STRYPER + SACRED
PALENCIA 9 NOVIEMBRE 2007
FRONTON MUNICIPAL ERAS DE SANTA MARINA

La gira que el grupo americano STRYPER realizó por nuestro país, la tercera en su trayectoria, desembocó en su llegada a Palencia en una fecha envidiable, un viernes, y en un ambiente excepcional.

Y eso que el panorama a priori resultaba cuanto menos incierto, ya que al “entradas agotadas” de algunos conciertos como el de Madrid en la Joy, se juntaba la pobre asistencia, apenas 160 personas, que les acompañó en su concierto de Santiago de Compostela.

Menos mal que con solo acercarse al Frontón en el que se desarrolló el concierto se podía ver que el de Palencia iba a ser “otro cantar”. Los aledaños del recinto respiraban un aroma a concierto clásico de los que los más veteranos disfrutamos hace tiempo, gente conversando, bebiendo y escuchando la música que salía desde sus coches, meritorio si tenemos en cuenta que la noche era bastante fría, y un rosario de camisetas y chupas sacadas del armario por algunos espectadores, veteranos que en algunos casos venían desde Asturias, Burgos e incluso Madrid, y que habían vestido, tiempo antes, como si de una segunda piel se tratara.

Por todo lo dicho la expectativa del concierto era excelente y nuestra entrada en el recinto, mientras el grupo telonero comenzaba su actuación, se compuso del saludo a muchísima gente conocida, creo que los llegados de Valladolid ganaron esa noche por goleada a los de otras ciudades. Casi todos componentes de la vieja guardia de la noche de la ciudad, y este reencuentro fue, para el que escribe, emocionante. La sala se presentaba con más de tres cuartos de entrada (SOBRESALIENTE!!) y un juego de luces y  dimensiones de escenario de concierto grande, como así resultó ser.

Pero si nos remitimos meramente al aspecto musical, y tras la actuación de los barceloneses SACRED, una banda de hard clásico con influencias progresivas que basaron parte de su repertorio en versionear temas de MAIDEN, QUEEN, JUDAS PRIEST, WHITESNAKE,  PURPPLE etc. y  donde brillaba la voz de su cantante URI CANALIAS con un registro (y apariencia física) muy cercana a DICKINSON,  lo que nos encontramos fue a un grupo en plena forma que tuvo que pelear con una acústica no muy buena, entiendo porque lo llaman frontón, que según las reseñas de otras ciudades les acompañó durante todo el tour español.

Con menos presencia de los clásicos colores negro y amarillos que siempre los acompañaron (tan solo se apreciaban en la guitarra de OZ y por algún que otro integrante del público cuya chaqueta a rayas tiró al escenario y que el vocalista se puso a pesar de ser una talla mucho más pequeña), la banda centró desde un principio su repertorio en sus tres primeros y clásicos discos: THE YELLOW AND BLACK ATTACK, SOLDIERS UNDER COMMAND y TO HELL WITH THE DEVIL ya que tan solo tocaron OPEN YOUR EYES de su disco de 2005 REBORN que no desentonó junto a todos los clásicos, haciendo probablemente de esta manera mucho más felices a una audiencia que acudía a cantar las canciones más conocidas de su carrera. La nota curiosa de la noche fue la interpretación del tema de BOSTON “PIECE OF MIND”, un poco más endurecida que la original,  probablemente como homenaje a la muerte, no hace tantas fechas, de BRAD DELP.

Hay que reconocer que viendo el aspecto y la forma física que tienen, sobre todo MICHAEL SWEET, es probable que ellos mismos hayan seguido las proclamas de sus canciones, alejadas del vicio, el pecado y la mala vida de otros compañeros de generación (los 80 dejaron huella en muchas de las bandas de éxito), ya que con la cuarentena ampliamente rebasada presentaban un aspecto envidiable. Y no solo la apariencia, ya que su voz ralló a una altura casi sobresaliente, aunque también es verdad que el apoyo del guitarra OZ FOX en los coros, muy buena labor cantando los estribillos, le permitió dosificarse durante todo el concierto y de esta manera acabar con tonos agudos muy altos en TO HELL WITH THE DEVIL al final del show y que fue cantada incesantemente por todo el mundo.

El grupo estuvo en todo momento enérgico y profesional, con muy buena entrega y centrándose en una interpretación que, si exceptuamos algún que otro pequeño desliz vocal provocado probablemente por las ganas de agradar de SWEET y porque en algún que otro tema quizás esperó mayor colaboración de la concurrencia como en el principio a capella de SOLDIERS UNDER COMMAND, fue excepcional, destacando no solo OZ FOX en los punteos sino la buena compenetración que mostraron los dos guitarristas en las dobles armonías y los punteos cruzados, sin duda lo más destacado de la noche.

La base rítmica también brilló, TRACIE FERRY al bajo,  puesto con el que ya está  perfectamente acoplado, bordó una ejecución con pocos alardes y muchas poses y el batería ROBERT SWEET que tocó con el cuerpo completamente girado hacia un lado como es costumbre en él, colocando la caja en el perfil y los timbales frente a la audiencia.

De las canciones que tocaron destacó la interpretación de la balada HONESTLY que SWEET hizo tan solo con el acompañamiento de unos teclados pregrabados y que supuso una pequeña licencia dentro de un repertorio en el que los temas eran calcados a las versiones de los discos si exceptuamos el ya citado inicio a capella del SOLDIERS. También sonó muy bien MAKES ME WANNA SING que fue coreada por todo el mundo en un juego de voces con la banda.. El grupo se movía constantemente por el escenario, interactuando también entre ellos y dando muestras de que se encontraban cómodos sobre las tablas.

Hubo momentos de clichés clásicos de la banda como las baquetas puestas en forma de cruz en muchas canciones, el lanzamiento de biblias “customizadas” con pegatinas de la banda o un final de concierto, que apenas llegó a la hora y media, con el señor MICHAEL SWEET, de elegante negro,  recitando, rodilla en tierra, una oración en la que pedía la bendición para todos los presentes y su vuelta a la ciudad en futuras ocasiones, para la que solicitó la presencia de un miembro de la organización que hizo de improvisado traductor.

Tuvimos suerte, por todo lo dicho, de poder disfrutar de un concierto de ROCK clásico de las dimensiones de STRYPER, tan cerca de casa y además de que la entrada y el ambiente fuera tan bueno, demostrando que hay mucha gente con ganas de vivir estas experiencias, hecho que se demostró ampliamente viendo a toda la gente cantando las canciones de la banda.

No me gustaría terminar esta pequeña reseña sin destacar la labor que Luis HEAVEN CROSS esta realizando por traer figuras de primer nivel internacional a nuestra comunidad, arriesgando como nadie su dinero y sobre todo apostando desde una iniciativa individual a mantener la fe en el ROCK viva, que dure muchos años.

by beerbeer

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