas reconocibles pero que suenan de otra manera, como si fueran realmente suyas, con una unidad sin fisuras... y no, aunque profundamente impregnado de swing, no fue un concierto de jazz lo que vimos, algo seguramente bastante calculado para la ocasión, y no fue jazz sino pop music -música popular-, mas aun después de haber asistido la semana anterior en el Universijazz a los tremendos conciertazos (en mi opinión) de Atomic y el maestro Liebman (impresionantes ambos!!).
Hay dos tipos de música, la buena y la mala, ok, pero también existen otras divisiones, la música que te lleva de la mano, la que te lo da todo hecho, que no deja lugar al receptor y por otra parte la música creativa, la música abierta, aquella que requiere un esfuerzo por parte del destinatario (que normalmente siempre lo hay) y que le deja libertad de interpretación, aquella que no sólo se ejecuta en los músicos e intérpretes sino también en el oyente, que la completa, la asume y termina de darla forma en su cabeza... especialmente cuando todo esto sucede en directo, sin red ni arneses. Y no es algo exclusivo del jazz, ni mucho menos, aunque haya sido uno de los géneros que mas lo ha desarrollado, sino extensible a todo tipo de músicas, y cuando hablo de esfuerzo por parte del receptor tampoco me refiero exactamente al hecho de necesitar una preparación previa (que a veces también), sino al mero esfuerzo que supone dejar la mente en blanco, aparcar prejuicios y estar dispuestos a dejarse hacer de alguna manera (como a veces sucede con el sexo, si), es entonces cuando las emociones se disparan; cuando hay riesgo y sorpresa aumenta el fujo de adrenalina y otros mecanismos se ponen en marcha, seguramente el maestro Artaud lo definiría como "escuchar o hacer con el estómgo, con las tripas"

Evidentemente aunque esto se manifiesta en diferentes grados no es lo que la Peyroux propone, vale que yo es lo que busco pero también soy capaz de situarme en un contexto concreto, mas aun cuando voy por voluntad propia y a sabiendas, mihelmano Su, gran escuchador de música además de músico, lo explicaba muy resumidito y muy bien en el previo, y a eso es a lo que íbamos y eso es lo que encontramos, un concierto articulado sobre una colección de grandes canciones del imaginario neo-norteamericano de ascendencia británica, no soporto que los estadounidenses se hayan apropiado de esa manera del término "americano", incluso se refieren a su país como América, ¿que pasa con Perú y la música andina? con el Caribe, el son, la salsa, con México y sus rancheras, el tango argentino y etc etc... y ¿que pasa con los verdaderos norteamericanos? los que han vivido en esa parte del planeta durante siglos, ¿que pasa con su folcklore y su música? ¿acaso esa no es música americana? ¿ni siquiera norteamericana?, pero es igual, la misma culpa tienen los pretenciosos estadounidenses que los periodistas de todo el mundo que hacen extensible el término a un concepto que no se sujeta ni con andamios y consiguen que finalmente la gente del pueblo termine por aceptar universalmente, y conste que no me eximo de responsabilidad, que también lo he hecho por lo de abreviar.
Pero vamos, que la culpa no la tiene Peyroux, es sólo una disquisición, hablo de los temas que interpreta, espléndidas canciones impecablemente ejecutadas de forma que los músicos crean una base sobre la que flota la interpretación vocal de la Peyroux, arreglos precisos, orquestación mínima, todo al servicio de esa voz... pero claro, cuando te lo está cantando alguien de su talla te rindes, no hay mas remedio. Yo diría incluso que habría dado igual si hubiera venido ella sola con su guitarra, en realidad los músicos simplemente acompañaban, el guitarrista se limitó todo el concierto a doblar la guitarra de Madeleine con otro sonido -electrificado-, hizo un par de solos, debieron durar exactamente dos compases, 8 segundos; el teclista tres cuartos de lo mismo, aunque quizá le dejó un poco mas de protagonismo, hizo algún contrapunto, y batería y bajo a marcar. Todo esto llegó al paroxismo después de una docena de temas, con "I hear music" que sirvió para presentar la banda, Steve Cardenas a la guitarra, Jim Beard a las teclas, Johannes Weidenmuller al bajo y Jochen Ruckert a la batería... Beard hizo un amago, Ruckert ni siquiera... ojo, no pasa nada, a veces incluso mejor, como dice Corea, hay que aprender a sujetarse, también es una virtud, y todo esto mas que nada lo cuento para hacernos una idea de lo que fue, esa es mi única intención, además de dar otra visión diferente a la unanimidad con la que parece comulgar toda la crítica, si, soy tiquis-miquis, especialista en buscar las vueltas y encontrar cabos sueltos. No tengo mayor problema, cuestión de actitud. Seguramente algún lector habrá que esté de acuerdo con estas apreciaciones, incluso algún otro puede haber que no se fijara en estos detalles y termine por estar de acuerdo con la perspectiva que brinda el tiempo, aunque sus sensaciones son suyas y eso es lo que vale, nadie se las va a quitar y el que pretenda hacerlo es un ladrón y un cabrón.
Los hechos son que allí nadie se salió del guión, cualquier factor de riesgo quedó absolutamente anulado. Esperamos poder volver a verla en otras circunstancias y con otro planteamiento.
El repertorio aquí lo teneis,

De los bises sólo uno, ya digo que aunque el público estaba previamente rendido tardó casi once temas en transmitir verdaderamente un entusiamo que llegara de forma clara hasta el escenario, (puede que por todo esto que cuento), y esto sucedió con la versión de Cohen "dance me to the end of love" incluida en su segundo disco "careless love", aunque fue su último trabajo "half the percfect world" en el que basó buena parte del concierto, empezando por "blue alert" también de Cohen y terminando con el "Smile" de Chaplin antes del único bis "walkin' after midnight" -y único tema rescatado de su primer disco "dreamland"-, esa canción de Cohen arrancó la ovación mas cerrada de la noche, llegó, trascendió, convenció. Pero no tenía ganas de tocar mucho mas.
Como no podía ser de otra manera también cayó Serge Gainsbourg "la javanaise", Peyroux ha vivido buena parte de su vida en París, está bien empapada, domina la lengua. El resto del repertorio, como se puede ver, repartido entre "half..." y "careless love", incluído un tema de su autoría "don't wait too long", cuyo vídeo de Gasteiz'05 (creo) con otra banda pero similar formato cierra esta crónica, bueno,  el "I'm all right" del último disco que también tocó lo firma igualmente ella.

Y así lo vi, o eso creo, o por lo menos eso recuerdo, a veces uno no sabe si es mejor escribir nada mas salir del concierto o dejar pasar una semana, como en este caso, ni siquiera si es preciso escribir...
Pues así lo recuerdo y así se lo he contado. Salú.

txt disckreto, fotos Su.

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esto no se vió en Valladolid, ¿es del festi de Jazz de Vitoria-Gasteiz 2005?

 

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