MOTLEY CRUE

KOBETASONIK FESTIVAL 2009 
BILBAO 20 DE JUNIO DE 2009 
 

Pasados unos días de la última edición del KOBETASONIK 2009 y viendo el aluvión de críticas que le está lloviendo a la organización desde todos los medios y foros no se puede negar que en cierta modo se lo han ganado a pulso.

Una programación mal diseñada y bandas que no acaparaban la atención generalizada propiciaron que este año el número de tickets vendidos fuera la mitad que la edición precedente (oficialmente quince mil espectadores cosa que dudo completamente) y que lo heterogéneo de la propuesta no acabara de llegar a una audiencia que cada vez tiene más opciones festivaleras y menos dinero en los bolsillos.

Y es que para que un festival sea un triunfo la receta es tan evidente como complicada de realizar, y la organización del Kobeta pareció entenderlo el año pasado, dos bandas que sean capaz de atraer todas las miradas, bien por el espectáculo que ofrecen (KISS), bien por provenir de una reunión esperada (JUDAS PRIEST), acompañarlos de segundas figuras con gancho propio (GAMMA RAY, HELLOWEEN o DIO), alguna banda que conserven buen nombre como entrante (MICHAEL SCHENKER, SLAYER o EUROPE) y como complemento alguna sorpresa que sea capaz de poner patas arriba a los presentes (MINISTRY, GOTTHARD o TESLA).

Todo esto fue la edición 2008 y sin embargo el pasado fin de semana nos encontramos con una cantidad de grupos de metal extremo como TRIVIUM, MACHINE HEAD o IN FLAMES ocupando horarios privilegiados, un cabeza de cartel en completo declive como MARILYN MANSON grupos perdidos en el tiempo y el interés como ANTHRAX y como cabezas de cartel JOURNEY metidos entre toda  esta vorágine de gritos guturales y MOTLEY CRUE como gran esperanza de come back glorioso.

Por mi parte tenía claro que eran los californianos la única baza que me hacía desplazarme hacia el monte KOBETA y tan solo ver a THIN LIZZY me provocaba la motivación necesaria para llegar al recinto un poco antes.

Así que a media tarde del sábado y previo paso por taquilla a soltar los 54 euros de entrada (impuesto revolucionario de tick tack ticket incluido) me dirigía a la capital vizcaína con el tiempo justo para entrar cuando ANTHRAX comenzaba su actuación y comprobar como el declive de la que fue una de las bandas más interesantes de la escena metálica es más que evidente. Con el cuarto vocalista de su historia, un DAN NELSON al que el puesto le viene demasiado grande y que con su imagen salida de un video de PANTERA y su manía de abusar de agudos gorgoritos que destrozaban clásicos como I´AM THE LAW, ANTISOCIAL o INDIANS, ocasionó un contagio de apatía al resto de los integrantes, SCOTT IAN permanecía en un segundo plano vergonzoso y ROB CAGGIANO aprovechaba cada pequeño parón para desaparecer de las tablas. No aguanté ni media hora de bostezos antes de desplazarme al escenario B para buscar primera fila en el concierto de THIN LIZZY.

Me pareció extraño que tan solo quince minutos antes de la hora de comienzo apenas una decena de personas estuvieran buscando la  mejor de las ubicaciones, pero es que cuando descolgaron unas banderas con el nombre de LIZZY BORDEN sobre el telón la tarde, para mi, se convirtió en  tragedia.

No es culpa de los organizadores que el batería de THIN LIZZY se haya dañado un brazo días antes, pero si que ni lo anunciaran previamente, ni siquiera en la misma puerta donde te inundaban de papeles publicitarios, ni que intentaran hacer la jugada de poner a otra banda de nombre similar.

Pensando que aún me quedaban más de cuatro horas para que llegara el comienzo del show de MOTLEY CRUE me quedé en mi sitio para ver a LIZZY BORDEN que con su show de metal ochentas del más trasnochado y básico en lo musical consiguieron entretenerme con su dramático horror show, lleno de disfraces, ropas imposibles, máscaras, sangre y chicas ligeras de ropa. Poco más de una hora de entretenimiento vacuo pero que me sirvió para ganar (y gastar) tiempo.

Y es probablemente más de lo que pueda decir de IN FLAMES que actuaron a continuación en el escenario principal. No controlo a esta banda y sin embargo entre los asistentes había más camisetas suyas que de los CRUE, otro detalle cutre de esta edición es que en el puesto de merchandising del festival solo los suecos estaban presentes. Así que para mi eran una propuesta atractiva y nueva.

