QUIQUE GONZÁLEZ Y LA ARISTOCRACIA DEL BARRIO.
AUDITORIO DE LA FERIA DE MUESTRAS DE VALLADOLID,
08 MARZO 2008
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A las 21.00 se levantaba el telón del Auditorio de la Feria de Muestras de Valladolid, y aparecían sobre el escenario Javi Pedreira, Karlos Arancegui y Jacob, es decir, La Aristocracia del Barrio. Sonaba la intro del último tema de Avería y Redención #7,  Vete Con Cuidado. Segundos después, hacía aparición el señor Quique González, pelo largo y sombrero, se sentaba sobre su piano-ford capri.

El "veterano músico" como, según el propio Quique, se habían referido a él esa misma mañana en prensa, nos hizo disfrutar de lo lindo con la precisión de su voz, su sentido del humor y sus fantásticas canciones. Y es que han pasado ya diez años desde que en el 98 Personal saliera a la luz. Un largo viaje del que el pasado 8 de marzo nos mostró nuevos y viejos souvenirs. Hay que decir que fueron generosos, de entre los diversos bises que ofrecieron (¡hasta cuatro!), nos sedujeron con canciones como Pequeño Rock And Roll, 73, Me Agarraste, y prácticamente todo el álbum Avería y Redención, además de  un tema que se quedó fuera de éste: La Luna Bajo El Brazo (como se aventuraba a vaticinar un chico de entre el público)/ I'm Coming (todavía no tiene un título definitivo).

Quique alternaba entre el piano y guitarra, mientras La Aristocracia del Barrio le acompañaban en una actuación armónica e impecable, no exenta de momentos de distensión (a veces Quique improvisaba con la letra) que refleja el trabajo cuidadoso de quienes hacen un disco como aquel que se esmera en crear una pequeña obra de arte. Destacaba, Javi Pedreira que en muchos momentos acaparaba el protagonismo de las canciones con unos magníficos solos de guitarra, como en La Cajita de Música o Nos Invaden Los Rusos.

No faltaron algunos de sus temas de la época de Universal, Bajo La Lluvia, Salitre, y la que escribiera para Enrique Urquijo, Aunque Tú No Lo Sepas. Un detallazo cuando en Salitre, Quique sustituyó aquello de "te conocí en Conil de la Frontera" por "te conocí a la orilla del Pisuerga". ¡Qué valiente con la comparación!

El buen ambiente nos contagió a todos desde el primer momento. El público, entusiasmado durante todo el concierto, no paró de pedir canciones. Quique y su banda, agradecidos, salían una y otra vez al escenario a regalarnos más temas.  En la última, Vidas Cruzadas, el público, que se había estado conteniendo durante las dos horas de concierto, se lanzó hacia el escenario para disfrutar de cerca. Largos aplausos al final, para Quique González y La Aristocracia del Barrio.

Alicia Sanchez Aliste

Lo mejor:

Sin duda fue todo un detalle ver cómo Quique pedía a los técnicos de la sala que encendieran las luces al final del concierto para “poder ver la cara” a los que allí estaban vitoreando, gritando, silbando, saltando, disfrutando de un gran final de concierto.

Lo peor:

La frialdad con la que durante los primeros 40 minutos el público vallisoletano (y el no vallisoletano, ya que había por el auditorio muchos grupos de fans venidos de todas partes) recibió el concierto de Quique González. Aunque poco a poco la cosa se animó.

La anécdota:

Cuando sonaba Pequeño Rock and Roll un chico de la primera fila se acercó un poco al escenario e hizo una foto con una Polaroid, ¿y qué tiene esto de raro? Pues que desde hace un año ya no se fabrican este tipo de cámaras y en febrero de este año la compañía anunció que deja de fabricar carretes para esta cámara (aunque tienen stock hasta 2009). Sin duda una fantástica manera de ‘acabar’ con una cámara: retratando un momento mágico de un gran concierto.

José Luis Merino (bydiox)

Fotografía Ricardo Otazo

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