THUNDER EXPRESS
SALA PORTA CAELI (VALLADOLID)
25 FEBRERO DE 2008  

 

 

No es mi intención a priori poner ninguna pega a una velada de lunes que se convierte en un acontecimiento rockero de primer orden en nuestra ciudad, ya que gracias a ella se puede combatir un anodino principio de semana y transformarlo en una fiesta de rock repleta de actitud y buen feeling. Y tampoco se puede culpar de nada a una audiencia, la de Valladolid, que a pesar de lo que se habla de ella, referente al típico cliché de frialdad y poca implicación, presentó una más que aceptable entrada, la mitad del aforo de la PORTA CAELI, pasando por taquilla a aportar los 14 euros que costaba el acceso.

Así que la sensación esta de “si pero no” que me  acompañaba a la salida del concierto tiene que ser imputable a los suecos, que se presentaron en PUCELA inmersos en una gira española agotadora, 10 ciudades en 10 días y provenientes de Castellón, con lo que la paliza de kilómetros era considerable. Pero claro, los allí presentes de eso no teníamos ninguna culpa…

Así que los raquíticos 55 minutos que estuvieron sobre el escenario, después de hacer un amago de marcharse cuando llevaban tan solo 11 canciones interpretadas y poco más de 40 minutos de bolo hicieron que al personal se le pusiera primero cara de bobo para a continuación obsequiar a la banda con unos silbidos que dejaran bien clara la postura del respetable.

Es cierto que ROBERT DAHLQVIST, cantante, guitarrista y líder de la banda ni tan siquiera pudo realizar la prueba de sonido al tener la voz completamente rota y que esta la hizo sorprendentemente, ROBERT ERIKSSON batería de HELLACOPTERS que les acompaña como roadie, y que antes de tocar estuvieron visitando alguna farmacia en busca de algo que le ayudara a superar el trance pero los allí presentes (entre ellos muchas de las caras conocidas que se ven casi siempre en este tipo de saraos roqueros) nos quedamos, insisto, terriblemente decepcionados a pesar de que el tiempo que estuvieron encima del escenario se entregaron a tope, de menos a más suponiendo que en tan poco tiempo haya lugar para hacer ese camino y desgranando por igual temas de sus dos discos como banda, WE PLAY FOR PLEASURE su debút del que interpretaron ALWAYS UP TO SOMETHING NEW, IN MY MIND, GET BACK o la final OFF I GO, y su nueva obra, el gran REPUBLIC DISGRACE del que cayó aparte del título homónimo que perdió al carecer de los maravillosos coros de su versión enlatada, SWITCH, EVERYBODY KNOWS ABOUT A BROKEN HEART, MATRIMONION, FOR PLEASURE TO PAIN, VEGAS y sobre todo NEW YORK GOLD que ROBERT coronó con casi cinco minutos de solo de guitarra apoteósico demostrando que sin ser un hacha increíble tiene un sentimiento y un gusto a la hora de tocar excepcional.

El backline que presentaban era digno de cualquier banda de los 70´s: amplificadores vintage FENDER y VOX, guitarras EPHIPHONE y GIBSON FLYING V y una batería casi minimalista que tocaba el DIAMOND DOG JESPÈR KARLSSON vestido de blanco impoluto y camisa con chorreras que le daba a toda la banda un aire muy auténtico.

El sonido fue muy equilibrado, se notan las horas de vuelo, y el pulso del concierto muy visceral e intenso, dando fiel representación de los grupos a los que rinden constante homenaje como FACES, STONES o CHEAP TRICK. Una pena por tanto que tan solo se limitaran a cumplir el expediente y tachar una fecha de su calendario defraudando expectativas puestas, tan altas como el caché de los músicos que conforman la banda.

Estas bandas que viven del directo deben dejarse la piel y cumplir en todas las ocasiones (seguro que en el concierto de Madrid no tienen huevos de hacer lo mismo), si no es así probablemente la próxima vez que vengan por estas tierras faltarán algunos de los presentes el lunes, suponiendo que haya alguien con la bondad y voluntad de REDUCTO SONICO en invertir en acontecimientos de este tipo.

Esperemos que ni CHEVELLES ni FLESHTONES ni BLACK HALOS, tres (súper) grupos que nos van a visitar en breve tomen ejemplo de estos. Por si acaso deberíamos de asistir a verlos.

 

by beerbeer

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