He de reconocer que toda la escena de nuevo death metal son los suecos la única banda que mis torturadas neuronas son capaces de soportar en algunas ocasiones, probablemente porque se han sabido desmarcar convenientemente de la tormenta de gritos sin sentido y sin salirse de los parámetros del género, poder introducir ciertos matices “melódicos” que no les restan méritos en su estilo.

Con tonalidades blancas en la iluminación del escenario y mostrándose sobre el escenario sin monitores ni amplificadores, completamente vacío y con su sola presencia en el mismo, desarrollaron un set de temas conocidos por todos los presentes que consiguieron en ciertos momentos levantar a los presentes de la apatía general y propiciar  algún pequeño pogo. Sin embargo su vocalista ANDERS FRIDEN se mostró bastante frío y poco comunicativo y la sensación general de la banda, pese al despliegue de vatios, fue de frialdad y cierta apatía.

La mitad de la humanidad me odiará por lo que voy a decir, pero los doscientos metros que me separaban del escenario donde actuaban los sobre valorados DREAM THEATER suponían para mi un esfuerzo excesivo para el premio a recibir. Caras de satisfacción orgásmica propiciadas del rito onanista de los presentes me hace suponer que dieron a la audiencia lo que realmente esperaban, un discurso vacío lleno de hermosas palabras que no dirigen a ningún lado. Les tengo atravesados desde el primer momento en que se cruzaron en mi camino y en mis peores pesadillas me veo atado a una silla y enfundado en una camisa de fuerza mientras dos pinzas aguantan mis párpados abiertos  obligados a visionar una y otra vez el último solo majestuoso de alguno de estos repelentes niños prodigio de sus instrumentos como si yo fuera el protagonista de “La naranja mecánica”

Tanto tiempo sonando MOTLEY CRUE en mi vida que ya había perdido la esperanza de poderles ver en directo, máxime cuando no pude acudir a la cita con la banda en Zaragoza en su anterior tour con sus bailarinas de streap tease y sus enanos danzarines y quizás por este motivo disfruté de su concierto con mucha ilusión y quizás también por esta razón mi juicio hacia ellos sea más benévolo de lo que realmente los angelinos se merecen.

Después de protagonizar una de las grandes sorpresas del año pasado con la edición del fantástico SAINTS OF LOS ANGELES (ocho años después del también estupendo NEW TATOO) y de sacar a la luz todas sus miserias en su biografía (recientemente editada en español bajo el titulo de “LOS TRAPOS SUCIOS”) junto al poder de convocatoria que la banda como cabeza de cartel del festival hacían presagiar una gran velada.


Y si además vemos que su repertorio se basó en exclusiva en todos sus clásicos, empezando el show con KICKSTAR MY HEART, SHOUT AT THE DEVIL y LIVE WIRE, tocando solo dos temas nuevos, que encajaron perfectamente en el desarrollo global SAINTS OF LOS ANGELES y MOTHERFUCKER OF THE YEAR, y rellenando la tarta con LOOKS THAT KILL, GIRLS GIRLS GIRLS, DR FEELGOOD, SAME OLD SITUATION, PRIMAL SCREAM (única pseudo concesión de su repertorio) o DON´T GO AWAY MAD, todo parece indicar que hablamos de un espectáculo histórico, y  sin embargo no lo fue, asi que la pregunta sería ¿que es lo que ocurrió?

Pues probablemente que su momento ya ha pasado y que el ejercicio de nostalgia que puede suponer su espectáculo palidece ante otras bandas de su generación que además de seguir encima de las tablas tienen la “profesionalidad” de camuflar su show con dosis de fingido entusiasmo (Iron Maiden, AC/DC), maestría y regeneración en sus miembros (Foreigner), artificiosos y llamativos espectáculos (Kiss) o acertada evolución sin renegar de su pasado (Journey).


No apareció por ningún lugar el “magnífico y espectacular montaje” que prometió la organización (tan solo un telón de luces de fondo en el que se mostraban siluetas de imágenes y la palabra LOS ANGELES hechas de estructura de metal) y la banda no permitió que fueran fotografiados por los medios de prensa acreditados ni grabados por los medios de producción propios del festival, pero lo que es peor es que no apareciera por ninguna parte la pasión, garra o potencia que antaño le daba un carácter especial a una banda que en lo musical siempre fue simplemente correcta y que su entrega les transformaba en excepcional.

