Carlos Chaouen.

Libertad 8. 20 de julio de 2010. Madrid

 

Volvía Carlos Chaouen al templo de la música de autor que es el libertad 8 el martes 20 de julio de 2010, y en la extensión de local que queda al fondo de la barra, abarrotada como de costumbre en este tipo de conciertos, tapada por la cortina roja, iba a tener lugar, una vez más, un concierto de esos que te reconcilian con la música, con los artistas, con la poesía, con todo.

Y es que el mejor Carlos estaba en el escenario, Carlos cercano, con voz y guitarra, con acento gaditano, Carlos acompañado, Carlos con su hermana, Carlos y sus amigos, Carlos y sus reflexiones cíclicas, en fin, Chaouen del bueno,  del Rif.

Llegaba más tarde de lo planificado, a eso de las 22:40 el pequeño camerino se abría  para dejarle paso junto con su guitarra y empezar a dirigir un espectáculo que duraría algo menos de dos horas.

 

Para comenzar, escogió el tema que da título a su penúltimo disco “horizontes de sucesos”, todo un lujo, como comentaba la persona que tenia a mi izquierda. Tras esto empezó a tirar de clásicos, y, como hasta el momento en el que se hizo acompañar por cajón y Alejandro Martínez al teclado, defendía sus composiciones tan solo con su guitarra, entonando “buscando hierba”, “ser” entre otras, para mí, particularmente, la mejor parte del concierto.

 Todo iba discurriendo fácil y bonito, así que Carlos dio paso a su hermana para que le acompañase y cantase de forma dulcísima aunque con nervios una canción que, según el propio Carlos, tenia muchísimos años y hacia tanto que no tocaban que no sabia bien como iba a salir, y salió como tenia que salir, perfecto, con aire  de complicidad y ese dominio de la guitarra casi hipnótico.

 En plena fiesta musical y acompañado de teclado y cajón esta vez,  continuó el espectáculo con más temas de horizontes de sucesos que casi coparon esta parte del concierto con canciones como “retinas de alquiler”, aunque también iba intercalando perlas como “carita de pena”, “mi habitación en tus pupilas”, “vente” o “corazón”.

 

Salió una vez más su hermana, y Alejandro también tuvo oportunidad de entonar una canción de su disco “Orgasmos modernos” y todo resulto redondo, completo. Al día siguiente repetiría, esta vez sin Alejandro Martínez, porque a Carlos quiere verlo mucha gente cuando se acerca hasta Madrid y un sólo día sabe a poco.

 Al final, aplausos y más aplausos, tres o cuatro canciones más para el bis, un conato abortado de hacer cantar al público a coro, apurar la cerveza y alegrarte de haber ido.

 Y es que en el libertad todo suena mejor, será la proximidad, el tener al artista a tan solo unos metros, o la luz, la gente que suele llenar el sitio, quizás sea el buen hacer de Julián, David y el resto de la gente que dirige, manda y trata, como si en el salón de su casa estuvieses, a todos los que tenemos la suerte de poder disfrutar de tanto en cuanto de esta más que  mítica sala de Madrid.

 Será el poder cruzarte con la persona que te ha deleitado con sus canciones, después de un concierto felicitarle como si estuvieses despidiéndote de tu compañero de trabajo antes de ir a casa.

No se, pero claramente todo hace que, ver un concierto en el libertad 8, bien sea de Luis Ramiro, Rafa Pons, Marwan, Tontxu, Claudio H, Andrés Suarez, o tantos otros que mensualmente, de forma casi puntual se dan cita en la sala, sea algo impagable. Y si a eso le sumas que el pasado martes, el director de fiesta fue un grande como Carlos Chaouen, estaba más que garantizado que íbamos a disfrutar de un día inolvidable, de esos para guardar en el álbum de recuerdos, como así fue.


Raúl Herrero Tomé

 

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