Carvin Jones

 22 de Abril de 2008: SALA LA VACA (Ponferrada)

La sala “La Vaca”, en el barrio Cuatrovientos de Ponferrada, nos presentó a uno de los guitarristas de blues más espectaculares de la actualidad. Abrió las puertas a las 12 en punto de la noche, hora a la que debía empezar el concierto. El retraso, sin embargo, no fue excesivo, y a eso de las 12,30 empezó el espectáculo. Nos dimos cita unas 200 personas, que para un martes y un estilo que no tiene el suficiente gancho en este país, no fue mala entrada.

Carvin Jones es un guitarrista que necesita el contacto directo con el público, y a la segunda canción ya había saltado del escenario para tocar entre la gente que, un poco intimidada al principio, reculaba al verlo acercarse con su Stratocaster.

Pudimos verlo tocar con la guitarra por detrás de la cintura, entre las piernas, en la espalda a lo Jimi Hendrix, tirado en el suelo con ella sobre la planta de los pies… bueno, de todas las formas imaginables. En realidad es un showman total, y consigue con ello que la actuación sea mucho más entretenida que si fuera más clásico. Sólo deciros que alguien le ofreció una cerveza y a Carvin no se le ocurrió otra cosa que usarla a modo de slide.

Los miembros de la banda, abandonados en el escenario, seguían a Carvin Jones en cada una de sus improvisaciones. Tras los largos solos de guitarra, demostraban su experiencia conjunta enlazando un tema con otro a partir de una simple mirada.

A lo largo de una hora y media oímos mucho blues, rock y jazz. Fueron escasos los temas que cantó, ya que en su mayoría eran instrumentales. Y cuando lo hizo, fue para homenajear a Jimi Hendrix con unas cuantas de sus canciones: “Voodoo Chile”, “Hey Joe”, “Let Me Light Your Fire” “Foxy Lady” o el “Johnny B. Good” de Berry , cuya versión de Hendrix es inconfundible. También el clásico Sweet Home Chicago de Robert Johnson, entre otros.

Era la segunda vez que tenía la oportunidad de ver a este monstruo de las seis cuerdas. El verano pasado compartió cartel con Ten Years After en Béjar, en el VII Festival Internacional de Blues de Castilla y León. En aquella ocasión Carvin Jones hizo gala de un mayor uso de sus pedales de efecto de sonido, sobre los que tiene un gran dominio y control, además de utilizar una guitarra inalámbrica que le daba más libertad a la hora de unirse a su entregado público.

La única queja que tengo es que el sonido no fuera mejor para la ocasión.

Sin duda, Carvin Jones, es uno de los grandes, y como dijera el mismísimo Eric Clapton, “un joven a tener en cuenta”. Os recomiendo verlo en uno de sus espectaculares conciertos, y disfrutar de su directo, creo que inolvidable.

Txt: El Chacal.

 

 26 de Abril de 2008: Sala Polar, Valladolid

Un aforo completo de la sala polar comprobó nuevamente que un show de Carvin Jones no es precisamente un espectáculo que te deje frio. El maestro se nos presentó en Valladolid como parte de una extenuante gira que está realizando por Europa con conciertos casi diarios.

Este tornado de Texas junta pura ostentación extravagante, exorbitantes trucos de guitarra y un virtuosismo propio de aquellos héroes de la guitarra de los 70. Quizás sea por esto que el publico quedó extasiado por su actuación a los pocos temas de comenzar.

Como no hacerlo si en formación básica de batería, bajo y guitarra estábamos asistiendo a un repaso del rock en mayúsculas, invocando al espíritu de los grandes clásicos que desfilaron ante la destreza de este émulo de Jimi Hendrix.

No hay que olvidar su faceta de showman, importante en tanto en cuanto consigue conectar con la audiencia mas allá de sus interpretaciones. Y es que Carvin es tan cercano que no le importa abrirse camino con su guitarra a través del publico para darse una vuelta por el local e ‘ir saludando’ mientras como si nada las notas siguen saliendo de su vieja guitarra, tocar de todas posiciones posibles (con el instrumento detrás de su cabeza, entre las piernas, en el suelo, con una mano en lo alto,…) o tomar una cerveza que alguien amablemente le ofrecía -el cable de la guitarra no le llegaba hasta la barra del bar, suponemos- para usarla como slide y ofrecernos otro de sus bestiales solos.
Que no pare el espectáculo.

Vigorizante sesión que amantes del buen rock, bluseros no canónicos y amantes de la música en general no deberían dejar pasar siempre que se les presente la oportunidad.

Texto por David González
Fotos por Víctor Alonso
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Entrevista realizada el Sábado 26 de Abril

 

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