Mamá Ladilla
30-5-2009, sala Porta Caeli, Valladolid


Sencillamente geniales, y aquí podría acabar la crónica pero, bueno, detallaré un poco más lo que fue el concierto. A las ocho y media parece ser que abrían las puertas del cielo para acoger a los fieles seguidores de este grupo madrileño. Nosotros llegamos algo más tarde, para no perder la costumbre, a esta conocida sala que ya guarda una notable tradición de conciertos de rock y punk, especialmente.

Salieron del baquesteich los tres a las 9.30 entre vítores y aplausos. Y tras un “bueno, vamos con ello” de un Juan Abarca que se me antojó con un aspecto un tanto cansado no hizo falta falta más. Con eso se ganó a un público entregado desde que comenzaron con su conocido “Surfing papa” hasta su mítico “chanquetito” con el que concluyeron la velada.
No hay nada que destacar de su típico set-list que ya conocemos los que seguimos a esta banda desde hace tiempo. Quizás recalcar “Sancho Panza del rock” y “Sucedió en Beckelar” donde el grupo contó con el apoyo de la audiencia para corear y dar más vidilla a un concierto que no necesitó más que a tres artistas para divertir y entretener a aquellos que quisieron pasar una buena noche de música en directo; y siempre con ese toque de profesionalidad que han ido forjando durante los quince años que llevan dando guerra por toda la geografía española.

También hay que enfatizar la labor del bajista, Javi Rojas que, si bien es cierto que no lleva todos esos años con el grupo, ha tenido su propia carrera musical por separado y ahora forma parte de “ese grupúsculo” a parte de sus otros proyectos en los que le deseamos mucha suerte en este mundo tan difícil que es el de la música. Fue en “Otra pieza” donde se vio el acogimiento de este chico en el grupo, pues intercambiaron la guitarra y el bajo y sin venir a cuento, “el tío calambres” se echó la guitarra a la espalda y se puso a tocar, dejándonos a todos sin palabras y con la boca abierta.

Cada día estoy más convencido de que esta gente no tiene todo el reconocimiento social que merecen, pues pocas veces encuentras tanto talento con sólo tres músicos: un cantante, que además maneja la guitarra eléctrica como si fuera una parte más de su cuerpo, con el único apoyo de un simple pedal que proporciona un efecto de distorsión; un batería único en el arte de la percusión, no conozco a otra persona que maneje las baquetas de esa forma tan extraña y a la vez tan especial; y el bajista que compone la tríada ladilla uniendo esta composición desde un punto de vista más grave, pero a la vez melódico.

El bolo transcurrió con normalidad, quitando un momento en el que hubo un problema de acoplamiento de sonido, pero que solucionaron con rapidez. Pero por lo demás, fue estupendo, menos por el calor que hacía en la sala. Una hora y media de ladillismo sin parar que nos dejó a todos cuasisatisfechos, y fue “cuasi” porque seguimos esperando novedades en el set-list, como, por ejemplo, y por petición popular, la canción de las cabinas de teléfono, también conocida como “Hijoputa”. Estas navidades voy a pedirle a los reyes (magos) que en el próximo concierto la toquen y que saquen nuevo disco, porque ya nos sabemos todas las canciones.
Y hasta aquí se puede leer. Nos veremos en el próximo ¡Saludos!


crónica por Javi "Nuevo"
fotos por Davide Izquierdo

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Crónicas