FITO Y FITIPALDIS
Gira "Antes de que cuente diez"
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La Cabra Mecánica
Sábado 20 de Noviembre de 2010

Hacía mucho frío en Valladolid esa noche pero dentro del pabellón de la feria de muestras el ambiente era de calor, fiesta, y sobre todo de muchas ganas de ver por estas tierras a Fito y a sus Fitipaldis. La gira "Antes de que cuente diez" que les ha llevado hasta lugares como Sangai, recalaba en nuestra ciudad casi al final, pues, precisamente, este era su décimo concierto antes del final del tour y eso que ya habían ofrecido 66. Respecto al lugar, pues bueno, resulta céntrico, grande, pero el montaje de Fito, por cierto, impresionante, con pantallas a los lados, de fondo, tarimas, 70.000 vatios...quedaba un tento ajustado en el recinto. Los cachis a 7 euros, con monedas propias de la gira y los bocadillos a 5 euros; algo excesivo para Valladolid. En cuanto a la asistencia, estaría por encima de las 2.000 personas.

La Cabra Mecánica comenzó muy puntual, a las 21:30 exactamente, con una intro de las películas de Paco Martínez Soria. Presentaban su disco "Carne de canción" y durante una hora y cinco minutos fueron desgranando alguno de sus temas y mezclándolos con sus éxitos más conocidos como "Reina de la mantequilla" o "La lista de la compra". Su estilo, una conjunción de rock, pop, rumba... invitaba a mover los pies. El sonido llegaba un poco retumbón, quizás demasiado alto de volumen por lo que distorsionaba un tanto la voz. Aún así, Lichis y su banda se divertían en el escenario y animaban con su buen rollo al público, dejándolo bien preparado para la actuación de Fito y su banda.

A las once en punto, y con un vídeo de dibujos animados en plan caricatura, Fito llegaba al concierto tras pasar una noche de juerga y sufrir mil percances. El caso es que con un clamor y un aplauso general apareció Fito y su gran banda para interpretar en primer lugar el sencillo que da título a su último disco y a la gira, "Antes de que cuente diez". Con la gente entusiasmada, llegó "Un buen castigo" y "Por la boca muere el pez" un comienzo fuerte que puso al pabellón a tope. Y es que fueron cayendo uno tras otro casi todos los éxitos del bilbaíno. El sonido era perfecto y el montaje, espectacular. Y qué decir de la banda, liderada por Carlos Raya, que además, es el responsable del montaje, un lujo tener a tu lado a un guitarrista tan magnifíco como él.

"Viene y va" y "Me equivocaría otra vez" se unieron a "Como pollo sin cabeza" En las pantallas de los lados aparecían en directo las imágenes del concierto, y en la del fondo vídeos relacionados con los temas que iban tocando, o grabaciones preparadas para la ocasión. Cada canción era cantada por todos los presentes y es que había un ambientazo increible. La verdad, es que aunque en un principio, pueda parecer que Fito es algo lento, pausado o tranquilo, en concierto es impresionante, les da una vuelta de tuerca a los temas y los vive a tope. Lo mismo se puede decir de un cantante que además, toca un instrumento, pero para nada es parado o estático, pues todos los componentes de la banda andan moviéndose de un lado para otro.

"Todo a cien", "Donde todo empieza" o "Corazón oxidado" tampoco faltaron ocuparon la parte central del repertorio. Como otras veces, la versión de "Deltoya" de Extremoduro, me sonó rara pero curiosa e interesante a la vez. Después, más superéxitos como "La casa por el tejado" y "Soldadito marinero" con la que se llegó al primer parón de la noche. Cuando se reanudó el concierto solo apareció Fito en el escenario, con una guitarra acústica para interpretar, lo que fue una gran sorpresa, porque fue un corte de Platero y Tú, "Al cantar" lento y pausado, pero de Platero a fin de cuentas. Después, se incorporó a la escena Carlos Raya y los dos se sentaron a pié de escenario para tocar "Abrazado a la tristeza".

Fue en ese momento cuando vivimos uno de los momentos más curiosos de la noche. Fito explicaba que en esta gira buscaban que el público participara de alguna manera, y lo que se les había ocurrido fue grabar cada noche, en cada ciudad en la que tocaban un saludo de los asistentes para la localidad siguiente. Así, vimos el saludo de las personas que fueron al concierto de Santiago de Compostela y nosotros grabamos el nuestro para los valencianos, siguiente parada del tour. Con el ánimo a tope, llegó "Qué necesario es el Rock & Roll" que nos llevó a otro parón.

Y ya, para cerrar una noche estupenda, sonaron "Medalla de cartón" y "Acabo de llegar" con el que llegamos al final del concierto tras algo más de dos horas y media de actuación. Desde luego, creo que Fito no se imaginaba llegar hasta el punto donde está ahora, tocando en recintos para miles de personas, con unos montajes alucinantes, y un gran éxito pero todo ha sido fruto de su trabajo y esfuerzo y eso es lo que ofreció en Valladolid, haciéndonos disfrutar de un buen rato y un buen concierto.

Crónica de Skaidana (niviembre 2010)

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