Johnny Winter

Patio Hospederia de San Benito, Valladolid.

25 de julio de 2010

Veinte largos años han trascurrido desde la primera visita del guitarrista tejano a la península ibérica. Problemas graves de salud, parejos a su delicada condición albina, han jalonado para peor sus actuaciones en directo. Así, en  esta 5ª parada de las seis que tiene en proyecto, comparecimos  más por respeto y devoción los aficionados castellanos leoneses, que por encontrarnos al héroe de la guitarra en plenitud de facultades.

Más rockero que bluesero, doblado cual nigromante céltico ajado, Johnny Winter nos sorprendió a todos actuando con energía casi Ramoniana, empalmando un tema tras otro, con su guitarra Lazer cual varita mágica brujeril, acompañándose con un  trío liderado por su manager y guitarrista de apoyo - nunca mejor dicho-, Paul Nelson de herencia Vauhanesca (por S.R.V).

Repertorio  casi setentero, abrió con la trepidante “Good Morning, Little School girl” realizó visitas al cancionero de Freddie King, al rock and roll de los 50’s “Bonnie Moronie”, “Sugar Coated Love”, y paradójicamente fué en los bluses lentos donde se añoró la agilidad digital de antaño, hoy anquilosada por la artrosis en escalas que se trabucaban, “Red House” (hendrix), “Black jack” (Ray Charles), “Don’t take advantage of me” (L. Brooks) y claro, esa voz hoy cascada y frágil, comiéndose el micro con más voluntad que criterio. Cuando parecía que todo se había acabo, el falso tuerto albino emerge entre bambalinas con su legendaria Gibson firebird entre sus escuálidos brazos, regalándonos “it’s all over “ y el dylanesco “Highway 61 revisited” como broche final a mayor gloria de su slide.

 (Paco Casado)

 

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