STATUS QUO + El Artista Invitado

Sala Rockstar . Barakaldo.
Sábado 5 de Septiembre de 2009.

 

 

Delante de la hoja en blanco me doy cuenta de lo difícil que es realizar una reseña de un concierto con un mínimo de coherencia. Cuando sales de la sala siempre comentas con los amigos lo que te ha parecido y, muchas veces, lo que dirán los críticos de turno, para ponerles a caldo claro. El caso es que ahora soy yo el que tiene ese cometido (no como crítico que tengo claras mis limitaciones, sino como simple espectador) y tengo que reconocer que es más difícil de lo que parece. Es la primera vez (ayyy, la primera vez en todo es la más complicada, ¿o no?) y es algo que, me parece a mi, que me va a costar más de la cuenta.

Bueno, pues vamos al tema. Baracaldo, Sala Rock Star, y unos oficiantes estrellas, los Status Quo, que atrajeron a un público variopinto en el que se mezclaban antiguos seguidores con otros más jóvenes, cuadrillas de amigos junto a familias prácticamente enteras (yo conté más de cinco grupos de padres con los hijos/as y novios/as). La media de edad, alta claro; casi más que la del concierto de Patti Smith en Bilbao, que marcó el listón en cuanto a conciertos a los que yo haya asistido por lo menos. Pero eso es normal, Status Quo lleva cuarenta años al pie del cañón y mantienen seguidores desde entonces. Y algo más importante, nunca han dejado los escenarios ni de sacar discos (creo que son 36 los que jalonan su discografía) con mayor o menor fortuna. Bien es cierto que su época de mayor apogeo hace ya más de 20 ó 25 años que pasó, pero aún así, es una banda señera en ese estilo que mezcla un poco de todo: blues, rock and roll, boggie y hard rock.

El concierto empezó con los teloneros de nombre curioso cuando menos y cachondo sin ninguna duda, El Artista Invitado.

Banda catalana que ejerció un rock duro de factura clásica con reminiscencias más que claras a las luminarias del género. Intentaron agradar.

Y con puntualidad británica, a las 21:15 aparecieron los Status Quo en el escenario, sin la parafernalia pregrabada de otros, se colgaron las guitarras y empezaron un concierto repleto de éxitos, ganas y sudor. Sí, los Rossi, Parfitt y demás se curraron un show muy movido, compadreando con el público (caso de Rossi, en un estado de forma excelente y, sobre todo, el bajista John Edwards que estuvo todo el concierto compartiendo gestos, miradas y cachondeo con las primeras filas a las que parecía conocer de toda la vida), gesticulando según las canciones y con Rossi bromeando sobre el conocimiento de inglés de la concurrencia y su incapacidad para expresarse en castellano (ni un gracias o ezkerrik asko soltó el tío; que conste que tampoco me parece mal; algunos lo utilizan para enardecer al público y ocultar sus carencias).

 

 

Empezó el concierto explosivo con el “Caroline”  y el “The Wanderer” y con las primeras filas saltando y botando como corresponde a todo inicio de concierto que se precie. Desde el foso de fotógrafos no parecía sonar demasiado bien; al salir de allí la cosa cambió a mejor. Después de dos canciones llegó uno de los momentos que más me gustaron el “Meangirl” de ese lp que será siempre recordado por el Gerdundula, pero que esconde otras gemas tendentes a la psicodelia en su interior. Más saltos, más botes y los Parfitt y Rossi alternándose delante del micrófono y desplegando todas sus habilidades a la guitarra (solos cortos pero directos al grano y riffs que sustentaban todo el cotarro); eso sí, la sección rítmica se salió con un bajista que se dio una paliza descomunal y que guió por el sendero correcto a toda la maquinaria Quo y un batería correcto y que hizo su trabajo perfecto.

Esa primera parte del concierto finalizó con el medley que aprovechan a meter con motivo de una de sus composiciones más conocidas “What you’re proposing” y que finalizó salvaje con un atronador “Big Fat Mama” que nos dejó a todos noqueados.

A partir de aquí recuperaron resuello con temas más comedidos en el ritmo y eso se nota. Aprovechan para tocar algunas composiciones más recientes, y flojas (“The oriental” y “Creeping up on you” del 2002)  y terminan con el “In the army now” que la gente coreó a grito pelado, pero que a mi me deja frío con ese tonillo AOR que nunca me ha gustado. Y para rematarlo, desaparecen todos y el batería se lanza a un solo, aburrido como todos (habrá que crear una asociación pro desaparición de estos excesos) que me hizo temer lo peor. Pero no.


A partir de aquí la que se lió. Llegaba el final y no hay duda de que lo hicieron de la mejor manera posible, enlazando varias de sus mejores y más conocidas canciones en un poker de ases que volvió loco al personal y demostró que es un grupo de directo que sabe dar a la gente lo que esta viene buscando y que, además lo hace bien. Tocaron “Roll over lay down”, “Down, down”, “Whatever you want” y “Rockin’ all over the worl”, quizás la más floja pero que coreamos hasta desgañitarnos (así me quité un poco de la depresión que me dio no poder asistir a ninguno de los conciertos del amigo Fogerty en su gira española).

En el bis más de lo mismo; rock ‘n’ roll desbocado tocado con autoridad,… Tres versiones de canciones históricas interpretadas con autoridad, aunque a mi se me quedó un regusto amargo, ante la imposibilidad de oir algún otro de sus temas originales (Gerdundula sin ir más lejos).

 

Por Lorenzo

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