Otro mundo es posible... y las canciones son eternas.

Concierto Solidario
Pro Escoles de Nicaragua.
Homenaje a Antonio Vega.

6/6/2009. El Savor. Salamanca.

Teresa Martín, Fernando Maés, Andrés Sudón, Javier Delgado,
Fernando Álvarez y Javier Ezpeleta

 

 

La noche empezó con Fernando Maés sobre el escenario conteniendo los nervios, con la mano temblorosa haciendo sonar los hielos de su vaso, ante un Savor repleto de público, explicando el proyecto de Escoles de Nicaragua y cómo el concierto ya estaba programado desde tiempo atrás, y después Andrés Sudón le animó a hacer de esa noche un homenaje a Antonio Vega todo lo grande que él se merecía, que él se merece.

Cogió aire, se tragó las lágrimas y el nudo de su garganta y comenzó, acompañado por Ezpeleta a la guitarra y Dani Niño al saxo... "Recorrió con la mirada las esquinas del papel, una puerta dibujada se abriría para él... descubriendo al otro lado, mas allá de lo que alcanza a ver, los caminos infinitos... infinitos a sus pies", para continuar tras una brevísima presentación con "Seda y hierro" dedicada a Marga.

Después fue el turno de Teresa Martín, una joven abulense que, mientras estudia psicología, se sube a los escenarios de los locales salmantinos y de alguna otra ciudad a interpretar sus propios temas, y también versiones de sus referentes, entre los cuales se encuentra Antonio. Sus temas elegidos fueron "Para bien o para mal" y"A medio camino".

Otros que a veces también incluyen versiones en su repertorio son Javi Delgado, Fernando Álvarez y Javi Ezpeleta, pero hasta el momento, que yo sepa, no habían hecho ninguna de Antonio Vega. Delgado al piano, la armónica y haciendo las presentaciones mostrando sus dotes de periodista, Ezpeleta a las guitarras y Álvarez a la guitarra y las percusiones, interpretaron "Elixir de juventud" y "Esperando nada", con la segunda vi brotar las primeras lágrimas de la noche entre el público.

Andrés Sudón acompañado por Maés y Álvarez interpretó "Mi hogar en cualquier sitio", que presentó como una canción poco propia de él, y aquí tengo que contradecirle, a mi juicio, no sólo por ser un blues, mas bien por algunas palabras o imágenes utilizadas, el desorden y las dudas, parecía hecha por él mismo. Se les sumaron Dani Niño y Sara, que con el saxo y los coros, respectivamente, crearon la atmósfera justa para "Se dejaba llevar"... para mi uno de los momentos de la tarde (ui, ¿he dicho tarde? quise decir noche... o no).

Y cómo tercer tema, el autor de "Mariposa gutural" eligió uno no escrito por Antonio Vega sino por Nacho Béjar, "Tuve que correr", otra canción hecha a su medida, preciosamente adornada con el piano de Delgado y el solo de guitarra de Ezpeleta... "...que como vine habría de marcharme".

Volvió al escenario Teresa Martín a interpretar otro par de temas, "Atrás" y "Días que no volverán", y dio paso a sus compañeros de cartel, todos excepto Maés interpretaron esa canción de la que, dada mi aversión por los felinos, tanto me cuesta creerme el origen, "Tesoros", con despertador incluido.

De nuevo se quedaron los tres (los dos Javis y Fernando Álvarez) en el escenario, para interpretar uno de los clásicos "Lucha de gigantes".

Durante todo el concierto se fueron sucediendo las imágenes de Antonio y de Escoles de Nicaragua proyectadas sobre el fondo del escenario... yo me quedo con Ezpeleta cantando "creo en los fantasmas, terribles, de algún extraño lugar... en un mundo descomunal, siento mi fragilidad" con la imagen de Antonio Vega con el brazo y la mirada en lo alto... y sobretodo con la sombra de Fernando Maés desnudo de guitarra y vestido de emoción, girando la vista en el momento preciso "Una décima de segundo".

No podía faltar "A trabajos forzados", ese tema que Maés interpretó en un concierto en Clamores hace un par de años, y que le hizo volver a los escenarios. Cómo tampoco podía faltar una mención a los seguidores de Antonio presentes en la sala, algunos con cientos de kilómetros a las espaldas (escuché entre el público comentarios que los tachaban de locos, y no pude evitar girarme y contestar "bendita locura").

El supuesto final fue un himno "El sitio de mi recreo"... y el bis un himno y una fiesta tanto encima del escenario como entre el público, con una incorporación más, Nano Maés al bajo, "La chica de ayer", broche alegre para una noche cargada de nostalgia pero sin una pizca de tristeza en la que volvieron a demostrar que además de buenos artistas son buenas personas. Sería bonito que la escuela llevara todos sus nombres, pero iba a ser demasiado largo... me conformo con que impartan clases de música y les hablen de Antonio. Otro mundo es posible... y las canciones son eternas.

Texto: Jara García
Fotos. Alfonso Varas

El concierto integro en video

 

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