RIDERS ON THE STORM

    Sala La Riviera, Madrid,
     15 de julio de 2008

 

  por UvR    

Si existen motivos válidos par a a cudir a un concierto, esos son un repertorio a prueba de bombas, músicos experimentados y algunos con vitola de leyendas. Con estos mimbres, es ilógico que para el público en general sea menos atractivo acudir a un concierto de Riders on The Storm que si el grupo en cuestión se llamara The Doors. Aunque haya sido de forma obligada por la demanda del batería John Densmore, es plausible que el nombre no sea The Doors y sí que se trate de sus dos ex compañeros, Ray Mazarek y Robby Krieger bajo dicho nombre rindiendo un, en ocasiones, sentido homenaje a su propio pasado.

   

Los comienzos del show son un tanto descorazonadores tanto por la elección del manidísimo Carmina Burana como overtura, que no augura nada bueno, como por la interpretación un tanto abúlica de un Love Me Two Times, que empieza renqueante, con Manzarek excesivo en los gestos y cuyo órgano suena de cualquier manera, sin gusto. El pulso lo mantiene en estas primeras canciones, el sonido de la SG Standard de Krieger, reconocible, cálido y magistral por momentos. Aferrándonos al bueno de Robby, van cayendo las primeras canciones, Break on Through, Love Her Madly, en las que el nuevo cantante, Brett Scallions (ex vocalista de Fuel) se ve en la incomodísima papeleta no sólo de hacer olvidar que no está Jim Morrison sobre el escenario, sino de superar las siempre odiosas comparaciones con su predecesor en el cargo: Ian Astbury. Tras la tres primeras canciones, llegan los mejores momentos del show, y es precisamente Scallions el que levanta el bolo con una excelente revisión de When the Music's Over, en la que se nota que muy a pesar de no tener ni el torrente vocal ni el magnetismo de Morrison es un soberbio cantante y que en los momentos más psicodélicos del repertorio de Las Puertas se desenvuelve mucho más cómodamente. El público reacciona y con la bailable Peace Frog ya está todo el mundo dando botes. Llega después Soft Parade y la guitarra de Krieger llena el ambiente de sonidos que, por un momento, parecen llevarnos a todos de viaje a las playas de Venice, California, a darnos un baño lisérgico y a olvidar que hace mucho que la inocencia de los 60 quedó atrás. Brett Scallions, que ya se ha ganado al respetable, se despide para dejar al guitarrista a su aire en el escenario, demostrándonos al público español que sabe tocar la española y que le gusta eso del flamenco. Afortunadamente, este momento que amenaza con convertirse en un truño incomestible, acaba pronto y Robbie entona en aceptable español el “No Me Molestes, Mosquito”, con Ray Manzarek acompañándole con las maracas, en lo que constituye el momento cómico y desengrasante de la velada.

Los músicos, Toy Dennis a la batería y Phil Chen al bajo, regresan al escenario para interpretar Spanish Caravan, seguido de Alabama Song, dejándonos, eso sí, con todas las ganas de recibir el conocido enlace con Backdoor Man en nuestros oídos. Vuelve la lisergia con Waiting for the Sun y un Five to One, que aprovecha Manzarek para lanzar los inevitables Fuck Bush y toda esa mandanga, que nos deja preparados para la mejor sorpresa de la noche: un Touch Me interpretado desde las tripas por Scallions y en la que toda la banda está, por fin, a un gran nivel. Se van con la gente metida en el bolsillo y pidiendo más. Los bises están un poco cantados (por cierto, está bien demostrar que los estudios pagados por los papis han servido para algo y que nos manejamos de puta madre en inglés, pero coño, de ahí a torturar los oídos de todos los colindantes llegando a tapar la voz del que está en el escenario está feo, chavales, no os engañéis…) pero se agradecen igualmente el L.A. Woman (ésta con el recuerdo inevitable a Morrison en la parte del “Mister MOJO RISIN”) y el Light My Fire para cerrar la noche como Dios manda.

UvR (julio'08)
* fotos pilladas por ahí

 

 

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