Fito y Fitipaldis + La Cabra Mecánica
05/03/2010, Feria de Muestras de Valladolid

Davide Izquierdo


Tres años después de su último concierto aquí volvió a nuestra ciudad ese señor bajito a una guitarra pegado, con su boina y sus patillas, y lo hizo como siempre acompañado de excepcionales músicos. Disco nuevo, gira nueva, y es que “Antes de que cuente diez” ha elevado más aún si cabe a Fito y a sus Fitipaldis y los mantiene como una de las bandas superventas por excelencia del panorama musical de los últimos años, un puesto del que muy pocos pueden presumir y para el que no todos están a la altura de las circunstancias.

Muchos discutían si el pabellón de la Feria de Muestras era el mejor lugar para celebrar este evento. La verdad es que el espectáculo visual era de órdago, lleno de luz y color, aunque perjudicado por algunas vigas que tapaban las pantallas situadas a ambos lados. La sonoridad era un poco otra historia, y es que como suele pasar cuanto más lejos esté uno más contaminados llegan los vatios, aparte de ver todo bastante más pequeño, qué se le va a hacer. No se llegaron a agotar las entradas, he leído que más de 6000 personas se dieron cita allí –yo no las conté-, y éstas fueron llegando a medida que unos teloneros de lujo como eran Lichis y su Cabra Mecánica desplegaban su actuación perteneciente a la que han dicho que será su gira de despedida.

Y nos topamos con el problema de otras veces: la organización obliga a los reporteros gráficos a salir del recinto y sólo les permite volver a entrar sin su equipo. Esto está muy bien para televisiones o periódicos que tienen a su redactor dentro, pero es que a las web sólo nos facilitan un pase…

El caso es que por mucho que se empeñen en prohibirlo luego allí dentro todo el mundo hace fotos y vídeos, que me parece genial, pero no lo es tanto que pongan tantas trabas para hacer nuestro trabajo cuando yo ya hice las mías a dos metros de los artistas, un poquito de por favor… Si es que a veces parece que llevamos una escopeta y no una cámara, pero nada, sigan con su cabezonería…

Al sacarnos por segunda vez se hicieron un lío y tras varias confusiones nos hicieron atravesar el recinto y tuve la mala suerte de perderme entre la gente, por eso pero no acaba aquí la crónica. Me quedé en un sitio donde no dejaba de pasar gente hacia y desde la barra, a pesar de que tampoco paraban de molestar unos tipos parecidos a los Ghostbusters sólo que éstos en vez de cazar fantasmas servían cerveza a un precio muy poco popular.

Siempre hay que destacar la profesionalidad de Fito y los suyos sobre el escenario, y las primeras canciones sonaban como si estuviera el disco puesto, Antes de que cuente diez, Viene y va, Por la boca vive el pez, Todo a cien, Como pollo sin cabeza… y es que no es novedad destacar la calidad técnica de los músicos de los que se rodea entre los que destacan los ya habituales Javier Alzola al saxo y sobre todo el gran Carlos Raya a la guitarra, además de Joserra Semperena a los teclados y los nuevos para esta etapa, Alejandro ‘Boli' al bajo y Daniel Griffin (sí, como Peter) a la batería.

Para mal de los que aman sus inicios, dieron gran prioridad a sus tres últimos trabajos de estudio, dejando muy de lado los dos primeros dentro de un repertorio de dos horas y media de reloj donde alternaron temas rápidos y lentos, nuevos y no tan nuevos, propios y alguna version, y bastantes improvisaciones de las que algunas se hacen demasiado largas y serían sustituibles por otro tema más.

Por destacar algunos momentos… contaron con la colaboración de Lichis en Barra Americana –después no apareció en La casa por el tejado, que hubiera sido lo propio-. Y tras otro puñado de temas como Me equivocaría otra vez, Catorce vidas son dos gatos, o Los huesos de los besos, con Soldadito Marinero hicieron la primera parada para dar paso al momento más emotivo con Fito sobre el escenario para marcarse Al cantar él solo pero muy bien acompañado de imágenes de su época con Platero y Tú.

Después vendría otro puñado de temas y bises entre los que cabe destacar Abrazado a la tristeza, Corazón oxidado, Qué necesario es el rock&roll… y pusieron fin a la velada con Acabo de llegar, como es costumbre.

La verdad, siempre que las condiciones lo permitan merece la pena acudir a ver a esta banda y a presenciar cómo tocan, el espectáculo que montan o las carreras de Fito por el escenario, un personaje que aunque cada vez resulte menos comunicativo siempre se muestra cercano y agradecido –como para no estarlo- a un numerosísimo y muy variopinto público que es el que ha provocado que este artista se encuentre viviendo en volandas su aventura musical para envidia de todos los demás.

+ de Fito en va-web:

Guijuelo '07

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