Museo de la Ciencia
Avenida de Salamanca, s/n. Valladolid
VALORACIÓN :
por Maguil
La edición de 2007 del Universijazz nos muestra dos hechos destacables.
El primero es la consolidación, por fin, de un festival de Jazz en Valladolid, hecho que nos alegra mucho a los que lo hemos intentado en los 80 y 90. Enhorabuena, ya era hora. Además, si está la universidad por medio, mejor. Item más, programado por un músico tiene alicientes añadidos.
El segundo hecho es el cambio de ubicación del festival. Este hecho no es tan positivo. El jazz a veces es una música que exige al espectador concentración, comprensión, esfuerzo, riesgo, aventura…y no es en un espacio de cemento, frío, abierto, con sonido ambiente de ambulancias y motos como esto se consigue. NO es el lugar adecuado, por su exposición a las brisas frías de las cercanías de los ríos y la apertura al norte. Otitis leve me ha diagnosticado el médico el sábado por la mañana. Ningún responsable cultural del ayuntamiento se acercó por allí estos días, pero sí se ocuparon el viernes de desconectar el panel de información que ofrecía la temperatura, la velocidad del viento, la presión atmosférica…apagón informativo en toda regla.
En Valladolid –los que conocemos la ciudad desde el pateo diario y no desde el coche oficial lo sabemos bien- existen muchos lugares más adecuados que este. Por ejemplo: el Centro de Congresos Conde Ansurez o el Patío de Chancillería, justo al lado. Si además queremos coordinar las actividades musicales podemos pedir al ayuntamiento de la ciudad que durante el Universijazz se pueda usar el Patio de la Hospedería de San Benito. Si además se programasen algunas actuaciones en locales de medio aforo como el Café España, the better.
Y ya puestos a pedir: ¿por qué no “hablar” con los departamentos musicales de la Universidad –Musicología, Aula de Música, Orquesta Joven- para con ellos hacer “master classes” con alguno de los importantes músicos que cada año recalan en este puerto seco de Valladolid. Este año hemos tenido al profesor de profesores: Dave Liebman. Si se consiguiera que participasen alumnos y profesores de la Escuela Municipal de Música sería la leche. (Estas ideas se las cedo gratis a los responsables culturales de las instituciones, algunos no aprendemos, yo suelo juntarme con los más generosos en este campo como Paco Alvarado o Mario Benso)
¿No quieren hacer de Valladolid el ombligo cultural del mundo? Pues que empiecen a “trabajar en ello” en vez de irse de potes y pintxos con sus parranderos.
Martes, 17 de julio Israel Sandoval. Guitarra (España) Martin Andersen. Batería (Dinamarca) Thommy Andersson. Bajo (Suecia)
lo sentimos pero perdimos las fotos del concierto
Abren el festival dos formaciones con gran influencia nórdica: Israel Sandoval Trío y Atomic.
El trío del guitarrista español Israel Sandoval tiene el honor y la dificultad de abrir el festival en un nuevo espacio que no le beneficia en absoluto, público frío para una música más que correcta pero que no llega a conectar. Son tres buenos músicos que hubieran dado muchos resultados en un espacio que posibilitara más cercanía con los espectadores. Desarrollos muy interesantes de las improvisaciones en un entorno sonoro cercano a los tríos que pone en marcha Bill Frisell con grabaciones en directo espectaculares. Temas propios, lo que no es moco de pavo en un medio en el que se tira de estandars con mucha facilidad.
Martes, 17 de julio Magnus Broo trompeta Fredrik Ljungkvist saxo alto y tenor, clarinete Havard Wiik piano Ingebrigt Haker Flaten bajo acústico Paal Nilssen-Love batería
La segunda parte, a cargo de Atomic con un público más entregado. Ya conocía su directo por la actuación en Palencia en el festival Ahora! Música. Sencillamente atómicos, fuerza, energía nórdica y maestría técnica. Sobre un background free y mingusiano articulan un discurso muy contemporáneo acercándose a sonoridades y texturas influenciadas por el dúo Boluez-Portal y por Markus Stockhausen. Música aparentemente cerebral pero con mucha alma dentro. Alma que no pudo con la temperatura propia del North Cape que teníamos en Valladolid.
