JAMES HUNTER

Sabado 26 de Septiembre de 2009
Kafe Antzokia Bilbao

 

Los sonidos negros están en el origen de la música popular, del rock ‘n’ roll si queremos ser más explícitos. El soul, un estilo impregnado de sensualidad y voluptuosidad, de sudor, ha estado aletargado bajo una montaña de arreglos que lo desvirtuaban y lo convertían en música de consumo masivo, pero falto de espíritu. Pero ha vuelto y no de la mano de viejas glorias dispuestas a reverdecer laureles, sino de jóvenes que lo han mamado y que han revitalizado un género que disfruta en estos momentos de una salud de hierro. Ya lo dijeron The Bellrays “Blues is the teacher, punk is the preacher”; cambia “Blues” por “Soul” y el resultado es prácticamente el mismo: El soul (blues) es el profesor, el punk el predicador”.

James Hunter ya no es un “jovencito”, es un currela de la música. Veinte años lleva rulando, en la carretera, desde sus orígenes en Howlin Wilf (ya vemos por donde van los tiros) hasta sus dos magníficos últimos discos y ha tenido que ser en ese contexto de revitalización del soul donde ha salido a la luz “una de las mejores voces del soul y rock inglés y uno de sus secretos mejor guardados” (Van Morrison dixit).

Con estos precedentes nos encaminamos al Kafe Antzokia el sábado 26. A escasos 100 metros descargaba Dan Baird & The Homemade Sin y, para decir la verdad, nos preguntamos si habríamos acertado con la elección. Y sí, mereció la pena, pero….

James Hunter es un músico honesto, cercano (nos topamos con él mientras tomábamos unas cervezas en la barra y entró como si tal cosa, saludando a todo el mundo, con cierta timidez incluso) y su música bebe de fuentes muy diversas. Lo suyo es soul con pinceladas de jazz, swing, reggae y rock & roll primitivo; una mezcla que, encima de un escenario suena bien, muy bien diría yo, pero nunca volcánica (recordamos el concierto de Eli Paperboy Reed o Mike Farris en el Azkena Rock Festival y todavía se nos ponen los pelos de punta) y, en ocasiones deriva a momentos menores, repetitivos, como los solos de teclados y saxos, algunos larguísimos, que no aportaron nada nuevo. Sobre todo, teniendo en cuenta que Hunter tiene una voz estupenda que encaja perfectamente y que da sentido y unidad a esa mezcolanza de estilos. Además, es un buen guitarrista, nada exhibicionista para los tiempos que corren y que pone su Gibson al servicio de la canción, nunca al contrario.

Con un sonido magnífico desgranó, sobre todo, sus dos últimos discos: “People gonna talk” y “The hard way” y descolló a gran altura en sus canciones más conocidas, las que dan título a los albumes, y otras como “Jacqueline” y “Carina” con esa cadencia reggae marca de la casa. Fue un buen bolo pero no de esos que van derechos a la yugular y cuya intensidad te deja sin resuello.

En definitiva, Hunter dejó un buen sabor de boca, aunque quizás se esperaba algo más, que nos hiciera mover los pies por ejemplo, cosa que consiguió en pocos momentos y no a todos por lo que se ve, ya que los murmullos, perfectamente audibles, no cesaron en todo el concierto (¿falta de respeto? Yo diría que sí).

Tras acabar salimos pitando para acercarnos al Azkena a ver si podíamos catar en directo a Dan Baird y lo conseguimos. Lo que vimos nos gustó, rock ‘n’ roll en estado puro. A pesar de un sonido mejorable pudimos disfrutar de cuatro canciones (dos en el bis) con las versiones del “American girl” de Tom Petty y del “Like a rolling stone” de Dylan. Aquí sí, nos desquitamos y a pleno pulmón nos salió de dentro “Oh yeah, allright, take it easy baby, make it last all night, she was an American giiiiiirl”.

Txt y fotos Lorenzo Larrypass

 

valladolidwebmusical******crónicas