The Magestics
Lugar: Sala Arena
Fecha: 28-Febrero-2008

Ya es arriesgado hacer un concierto de rock un día de diario en una gran ciudad como Valladolid. Así que si hablamos de Medina del Campo, uno se puede imaginar los equilibrios que tiene que hacer un promotor, hostelero o músico para organizar algo. Los riesgos se asumieron y ocurrió lo que dictaba la lógica: al comenzar, allí éramos como 15 o 20 personas.

Salvando éste detalle, todo lo demás salió a pedir de boca; inmejorable ambientación musical antes y después, a cargo de dj. Idiota (Pelayo para los amigos), buen sonido general y una excelente banda de rock que derrochó ganas de gustar a los pocos que allí estábamos.

Yo, que no me entero y no sabía absolutamente nada de esta gente, me limité a disfrutar sin más; Cuando no esperas nada de algo, cualquier detalle puede hacer que te enganche o que no.

Lo primero que llamaba la atención era la sorprendente voz de Dave. A veces podía recordar al ese estilo tan de moda en el rock americano de los 80, y me refiero al rock más "mainstream", ese que siempre hemos oído en las películas, pero nunca hemos tenido ocasión de escuchar en directo en un local de al lado de casa. Si a eso le sumamos la valiosa ayuda del resto de la banda a las voces, hasta te vienen a la cabeza...¿Von Jovi?. ¿Por qué no?.
Bien es verdad que la onda de Majestics no es precisamente el jevi metal melódico. Sería más acertado compararles con gentes como Hoodoo Gurus o The Smethereens; eternos buscadores de potentes riffs y estribillos perfectos.

La teatralidad al interpretar las canciones, con histriónicos gestos acompañados de convulsos movimientos de todo el cuerpo, aumentaba la sensación de que realmente Dave se cree lo que esta haciendo, lo que no es poco en un panorama rokero tan saturado de todo tipo de propuestas a veces más bien vanas.

Otro de los detalles llamativos era el imponente sonido de guitarras; El equipo era de primera calidad, pero también hay que hacerlo sonar. Todo perfectamente calculado y sin florituras innecesarias. Ningun arreglo parecía estar ahí por casualidad.

Uno de los momentos curiosos fue la versión del famoso tema de Barón Rojo: "casi me mato", pero ésta vez en, ¡ingles!. Produjo el efecto esperado: sorpresa  (de nuevo)  y participación popular en medio de un ambiente aún bastante frío.
El concierto terminó con un "Keep on rocking" de Neil Young, que por fin terminó de calentar al personal, quizas un poquito tarde. Los castellanos somos así, qué le vamos a hacer.

Desde luego que es un lujazo poder disfrutar de un conciertazo semejante tan en familia, pero para qué nos vamos a engañar, éstas cosas necesitan del público para poderse seguir haciendo.

Fdo. Renato

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