Jonquil
Cafe Teatro de Valladolid.
1 de abril de 2008

Cuando oí por primera vez el nombre de “Concierto Invisible” pensé que eso no podía salir bien: ¿un concierto de un artista / grupo sin nombre en Valladolid y pagando? Imposible, si apenas se llenan los conciertos de los artistas “famosos”  (con publicidad y anunciados con anterioridad), ¿cómo iba a ser esto posible?

El primer intento fue el concierto acústico que Nacho Vegas & Christina Rosenvinge dieron en el Café España (el día siguiente del concierto en el Teatro Cervantes) y repito lo de “primer intento” ya que a la salida del concierto ya sabíamos que iban a tocar el día después, así que “invisible” no fue.

El segundo intento fue el concierto de David Thomas Burroughs en el bar La Piedra, con un aforo de 50 personas y un show muy especial, los conciertos invisibles comenzaban a rodar en la ciudad del Pisuerga.

Y ayer el tercer concierto invisible. Café Teatro, 5€, 9 de la noche. Que eran seis y que habían teloneado a Spoon, poco más se sabía. No obstante algunos acertaron en sus predicciones y quienes se subieron al escenario fueron el grupo de Oxford, Jonquil.


Foto Ricardo Otazo

En el pequeño escenario de la planta baja del Café Teatro, Hugo Manuel y los suyos dieron el sexto concierto de su gira española (organizada por el sello Acuarela para presentar el EP Whistle Low en nuestro país) que ha pasado por Huesca, Tarragona, Madrid y Castellón en la última semana.

El sonido de Jonquil está entre Beirut y Arcade Fire, a caballo entre el pop, el folk y la experimentación. Y en directo el violín o la flauta travesera, unidos al resto de instrumentos de la banda, suenan espectaculares. Algo menos de una hora para presentar su último trabajo, Lions (2007) en lo que ha sido uno de los conciertos más apasionados e interesantes que se han visto por las tierras del Pisuerga en mucho tiempo. La mitad del público sentado en el suelo, la otra mitad de pie y Jonquil bien apretaditos en el escenario, casi como si estuvieran tocando en el garaje con unos amigos.

Ya desde las primeras canciones el público (unas 50 personas, no muchas más) empezaba a animarse y la banda tocando radiaba una frescura, alegría y disfrute por la música que los que llevan ya un tiempo pateándose escenarios no

Y con canciones como “Lions”, “Babe, So Now Why No?” o “Whistle Low” hicieron que el público allí presente no dejara de sentir el ritmo de la música y al acabar cada una de ellas, largos aplausos (que aprovecharon en un par de ocasiones algunos miembros de la banda para pedir un mechero a los asistentes y entablar una curiosa conversación gestual).

En definitiva, un concierto redondo que responde definitivamente -si es que quedaba alguna duda- a la pregunta de si se puede hacer este tipo de actividades tan poco frecuentes en nuestro país y más en el caso de en una ciudad como Valladolid: un interesante grupo que habrá sido todo un descubrimiento para muchos y un directo impecable, tal vez un “pero”, la falta de un traductor para que el diálogo entre público y banda fuera más fluido.

TXT: Jose Luis Merino; Foto Otazo

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