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No es mi intención a priori poner ninguna pega a una velada de lunes que se convierte en un acontecimiento rockero de primer orden en nuestra ciudad, ya que gracias a ella se puede combatir un anodino principio de semana y transformarlo en una fiesta de rock repleta de actitud y buen feeling. Y tampoco se puede culpar de nada a una audiencia, la de Valladolid, que a pesar de lo que se habla de ella, referente al típico cliché de frialdad y poca implicación, presentó una más que aceptable entrada, la mitad del aforo de la PORTA CAELI, pasando por taquilla a aportar los 14 euros que costaba el acceso.
Así que la sensación esta de “si pero no” que me acompañaba a la salida del concierto tiene que ser imputable a los suecos, que se presentaron en PUCELA inmersos en una gira española agotadora, 10 ciudades en 10 días y provenientes de Castellón, con lo que la paliza de kilómetros era considerable. Pero claro, los allí presentes de eso no teníamos ninguna culpa…
Así que los raquíticos 55 minutos que estuvieron sobre el escenario, después de hacer un amago de marcharse cuando llevaban tan solo 11 canciones interpretadas y poco más de 40 minutos de bolo hicieron que al personal se le pusiera primero cara de bobo para a continuación obsequiar a la banda con unos silbidos que dejaran bien clara la postura del respetable.
Es cierto que ROBERT DAHLQVIST, cantante, guitarrista y líder de la banda ni tan siquiera pudo realizar la prueba de sonido al tener la voz completamente rota y que esta la hizo sorprendentemente, ROBERT ERIKSSON batería de HELLACOPTERS que les acompaña como roadie, y que antes de tocar estuvieron visitando alguna farmacia en busca de algo que le ayudara a superar el trance pero los allí presentes (entre ellos muchas de las caras conocidas que se ven casi siempre en este tipo de saraos roqueros) nos quedamos, insisto, terriblemente decepcionados a pesar de que el tiempo que estuvieron encima del escenario se entregaron a tope, de menos a más suponiendo que en tan poco tiempo haya lugar para hacer ese camino y desgranando por igual temas de sus dos discos como banda, WE PLAY FOR PLEASURE su debút del que interpretaron ALWAYS UP TO SOMETHING NEW, IN MY MIND, GET BACK o la final OFF I GO, y su nueva obra, el gran REPUBLIC DISGRACE del que cayó aparte del título homónimo que perdió al carecer de los maravillosos coros de su versión enlatada, SWITCH, EVERYBODY KNOWS ABOUT A BROKEN HEART, MATRIMONION, FOR PLEASURE TO PAIN, VEGAS y sobre todo NEW YORK GOLD que ROBERT coronó con casi cinco minutos de solo de guitarra apoteósico demostrando que sin ser un hacha increíble tiene un sentimiento y un gusto a la hora de tocar excepcional. |