Pero lo peor que se les puede reprochar fue que a pesar de la acogida y respuesta de la audiencia ellos actuaran de manera fría, impersonal y displicente.


MIKE MARS puede tener disculpa porque sencillamente ya no puede, la enfermedad degenerativa que tiene en sus huesos y articulaciones y la operación de cadera propician una imagen patética del guitarrista. Completamente encorvado al andar, sin ningún tipo de capacidad de movimiento, demacrado hasta el exceso y con la necesidad de parar cada par de canciones a descansar, apoyarse en el decorado (sobre el que interpretó toda la segunda parte del show) o simplemente liberarse del peso de su guitarra, tocó todo lo bien que su estado le permite y sin hacer un concierto desastroso tuvo que camuflar sus carencias en un sonido muy procesado y sucio y unos solos lentos y torpes que poco hicieron por el concierto. Nos castigó seriamente a todos tras las tres primeras canciones con un insoportable y deslavazado solo de guitarra de casi cinco minutos insufribles, donde el abuso de los efectos segurohizo a alguno retroceder unos pasos lejos del escenario.

TOMMY LEE es tan payaso como su imagen pública muestra, y demostró sus ansias de protagonismo vacuo en una segunda parada de concierto, apenas tres temas a continuación de la de MIKE MARS, en la que hoja de papel en mano, se sentó en el borde del escenario a chapurrear unas cuantas palabras en español, hacer cantar una y otra vez a todo el mundo el clásico oeoeoeoe y pasearse entre las primeras filas durante casi un cuarto de hora haciendo el payaso mientras el resto de la banda descansaba en los camerinos, trece canciones en hora y media dan una media musical terriblemente pobre. Bien hubiera hecho trayendo su clásica batería giratoria en vez de machacarnos con su insoportable verborrea.

NIKKI SIXX, en el pasado imagen y espíritu de la banda, se mostró distante y en un continuo segundo plano, alejado de la parte delantera del escenario como intentando no robar protagonismo a los demás miembros del grupo y aunque se dirigió a la audiencia en algún momento, pasó completamente desapercibido durante todo el show.

VINCE NEIL fue el único que se salvó de la quema, en mejor forma física que hace unos años, algo más delgado, un poco más operado estéticamente y con una voz que aunque no alcance los agudos de antaño aún se muestra solvente, se movió constantemente por todo el escenario e intentó animar a una audiencia que le proporcionó el momento más cachondo de la noche al lanzarle una camiseta con el lema “Kill Axel Rose” que provocó las carcajadas de toda la banda.

Quizás fuera su único y solitario bis HOME SWEET HOME el único instante especial de la noche al interpretarlo todos juntos, con TOMMY LEE sentado a un piano customizado para la ocasión con aparente hermandad y solidaridad entre los miembros, rota una vez por LEE al estrellar al final del tema una botella de cerveza. Buen momento aunque inapropiado para acabar un show rockero.

¿Me arrepiento de haber asistido al concierto? Pues a pesar de que todo lo mencionado anteriormente pueda hacer pensar que si, mi respuesta en no, se lo debía a la banda por todos los momentos de disfrute vividos y porque, aunque estén en los últimos estertores de su carrera musical, me parece que no hay que dejar pasar la ocasión de disfrutar, aunque sea una vez en la vida, de un espectáculo de esta magnitud. ¿Volvería a verlos si, por algún casual, regresaran el año que viene a España? Pues seguro que no aunque desde luego seguiré prestando la máxima atención a sus lanzamientos de estudio, ahí hasta la fecha no defraudan, y reviviendo una y otra vez sus canciones en mis desgastados vinilos. Quizás simplemente es que la banda sea así y que el espectáculo terminara con el MY WAY de Sinatra sonando por el equipo sea muestra de que realmente no van a dar a los presentes el gusto de verles domados por los gustos de sus fans aunque estos sean los que les han apoyado durante muchos de los patéticos momentos de su trayectoria, que por desgracia han sido numerosos.

He visto en directo a MOTLEY CRUE y de momento ya he saldado una cuenta que tenía pendiente conmigo mismo. Ahora bien, señores organizadores del KOBETASONIK, otro petardo de festival como el vivido y me temo que su futuro está escrito.

by beerbeer

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