Extremoduro
 
Multiusos Sánchez Paraíso, 30 de mayo de 2008, Salamanca
 

La madurez está sentando bien a Extremoduro, con ella firmaron un concierto lleno de sorpresas. La primera un sonido claro y limpio. La segunda una actitud y unas ganas encomiables, lejos de vagar como almas en pena por el escenario de lado a lado como muchas veces, y pese a quien pese, ha ocurrido. Y la tercera, y muy agradable, fue el llenazo en el Multitusos al precio al que estaban las entradas, ya que el de hace cuatro años, que valía 6€, podía llevar a engaños. Tres sorpresas y un lunar, una organización que provocó aglomeraciones a la entrada y que pudieron haber provocado alguna desgracia.

Una madurez dulce en la que el mítico Robe Iniesta se está moviendo con pez en el agua (rodeado además de Iñaki Uoho Miguel Colino y Cantera, con el apoyo de una tercera guitarra y teclados). La buena voz y la entrega presidieron su actuación, capitaneando a una banda cerca de cumplir 20 años de vida. Cuando cayó el telón y apareció ataviado con uno de sus particulares trajes, y se acercó sigiloso al borde del escenario bajo una tenue luz, llovieron los “Robe es dios”. Sea dios o no, al preguntar que dónde estaba la luz, el comienzo arrancó en lo que fue un set plagado de éxitos.

La luz llegó con ‘Deltoyá’ y después vinieron ‘Sol de invierno’, ‘Historias prohibidas’ y ‘Golfa’. Para entonces, el pabellón estaba de pie y sus cristaleras empañadas, señal inequívoca de que la gente abajo se estaba moviendo de lo lindo. Así, los fans tenían sus clásicos, pero también había tiempo para el material nuevo. Del próximo disco, ‘La ley innata’, aún pendiente de fecha de lanzamiento tocaron dos canciones, la primera ‘Dulce introducción al caos’ y la segunda una desconocida para la afición.

El peligro de tocar mucho material novedoso es que la parroquia puede aburrirse y Extremoduro no cayeron en ese error, para seguir con el reguero de grandes éxitos con el que cerraron el primer tramo de la gala. Por este orden: ‘Buscando una luna’, ‘La vereda de la puerta de atrás’, ‘Quemando tus recuerdos’, ‘Amor castúo’ y el primer fragmento de ‘Pedrá’.

Para entonces, el grupo ya tenía encarrilado el concierto, y después del paréntesis los grandes cortes de su discografía fueron disparándose uno a uno. Con ‘Papel secante’ volvieron a la acción, a la que siguieron ‘Sucede’, ‘De acero’ y la relajada ‘Standby’, un halo de aire fresco para lo que vendría después. Y es que el Multiusos se caía cuando sonaban ‘A fuego’, ‘La central nuclear’, ‘Pepe Botika’, ‘So payaso’ y ‘Jesucristo García’, para cerrar con ‘Puta’.

En los bises se desató todo. El conocido himno ‘Salir’ encendió la mecha de la traca musical que se vivió con ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’ y ‘Autorretrato’, enlazadas en un bucle en el que los seis músicos se dejaron la piel en el escenario. Y no es euforia, la gente salió del concierto convencida de que había asistido a un evento histórico.

Txt: Rubén Arévalo

fotos en Salamanca de mmozamiz y resto facilitadas por Last lasttouring

 
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