Miércoles, 18 de julio Oliver Lake saxo alto y soprano, voz Tony Kofi saxo alto David Murray saxo tenor y clarinete bajo, voz Hamiet Bluiett saxo barítono Lee Pearson batería Jamaaladeen Tacuma bajo eléctrico Herve Samb guitarra
Uno de los mejores conciertos del Universijazz07 fue el del segundo día, con la doble actuación del WORLD SAXOPHONE QUARTET. Liderados por el cuarteto de saxofones, David Murray - saxo tenor, Tony Kofi - saxos alto y soprano, Oliver Lake - saxo alto y Hamiet Bluiett - saxo barítono, acompañados por Jamaaladeen Tacuma - bajo eléctrico, Herve Samb - guitarra y Lee Pearson - batería, este septeto nos deleitó con un concierto doble cuya primera parte consistía en un tributo al mítico guitarrista JIMI HENDRIX. Un cóctel que fue algo difícil de digerir por momentos, pero no por ello carente de calidad. Conocidos temas de Hendrix sonaron, Freedom, 1983, Machine Gun, Little Wing, If six was nine... en una primera parte en la que los solos de Herve Samb a la guitarra eléctrica emulando a Hendrix acompañado de la constante sección rítmica fue el principal atractivo.
La segunda parte, mucho más funk, estuvo dedicada a su nuevo disco Political Blues. Una segunda parte menos free y más fácil de digerir que, salvo por un raro experimento free-africano de Lee Pearson a la batería "cantando" extraños (y cargantes) coros, hizo las delicias de todos lo que queríamos movernos en nuestras sillas a ritmo de jazz-funk...
A destacar el tema Hal's Blues, en el que los 4 saxos se quedaron solos para interpretarlo, así como el tema que da título al disco cantado por Oliver Lake donde hicieron una amplia crítica a la política actual de los EE. UU:
I've got the political blues/I'm sick of hearing it everyday/I've got the political blues, Katrina broke the levee today/I've got to get up on out of here and find some good news coming my way. I'm gonna take the iron bird and fly to another continent/I'm gonna climb the Great Wall of China and ask Chairman Mao exactly what he meant; I've got the political blues, the country's in another war/I've got the political blues, the homeless is knocking at my front door…
Jueves, 19 de julio
Suso González guitarra eléctrica y de jazz
Miguel Ángel Recio piano y teclados
Juanjo bajo
Rafael Martín percusiones
Paco Tejero batería
Supongo que no debía ser así como ellos habían visualizado la presentación ante su público, o por lo menos ante buena parte de amigos, compañeros, conocidos... de hecho antes del concierto se les notaba mas relajados y con ganas, pero algo sucedió cuando salieron al escenario, habrá que preguntarles, pero aquello no terminaba de funcionar, faltaba alma, no sonaba. Puede que fueran los nervios, a Suso incluso se le desenchufó la guitarra en el segundo tema, puede que fuera por falta de acoplamiento de la sección rítmica que, a excepción de Rafael Martín con las percusiones, apenas tuvo presencia en ninguno de los temas, no estaban ni Diego Martín ni César Diez que se ocuparon de la grabación de batería y bajo en el disco... puede que fuera la propia gelidez del sitio... no sabemos.
Aún así, el concierto de Carnavals fue muy variado en cuanto a géneros. Comenzando con el tema más jazzístico de todos, "Happy New Day", combinaron músicas de distintos modos liderados en todo momento por la guitarra de Suso González con dejes que nos recordaban en muchos momentos a Santana. Uno de los mejores y más experimentales temas del concierto fue "Flamingo", donde nos presentaron una mezcla del sonido de las fusiones del flamenco y el rock al estilo de Guadalquiir que posteriormente desarrollarían grupos como Medina Azahara. No hubiera estado de más la inclusión del espectáculo multimedia que llevaron a Laguna de Duero para adornar un poco la noche y dejar un mejor sabor de boca al público.
Flamingo, en Laguna de Duero, verano 2007
En definitiva, un concierto correcto, pero demasiado sencillo y melódico para lo que nos tienen acostumbrados en el Universijazz. Tendremos que esperar otra ocasión mas propicia para ver Carnavals en toda su expresión
Jueves, 19 de julio Giovanni Amato trompeta y fliscorno Max Ionata saxo tenor
Julian Oliver Mazzariello órgano Nicola Angelucci batería
A medida que avanzaba la noche, la temperatura del museo de la ciencia bajaba a ritmo de batería (hasta los 16º) y la gente notaba que necesitaba entrar en calor de algún modo... y es ahí cuando apareció lo mejor de la noche: Amato/ Ionata Hammond Quartet
El cuarteto italiano liderano por la explosiva trompeta de GIOVANNI AMATO nos deleitó con temas de composición propia donde, por fin, pudimos escuchar excelentes solos virtuosísticos de la mano del saxo de MAX IONATA y, en especial, las impresionantes improvisaciones GIOVANNI AMATO a la trompeta y fliscornio.
