SONORAMA RIBERA 2008,

14, 15 y 16 de agosto

Aranda de Duero, Burgos.

VIERNES 15

Para dar comienzo al día, el trío Dinero puso el listón muy muy alto. Temas de melodías pegadizas que funcionan estupendamente en los festivales, y sus tres componentes sudando encima del escenario, hicieron bailar pero bien a todo el que se acercó hasta la Plaza del Trigo. Y es que otro punto a favor de este festival es su integración en la ciudad. Los conciertos mañaneros del escenario Centro, con entrada libre, contaban con la presencia de numerosos arandinos de todas las edades que con mayor o menor entusiasmo se unían a los festivaleros.

La siguiente, Lourdes Hernández, ya lo adelantaba, y es que después de Dinero era preciso anunciar que “venían más tranquilos”. A pesar de no ser un entorno propicio para su música y de algún que otro problema con el sonido, Russian Red a pleno sol, hizo disfrutar a los allí presentes con su preciosa voz ofreciendo un concierto entrañable. Acompañada por Manuel Cabezalí y Charlie Bautista, la madrileña repetía en Aranda de Duero, interpretando temas de su primer álbum tales como They Don´t Believe, Cigarrettes, o Take Me Home, además de alguna que otra versión de clásicos americanos.

 

Ya por la tarde, al llegar al recinto ferial, los carteles anunciaban una mala noticia: “cancelado el concierto de Facto de la Fe y las Flores Azules por accidente de grupo”. Y es que el día anterior en San Sebastián, el fuerte viento hizo que se desplomara parte del escenario golpeando al cantante de Facto. Así que hubo cambios en el horario, sin previo aviso por parte de la organización. Con esas, daba comienzo el bolo de Tachenko, entre cierta confusión, ya que no estaba programado que abrieran ellos la tarde. Así y todo, fue de los momentos más divertidos del Sonorama, aunque con poca afluencia de público. Pero eso sí, el que había era fiel, incluso algunos se pusieron bigote a lo Sergio Vinadé y corearon entusiasmados temas como Amable, Hacia el Huracán o Robar y Compartir.

Tras estos era el turno del grupo local de rock Los Hombrecillos Verdes, los cuales dieron paso a The Gift. Que estos portugueses tengan tanto éxito allí donde vayan no es cuestión de azar, y es que ofrecen un directo fuera de lo común, repleto de sonidos especiales. Liderados por la voz de la carismática Sonia Tavares, ofrecieron una puesta en escena espectacular para uno de sus conciertos finales de una larga gira de cuatro años. Con guiños a Depeche Mode, canciones como Music, Pure o Fácil De Entender, con Nuno Gonçalves jugando con el theremin, hicieron las delicias del numeroso público congregado ante el escenario Heineken del Sonorama.

A eso de las diez de la noche, custodiado por una luna enorme, llegaba el momento powerpop a cargo de Cooper en el escenario Ribera. Un concierto muy animado en el que estrenó la canción “Círculo Polar” que formará parte de su nuevo trabajo.

Y es que lo de la luna llena no era ninguna tontería, y si no que se lo digan a Gogol Bordello, que revolucionó a los festivaleros con su Gipsy Punk Revolution. Todo un showman este Eugene Hütz, que se metió en el bolsillo a un público que enseguida entró en el espectáculo que traían los neoyorquinos a Aranda de Duero. Con una formación numerosa (bailarinas incluidas) el escenario Heineken estaba repleto de artistas que la armaron bien gorda, contagiando a los allí presentes de un ritmo frenético que todos bien recordarán como uno de los mejores conciertos del festival.

Aún con los guitarrazos de Bordello de fondo, y tras una prueba de sonido a última hora, empezó a oírse en el escenario Ribera el inicio del mítico tema Where Is My Mind? de los Pixies. Así, hacían su aparición Niños Mutantes, los cuales pasaron sin pena ni gloria por el festival, a pesar de que el público respondió muy bien a sus grandes temas, como Ayurbeda, Sapos y Culebras o Elevame. Entre su repertorio incluyeron Como Yo Te Amo, popularizado en su día por Raphael, tema recogido en su recopilatorio de versiones Grandes Éxitos de Otros.

Y mientras terminaba la actuación de estos, el público se iba amontonando delante del escenario Heineken. Era el turno de los esperadísimos Lori Meyers, y parecía que nadie estaba dispuesto a perderselos. Practicamente lleno total frente al escenario. La banda respondió con mucha fuerza, y acompañados por un juego de luces potente dieron repaso sus tres álbumes, con temas que ya constituyen himnos del pop indie nacional como Mujer Esponja, Dilema o La Pequeña Muerte (con guiño incluido al Hey Dude de los Beattles) sin olvidarse de las canciones que componen su último trabajo Cronolánea. Un concierto formidable el de estos granadinos, en el que estuvieron muy arropados por un público entusiasmado con su presencia en el festival.

Sin tregua, daba comienzo el concierto de Sidonie, fieles a su estilo de psicodelia de alta densidad, interpretaron muchos de sus temas en español pero también de su etapa en inglés. Cuando habían tocado tres canciones, con más o menos gracia, Marc Ros dijo “Tenemos que terminar. ¡Comunicado ya!”. Comentario que venía al caso del malentendido ocurrido en el Contempopránea, debido al cual se vieron obligados a cortar su actuación en el festival extremeño a mitad de concierto.

Y todavía quedaba para dar y tomar, los neoyorquinos Nada Surf, con 8 álbumes a las espaldas hacían lo suyo en el escenario grande. Menos mal que Matthew Caws (voz principal de la banda), nos lo aclaraba en su español particular “los primeros diez minutas de los conciertos en un festival son surrealisticas”. Y es que entre las prisas, los nervios, y en lo que se terminaba de ajustar el sonido, los primeros temas habitualmente sonaban un poco extraños.

Acompañados por Martin Wenk de Calexico a los teclados y a la trompeta, Matthew Caws, Daniel Lorca e Ira Elliot (cuyas baquetas se iluminaban al golpear) intercalaron temas de sus álbumes anteriores como Blonde on Blonde, Inside of Love, con canciones de su último álbum Lucky como Whose Authority y Beautiful Beat . Se notaba que estos cuatro estaban agusto en Aranda, y con una actitud muy cercana a los festivaleros, animaron a bailar y cantar de Blankest Year. Como anecdota, mientras Caws cantaba Fruit Fly, un tema con una letra curiosa, Daniel Lorca (de padres españoles) iba traduciendola:

 

Hay que decir que el fin de fiesta del primer día no fue muy logrado. Además de tener que esperar una cola nada despreciable para llegar al escenario Carson, el sonido dentro no era bueno. Ya se sabe que la acústica en los pabellones deportivos no suele ser nada del otro mundo, pero si además pones a Triángulo de Amor Bizarro, es probable que salgas de allí con dolor de cabeza. Tras estos, Dj Rojiblanco (Julio Ruiz – Disco Grande radio3) se encargó de hacer bailar a los festivaleros pinchando temas de pop británico.

Intro ***** jueves 14 ***** viernes 15 ***** sabado 16

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ediciones anteriores en va-web: 2002, 2004, 2005

Fotos: Rubén Arévalo

Texto y videos: Ali Aliste

 

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