THE WHO

EUROPE TOUR 2007

19 de Mayo, Bilbao Exhibition Center, Bilbao
                                                                    por Alberto González Valmaseda

             

 
 

Pete Townshend, Guitarra y voz
Roger Daltrey, voz
Simon Townshend, Guitarra
Pino Paladino, Teclados
John Bundrick, Bajo
Zak Starkey, Batería.

Suena el despertador. Cualquier otro sábado, a buen seguro hubiera estado remoloneando un buen rato antes de poner los pies en el suelo. Sin embargo ese sábado 19 de Mayo, me sentía más bien ansioso por deshacerme de las sábanas y empezar el día. Me acerco a la ventana, y abro las cortinas. Cualquier otro sábado, hubiera deseado que el sol me cegara al hacerlo. Sin embargo, ese sábado 19 de Mayo, me pareció que el ambiente grisáceo y lluvioso con el que amanecía Bilbao, era perfecto. Era un día típicamente británico, ese que uno se imagina si piensa en Londres. Ese que reina e impregna Quadrophenia, la película. Ese día, sin duda tenía algo especial, y es que, la noche de ese día, ¡ iba a ver a The Who!

El día transcurre lento, pesado. Lo que otro día cualquiera hubiera sido un agradable placer del que disfrutar con calma y parsimonia, como pasear por la orilla del Nervión contemplando el “nuevo” Bilbao, saborear una buena comida en un típico restaurante vasco...aquel día parecían no ser más que simples pretextos con los que matar el tiempo, hasta que llegara la hora.

Son las 9:30. Ya estoy en el Bilbao Exhibition Center. A mi alrededor dianas, banderas inglesas, parcas verdes, corbatas, sombreros...pero también, chupas de cuero y cadenas. Rostros y cuerpos rebosantes de juventud, pero también rostros señalados por el paso del tiempo, canas y barrigas. Determinadas cosas unen a las “tribus” y a las generaciones...

Y llega la hora. Aproximadamente las diez. En las pantallas del escenario, el archiconocido icono rojo blanco y azul indivisiblemente asociado a la banda. Y delante, el rojo pasión de una Stratocaster, la de Pete Townshend. Levanta el brazo derecho, y el rojo de la Strato parece encenderse, hasta que al fin Pete la ataca con I Can’t Explain. La Strato es ahora incandescente. Y todo el recinto también.

Después de la descarga de bienvenida, unos cuantos temas de los primeros tiempos, The Seeker, Substitute...El sonido es muy bueno, la banda suena de maravilla, precisa y brillante. Quizás demasiado. Tal vez suena casi a “disco”, y todo el mundo sabe (los más jóvenes por los vídeos que nos hemos tragado tantas veces, y los más afortunados porque quizás estuvieron allí alguna vez) que los conciertos de los Who, no suenan a disco. Tengo que decir que no entendía muy bien la presencia de Simon Townshend a la segunda guitarra. En mi opinión no aportaba demasiado, y de alguna manera, ayudaba a “ensuciar” la imagen de los “cuatro” Who. En los Who, a la guitarra está Pete Townshend, y ya está. Parecida sensación respecto al teclista. No cabe duda que su intervención en determinados temas es fundamental, sin embargo los arreglos de teclados en otros, a mi juicio estuvieron de más. De acuerdo que a veces la formación de guitarra, batería y bajo puede dejar algún “vacío”. Pero en ocasiones la música debe ser, como reza uno de sus temas, “Pure and Easy”. Y en los Who, y más en estos temas añejos, esto es más cierto si cabe.

 

Después de dos grandes éxitos, Who Are you y Behind Blue Eyes, llega The Real me, uno de los mejores temas de la noche. Tremendas las sensaciones ante la mezcla de imágenes en la pantalla de la película Quadrophenia y el sonido atronador de la canción. Por un lado, la rebeldía, insolencia y temeridad juvenil que parece predominar en la película, y por otro un discurso quizás más profundo, sensible e íntimo sobre la dificultad para encontrar el sitio propio en el mundo que destila el disco (probablemente mi favorito del grupo). No es de extrañar que Eddie Vedder reconociera que Quadrophenia fue uno de los discos más importantes que escuchaba en su adolescencia, mientras crecía, mientras se construía su “yo”. El tema de preguntarse qué ha venido a hacer uno al mundo, cuál es el sitio de uno, en suma, de la identidad, es recurrente en The Who. Quizás por ello el nombre de la banda sea el que es...

A parte de este Real Me, sonaron otros temas de Quadrophenia, como 5:15 (aquí sí, el piano de Pino Palladino incontestable) o la sorprendente y bellísima versión acústica de Drowned. Personalmente, eché de menos I’m One...quizás en otra ocasión?

Comienzan las misteriosas notas sintéticas, generadas conforme a quién sabe qué meditado patrón, preludio de uno de los grandes himnos del rock: Baba O’ Rilley. Una especie de marcha casi tribal, con ese pesante dos por cuatro al ritmo del cual caminamos, desfilamos, siguiendo al lider, convencidos de que “no nos hace falta pelear para demostrar que tenemos razón, no necesitamos ser perdonados...”