La inclusión del órgano hammond en la sección rítmica fue méramente anecdótica y bien podrían haberse ahorrado traerlo de Donostia y sustituírlo por con bajo común u otro teclado, pues la labor que hizo fue la de una sencilla sección rítmica, y un par de solos bastante sencillotes desaprovechando el uso de este instrumento que, de haber tenido mayor protagonismo, hubiera sido un aunténtico espectáculo. Por el contrario, el joven baterista NICOLA ANGELUCCI se mantuvo firme y acompañó elegantemente a los dos vientos, cocinando cuando precisaba y llevando perfectamente el ritmo en el resto, incluso dio lugar a alguna improvisacion bastante buena.
Su estilo estuvo prácticamente centrado en temas de estilo bebop, con la inclusión de una preciosa balada a la mitad del concierto en la que los vientos tuvieron una bella conversación.
Para finalizar, "You are the sunshine of my life" de Steve Wonder sirvió como base para versionarlo y despedirse elegántemente tras un estrenduoso aplauso de los pocos que quedábamos en la fría noche vallisoletana. Algunos no dudamos en aclamar un bis... pero el público salió despavorido como si el recinto estuviera en llamas (o helado).
Viernes, 20 de julio Dave Liebman saxo tenor y piano Wolfgang Reisinger batería y percusión
Cierre del festival a cargo de dos formaciones de excepción, lleno pese a la contraprogramación del Centro Miguel Delibes y del propio ayuntamiento de Valladolid.
Abre la sesión el maestro de maestros, el sabio del jazz Dave Liebman acompañado del batería Wolfgang Reisinger, batería y electrónica.
Grandes leciones musicales tomadas de algunos grandes del jazz: Coltrane –Naima- u Ornette Coleman –que esa noche actuó en Vitoria- con una impresionante versión de Lonely Woman, tema del que dice Lou Reed que tiene que escuchar cada día… sencillamente una muestra de sabiduría musical y humana integrando en su actuación hasta los sonidos de las ambulancias.
Viernes, 20 de julio Jerry González trompeta y congas Javier Massó “Caramelo” piano Arnaldo Lescay batería Reinier Elizarte contrabajo
Cierra el festival la Jerry González Latin Band, otro monstruo del jazz, latinizando grandes temas del jazz, como A Love Supreme, acompañado por Dave Liebman.
Escuchados sus discos muy influidos por las ideas de Gillespie –aunque él utilice la sordina, más propio de Miles Davis- la impresión es la de estar ante un renovador del jazz latino. En directo es más contundente. Es un gran conocedor de la comunicación con el público, con una formación de cuarteto + percusión consigue encandilar al respetable y mantener la atención que a veces se acerca al entusiasmo de los fans del latin-jazz. Le acompañan otros tres monstruos jóvenes de la escena neoyorquina del jazz latino, cubanos, especialmente destacadas las maneras del pianista, apodado “Caramelo”.
Maguil
Jerry vino mejor que nunca en el formato que más me gusta, un quinteto formado por jóvenes músicos.
LLeno de latin, mambo y mucho swing, Jerry clausuró el festival consiguiendo lo que nunca antes ningún grupo consiguió entre el frío público vallisoletano, un increíble aplauso final con la aclamación de hasta dos bises que grátamente tocó junto a su banda. A destacar, aparte de la increíble labor de Jerry a la trompeta y las congas, el tremendo trabajo del pianista, admirador de Michel Camilo por la forma de tocar (aporrear) el piano con una increíble precisión y deleitarnos con impresionantes solos que se llevaron los más grandes aplausos de la noche. Al acabar el concierto, Jerry bajó del escenario para hablar con los pocos que continuábamos levantados aplaudiendo como muestra de agradecimiento, preguntándonos qué tal sonaba y qué nos había parecido, pues al parecer habían tenido algunos problemas técnicos.
En definitiva, segunda vez que veo a Jerry, y cada día me gusta más. Un concierto fácil de seguir, con mucho rítmo y que gustó mucho.