PONCHO K
Sala Porta caeli. 9 de febrero de 2008. Valladolid

La verdad, es que siendo sincero, había escuchado muy poco a la banda Pocho K y si te fías de las portada de los discos, con la imagen de Alfonso Caballero ocupando todo el frontal del cedé te puedes crear imágenes erróneas e incluso pensar que se trata del típico cantautor roquero. Pues bien allí nos presentamos va-web con la intención de abrir nuestras orejas y ver y escuchar a esta banda a la que la crítica ha tratado tan bien.




A las 21.00 el aforo era ya bueno y poco a poco la sala se fue llenando, había hueco pero lo justo para una larga noche de poncho.

Sobre las 21.30 aparecen sobre el escenario y empiezan  descargar su set, con un sonido bueno, a veces demasiado fuerte, fueron descargando los temas, con un público entregado desde el principio y muy ansioso de escuchar a los sevillanos. De este modo, arrancan con “Corrientes demolientes y ganarse al público desde el primer instante y así siguen con cortes de Destino de pluma y mano  como “Camino” o “Quemar los poemas” y de sus otros discos como “Sopas de cariño”, “Un mar de pan duro” o el “Er tío del saco” de Cuantovaqueré, “Un perro como tu”, “Avaricia de querer” o “Me das pena” del No quiero empates y un buen puñado de su disco Cantes valientes, que en breve cumple año desde su edición y del que interpretaron cortes como “Corrientes demolientes”, “Al loro”, “Carnívoro cuchillo”, “Frontera”, “Te digo que no te quedes”, “Mientras tanto”, “Pescaitos” o “Mentiras de sal”.

 

Durante todo el concierto el listón lo mantuvieron muy alto, con una importante sección musical y una puesta en escena de Alfonso Caballero Romero en la que canta poniéndolo sentimiento, algarabía o rabia, según lo requiera el tema. Destaca la parte final donde se ponen a desbarrar, animando al público pucelano, al que hizo participe de su tema de despedida.

 

La banda, con sonido duro, al mas puro rock digamos urbano, con tintes digamos andaluces, con ese deje vocal que caracteriza a los grupos del sur y que digamos popularizo Dogo, uno de los grandes olvidados del rock sevillano. La compenetración entre la banda es muy compacta, con un batería que no deja tregua, una guitarra y bajo que le dejan pista a Poncho para que interprete y pueda soltar las cuerdas de vez en cuando y arengar al público e incluso tirarse a compartir momentos frenéticos con él, que en cantidad de 170 asistió a ver a los sevillanos, un éxito de taquilla que hace que seamos optimistas en un futuro local lleno de rock.

Es difícil en bandas como Poncho K no hacer comparaciones, ya que se puede decir que como padre tienen a los Extremoduro y Reincidentes y como hermanos gemelos a Marea o La Taberna de Moe por poner algunos ejemplos, pues se encuadra demasiado en esa línea de poetas del rock que popularizaría Roberto Iniesta a principios de los 90 y que tan buenos resultados le dio, encumbrándolo en lo mas alto, pero eso también hace que cada vez se hable más de clónicos y se conviertan en bandas excesivamente lineales.

Txt y fotos: Manuel Eskela

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