Un momento de “caída” de intensidad con Eminence Front, de su album It’s Hard. Sinceramente, a mí el tema me sonó a Pink Floyd, banda que, con perdón de los fans, no me divierte demasiado... Similar sensación de “bajón” con los temas de su último disco, Endless Wire. Desde luego no son las grandes canciones que son el resto de temas del show. Mención a parte para el “Man in a purple dress”, que sonó con bastante emoción.

No faltó la explosiva My generation, seguida de un largo “jam” basado en dos acordes, no demasiado brillante para lo que en otros tiempo hubieran sido capaces de hacer, pero supongo que para la improvisación en TheWho, los desaparecidos Keith Moon a la batería y John Entwistle al bajo son imprescindibles.

Nuevamente, los primitivos pero efectivos sonidos de sinte en este caspo precediendo a la grandiosa Won’t get fooled. En fin, qué voy a decir de esta canción. Es la esencia del rock, una de esas canciones que explican por qué una guitarra eléctrica es algo más que un instrumento musical, y la sensación de poder que transmite alguien cuando la domina. Quizás, sin embargo, fue uno de los temas en que más quedó de manifiesto lo justo que anda Roger Daltrey de voz por momentos, circunstancia suplida sin embargo por una entrega total.

La banda se retira, y en respuesta al pataleo general y los “¡Who! ¡Who! ¡Who!” que sonaban como miles de golpes de aliento con que ayudar a recuperarse a los músicos después del esfuerzo (en especial a Daltrey), salen de vuelta con otro tema de la época en blanco y negro: “The Kids Are All Right”. En este caso, es posible que la versión más “arreglada” respecto a la manera de interpretarla en sus orígenes, le diera un atractivo nuevo a la canción.

 

Y llega lo que para mí fue el mejor tramo del concierto: La batería de temas de Tommy.

Pinball Wizard. Para qué decir más. Un tema redondo.

Gran sorpresa para mí cuando comienzan a sonar los acordes de Amazing Journey. Realmente no esperaba escuchar una canción tan...tan poco “hit”. Según iba avanzando y acercándose al final, yo levantaba los ojos al cielo rogando que la empalmaran con Sparks....Y el cielo me escuchó. Aunque no del todo, porque también pedí que diera permiso para salir un ratito a Keith y a John para que la tocaran...Supongo que el cielo no pudo dejarles salir, porque simplemente no están allí (ya me entendeis...)
Aún a pesar de ello, sonó intensa y poderosa.

Y para cerrar, colofón de lujo: See Me, feel me, touch me, heal me. Para mí una de las canciones más bellas del rock, que cierra su disco Tommy, primera ópera rock de la historia, y que prueba la singular sensibilidad y genialidad de Pete Townshend como compositor. Aún hoy, desde la perspectiva de un “hijo de los 90”, Tommy me parece un disco sorprendente y revolucionario. ¿Cómo no? Un disco de rock que empieza con una “obertura” al modo clásico, en la que se introducen perfectamente hilados uno tras otro los temas que luego irán apareciendo y desarrollándose a lo largo del disco, con la curiosa historia de Tommy (creada también por Townshend, lo que demuestra que es más que un músico, es un artista completo) como hilo argumental dando unidad conceptual a la música. Una obra maestra, a mi juicio solo superada por Quadrophenia.

Y por último, como discutible cierre, “Tea and Theatre” de su último disco, a dúo. Yo hubiera preferido que el concierto hubiera terminado con la anterior. Pero en fin, Roger se la dedicó a Pete ya que ese día era su cumpleaños, así es que nada que objetar. Y bueno, la gran noche llegó a su fin.

   

De acuerdo, no es exactamente lo mismo de antes. Pero sin duda, los Who actuales suenan convincentes e incluso poderosos por momentos. Destacaría el papel del batería, si bien es cierto que a pesar de su técnica y dominio del instrumento, suena demasiado a...batería de hoy, es decir, tocando al estilo actual. Yo hubiera preferido un poco más de ejecución apasionada y en cierto modo espontánea, ese tocar casi con las vísceras de Moon, en lugar del preciso juego de muñeca de Zak Starkey. Pero hay que reconocer que es un digno sustituto en una plaza nada fácil.

¿Se traicionan a sí mismos al continuar tocando, a pesar de la radical declaración “I hope I die before I get old” del My Generation? No lo creo. Nadie que toque con esa pasión e intensidad una guitarra eléctrica, haciéndola sonar de esa manera tan brillante, emocionante, convincente y creíble, puede decirse que ha envejecido. Desde luego, el cuerpo de Pete Townshend ha envejecido, pero...¿Quién es Pete? ¿Lo que vemos, o el corazón que hace sonar así la guitarra? Desde luego, si es lo segundo, yo le echo 20 años, no más...Caso aparte el de Roger Daltrey, ¿Realmente ha envejecido?

  

Alberto González Valmaseda (mayo-junio'07)

 
 

fotos de undertowing -fredy- de la gira Who 2006


 

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