AVALANCH
Sala Portacaeli, sábado 5 de junio de 2010

 

C O N C I E R T A Z O!!!!! No puedo decir otra cosa, ni quitarme esa expresión de la boca, ni responder de otra manera a quien me pregunta qué tal fue el concierto de anoche. Han pasado ya unas horas y no se me va de la cabeza la maravillosa experiencia vivida. Y es que, aunque ya les había visto varias veces y sé de lo que son capaces, creo que nunca dejarán de sorprenderme, y que un grupo consiga eso es algo grande. Venían a presentarnos su último trabajo, "El ladrón de sueños", una obra de arte, como lo son todos sus discos, con unas melodías preciosas, con una evolución de la banda hacia sonidos más duros y la voz de Ramón empleando unos registros que seguro, muchos no le creían capaz. Un discazo de esos en los que no puedes elegir un tema favorito porque todos te encantan.

Abrieron las puertas sobre las 20:30 pasadas y el panorama no era muy halagüeño pues pocas personas habían llegado. Por suerte, la gente fue apareciendo cuando se acercó la hora de la actuación e incluso cuando ya había comenzado. El grupo saltó al escenario a las 21:05 y el público les mostró su fidelidad desde el segundo uno cantando, saltando y animando sin parar y creo que, aunque no seríamos más de 140 valíamos por más del doble!!!. "Dónde estoy" fue la primera en sonar y ya nos sorprendió el sonido tan alucinante e increible que llevaban. En su anterior visita no se fueron muy contentos con este aspecto y para esta vez no querían lo mismo. Y la verdad es que pocas veces hemos tenido una sonorización tan perfecta. "Ángel de la muerte" y "Aún respiro" fueron las siguientes.

El grupo estaba entregado, siempre con una sonrisa en la cara y disfrutando a tope. "Papel roto", uno de esos himnos que no pueden faltar ya en sus repertorios nos llevó hasta "La cara oculta de la luna" dándonos también un momento más tranquilo porque habían empezado muy, muy cañeros. Y es que aunque en disco combinan las melodías más suaves, armoniosas y bonitas con las más duras y potentes en directo este aspecto se acrecenta dándoles una vuelta hacía sonidos más pesados lo que hace de sus actuaciones algo especial pues no se limitan a interpretar tal cual sus canciones. "Nunca es tarde" y "Otra vida" se juntaron con "Ecos de Vida" y "Delirios de Grandeza". No faltó tampoco "Niño" otro de esos cortes que no suelen salirse del setlist, como "Del cielo a la tierra" o "Xana" que el público cantó a voz en grito,y es que hay canciones que por mucho tiempo que pase siempre te apetece oir. Se despidieron con "Lucero", corte que va mejorando con los años y en el que Ramón pone un sentimiento especial.

Tardaron unos minutos en salir de nuevo para continuar con los bises, aunque como fueron 9 temas no sé si les puede llamar así. Apareció solo Alberto Rionda con su Gibson colgada para tocar "Santa Barbara" mientras se iban uniendo sus compañeros: Dani, con otra Gibson como genial apoyo y guitarra principal en muchos momentos; Francisco, siempre con una sonrisa en la cara; Marco Alvárez con una batería que parecía de metacrilato pero dando una caña bestial y Chez García, el teclista, algo más escondido debido al tamaño de la sala pero no por ello menos importante. Fue entonces cuando llegó,la que para mí,fue la sorpresa de la noche porque medio en acústico medio a capella Ramón cantó "Vientos del Sur" y creo que no fui la única a la que se le pusieron los pelos de punta pues escuchar de nuevo este tema y con la voz de Ramón pues fue un momentazo y asi lo demostró la gente con un montón de aplausos y acompañando al vocalista a la letra. De verdad, fue un instante mágico.
Aunque fue en los cortes siguientes donde se pudo apreciar aún más la evolución del cantante con su voz, sacando voces y tonos impresionantes pues se centraron en "El ladrón de sueños" tocando la canción homónima, una de mis favoritas: "Mil motivos" y sobre todo en "Sin rumbo" donde hubo gente que hasta pidió que la repitiera. Y así enfilaban el apoteósico final de la noche con temas tan cañeros como "Alas de Cristal", "Pies de barro", "Semilla del Rencor" o "Lágrimas negras" que suele ser su broche de oro. Dos horas y diez minutos brillantes, fantásticos, con un sonido como creo que nadie ha conseguido sacar de esta sala y un público entregado y correspondiendo al espectáculo que estábamos viendo.
Como es habitual y tras unos minutos de descanso, la banda al completo salió a firmar discos, autógrafos, hablar con la gente, hacerse fotos, todo un detalle que los Avalanch, y no me cansaré de repetir, tienen siempre con sus fans.
De verdad, quizás no llenaron la sala como otros grupos que, supuestamente, son mejores pero el concierto que ofrecieron está muy por encima de muchas bandas y recomiendo a los que los hayan apartado un poco, o que se dedicaron a criticarles sin darles una oportunidad que no se pierdan sus próximas actuaciones porque las van a disfrutar. Creo que todos sus seguidores se preguntaron nada más terminar, qué dónde es el siguiente porque después de una noche así, seguro que se quedaron con ganas de repetir.

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