Domingo 1 de junio de 2008. Estadio Olímpico, Barcelona

Hasta Barcelona nos trasladamos para ver a una de las bandas más míticas del panorama musical durante decadas, los reyes de las baladas, los americanos Bon Jovi en lo que parece ser su última gira mundial... y como nunca los habíamos visto allí que nos fuimos a pesar de la distancia, del precio de la entrada 52 euros y de ser domingo. Y no fuimos los únicos porque el Estadio Olímpico de Montjuic estaba bastante lleno, cerca de 50.000 personas, sin estar hasta la bandera, o hasta el pebetero, que para eso está. Pero es que era el único concierto en nuestro país en este tour. La organización funcionó fenomenal y a pesar de lo grande del recinto había numerosos voluntarios situando a la gente en su sitio y la visibilidad desde todos los puntos era buena.
Antes del concierto Después del concierto
Una de las pancartas del público Un momento de la actuación
Eran las nueve menos algún minuto cuando se encendieron de nuevo las luces del escenario para dejarnos ver a unos Bon Jovi más maduros pero con las mismas ganas de siempre. Puesto que era la gira de su último disco abrieron con el tema que le da título "Lost Highway" que aunque sonó un poco regular ya calentó a la gente. Jon Bon Jovi sin tener la voz de los ochenta aparecía en buenas condiciones y con su inseparable guitarra se movía por todo el escenario. La verdad es que fue un momentazo verlos aparecer por fin, después de seguir su carrera durante mas de 15 años y tenerlos delante supuso todo un cúmulo de sensaciones. Todo esto se acrecentó cuando después de la apertura escuchamos los primeros acordes de "Born to be my baby" todo un temazo que puso a la gente a bailar y cantar y en pleno éxtasis que continuó cuando engancharon el "You give love a bad name". Si había alguien que dudara sobre el repertorio sin duda se equivocaba porque a pesar de ser gira de disco, éste quedó relegado por los grandes clásicos. Y es que después tocaron, para mi una inesperada, "Raise your hand" que seguró les recordó alguna tour mítico. Lo único negativo era la luz que aún iluminaba todo el estadio y que no permitía exprimir a tope las telas de luces y las pantallas que llevaban por escenario.
La verdad es que el set list estaba resultando alucinante. "I'll sleep when I'm dead" se mezcló con acordes de 'Rockin' all over the world', de John Fogerty y sin darnos descanso llegó uno de esos temas radiados hasta la saciedad y al que el grupo seguro que le agradece muchísimo pues es el que le dio el salto a la fama: "Runnaway" que se inició con una pequeña intro de ese gran teclista que es David Brian. Y es que a pesar de los años, la formación sigue siendo la misma, salvo por el bajista Alec Jhon Such al que se le considera miembro oficial de la banda aunque ya no actúe con ellos. Jon Bon Jovi recordó sus tiempos en solitario con "Blaze of Glory" que sirvió también para darnos un respiro que continuó con la descafeinada "In these arms", una de las canciones más cañeras del disco "Keep the faith" que tocaron a menos ritmo del habitual y que dejaba un poco indiferente. Menos mal que después hicieron una versión del "I can't help falling in love" de Elvis Presley que es una preciosidad y que les quedó sinceramente bien. Así engancharon con la parte más romántica de la noche, ya sin la luz del sol y con el espectáculo en pleno apogeo, con "Bed of roses" cantada a voz en grito por todos los asistentes que ilumninaban el estadio con sus cámaras y móviles.

Regresaron a las canciones más cañeras con "I'ts my life" y "Keep the faith" que le dieron el toque más duro a la noche. Fue en ese momento cuando llegó otro de los momentos especiales de la noche pues Jon Bon Jovi le dejó el micrófono a su gran amigo y compañero Richie Sambora para cantar "I'll be there for you" una de las baladas más bellas del grupo americano. Por supuesto, Richie, que es un gran cantante no decepcionó y le puso tanto sentimiento y corazón como podría haberlo hecho el propio Jon, sino mejor. La verdad es que fue algo mágico como mágico fue verle con su sombrero y más tarde con su guitarra de dos mástiles.

"Hey god" fue la que siguió que junto con "Have a nice day" sirvieron de repaso a sus discos más actuales. Al menos, ya que tenían que incluirlos en el repertorio eligieron las canciones más rockeras y más conocidas por los que ya no seguimos tanto su carrera actual. Volvieron al último cd con "Who says you can't go home' " para la que les acompañó una chica violinista. Y llegamos al final de la primera parte de la actuación con un "Livin' on a prayer" mítico y cantado prácticamente a capella por Jon con la inestimable colaboración de 50.000 gargantas que se desgañitaron con uno de los cortes más queridos del grupo.

Para los bises se guardaron "Always", "Wanted dead or alive" con la guitarra de dos mástiles, "Someday I'll be saturday night" y un cierre colosal y apoteósico con "Bad medicine" que terminó en plan catedral de gospel cantada por todos los presentes, el grupo de una manera muy original.

La verdad es que fue una gozada de concierto, la voz de Jon estuvo a buena altura, el espectáculo también pero seguro que para los que tuvieron la suerte de verles hace años el concierto fue algo descafeinado en algunos temas. Para ser la primera vez que los veía salí encantada y no dudaría ni un instante en repetir la experiencia. Fueron grandes, siguen siendo grandes.

El escenario Las pantallas fueron protagonistas
Jon Bon Jovi en estado puro Have a Nice Day!

Crónica de Skaidana

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