MARC FORD AND THE STEEPWATER BAND

UNIVERSIDAD DE LEON

3 DE MARZO DE 2010  

 

La relación entre THE STEEPWATER BAND y MARC FORD surgió en España cuando ambos coincidieron en el “Sestao Bike Festival” y desencadenó que los de Chicago, previa petición de colaboración, consiguieran que el guitarrista produjera el maravilloso GRACE AND MELODY cuya presentación ha puesto punto y final con esta gira conjunta que, afortunadamente, les ha acercado a nuestro país.

La Universidad de León, en concreto una de las cafeterías del campus, era el lugar finalmente escogido para el evento, y para este espectáculo musical de primer orden y duración extra larga el precio de taquilla fue de 3 euros para el público en general y de 1 euro para los integrantes del campus, algo que aunque ya habíamos leído en diferentes páginas de Internet pensábamos que se trataba de un error ya que se nos antojaba completamente imposible este regalo, sobre todo para los que vemos semanalmente los precios a los que se están cotizando los conciertos en ciudades como Madrid o Bilbao, pero, como se demostró por la acogida y entrada del recinto, subvencionar este tipo de eventos supone un gran acierto.

Aunque está más que demostrado que en la música la suma de talentos individuales no ha de provocar necesariamente un efecto cuantitativo, la lista de supergrupos mediocres se incrementa día a día, en esta ocasión la simbiosis entre uno de los power trios más poderosos del panorama rockero actual y un guitarrista de referencia en el universo musical si que ha acabado cuajando en un espectáculo de primer nivel que, tras lo visto, solamente podría salir adelante con el planteamiento con el que ellos lo han llevado a cabo.

Y es que en el cartel se conjuga un grupo en un estado privilegiado como THE STEEPWATER BAND con hambre de conciertos y música, en completo estado de excitación y creación con un MARC FORD que aparenta encontrarse en un momento de búsqueda, de reencuentro personal, tras su relación con los hermanos ROBINSON en los “Cuervos Negros” y su tormentosa relación con las drogas que por lo visto esta noche no parece haber llegado a su fin.


No se puede negar que el guitarrista se ha sabido rodear en el momento oportuno de una banda que le puede no solo hacer recobrar sus ganas de seguir tocando sino que se puede adaptar fácilmente a su manera de hacer las cosas, de la misma manera que NEIL YOUNG encontró el abrigo de PEARL JAM para el fantástico MIRROR BALL, MARC FORD se ha apoyado en  JEFF MASSEY y los suyos para reinventarse y poder atraer la atención del público rockero que lo veneró en su etapa con los BLACK CROWES y que le ha dado, en parte, la espalda a una carrera en solitario bastante desigual en sus lanzamientos discográficos.

El show se distribuyó en tres partes. En primer lugar salió al escenario el trío de Chicago para, durante unos 50 minutos, apabullarnos sin ninguna compasión con su repertorio.

Desde los bluseros acordes de ROADBLACK, con los que abrieron su set, a ritmo de un booggie desatado y festivo que dejaba entrever que el sonido brillante de la guitarra de MASSEY sería la protagonista de la noche, pasando por la sorpresa de escuchar WHEEL de su mini cd SONGS FROM THE 8TH DAY, llena de acidez y ritmos cercanos a HENDRIX y la psicodelia californiana, y las piezas claves de su último trabajo, como GRACE AND MELODY (me parece estar escuchando a FREE cuando suena este tema que navega entre el blues y el hard rock más clásico de los setenta), la más hippie LORD KNOWS, de lo mejor de la noche, con un solo de digitación cristalina y una mejoría en las labores vocales de JEFF, el ritmo desenfrenado de REVELATION SUNDAY o BACK TO THE BOTTLE, en principio el único recuerdo de su disco DHARMAKAYA, para mi una de sus obras más salvaje y recomendable por las influencias soul que destilaba y su acercamiento musical hacia THE BLACK CROWES y THE SCREAMING CHEETAH WHEELIES (la canción que da título al álbum sigue siendo uno de los mejores temas de rock jamás escritos), lo que le hizo en su momento ser barajado como futuro integrante de la banda de los de ATLANTA.


Poco más de tres cuartos de hora que se pasaron en un suspiro entre líneas melódicas del bajo de TOD BOWERS que alterno su clásico GIBSON para el repertorio de la banda con un JAZZBASS de sonido ¡EXPECTACULAR! en los temas con MARC FORD (probablemente sea TOD uno de los bajistas con mejor gusto actualmente sobre un escenario) y la pegada poco ortodoxa y contundente de JOE WINTERS que se mostró concentrado y colaborador toda la noche.

Pero hasta este momento había sido la guitarra de JEFF MASSEY la gran vencedora, ya fuera con los punteos perfectamente digitados y de sonido puro de la LES PAUL o con el furioso slide sobre la SG, no se trata de tocar más rápido o más efectista que nadie, sino de mostrarse personal en el sonido y transmitir un sentimiento musical más allá de lo académico.


Nos dejaron a todos con ganas de más, de mucho más, aunque la promesa de lo que venía a continuación mitigaba la pena.

Quince minutos de descanso para acercarse a la barra y de nuevo sobre el escenario la banda junto al guitarrista de Los Angeles.

No se a quien le he leído que MARC FORD comenzó el concierto como si se acabara de levantar de la siesta, pero no se me ocurre definición más acertada para explicar lo que vimos a partir de ese momento.


Un comienzo de show errático por momentos y algo desconcertante que se inició con la versión hipnótica de NEIL YOUNG, CORTEZ THE KILLER, alargada hasta el infinito (casi veinte minutos) y cuyo comienzo era repetido en un bucle sin fin por la banda de acompañamiento, a la espera de que FORD diera la señal de que estaba a punto para el concierto.

Como si le costara discernir el momento y lugar en el que se encontraba, fueron los de Chicago los que tuvieron que arroparle y animarle de manera sutil y paciente durante toda la noche, como cuando se despierta a un bebe, empujándole hacia la situación en la que se encontraba, cuidándose de que este improvisado, y por momentos caprichoso, infante no se enrabietara y todo se fuera al traste.
Es por eso que MASSEY se hizo cargo de muchos de los punteos de los primeros temas, e incluso repartió las labores vocales con MARC, mientras el genio de California se iba encontrando a gusto.

En este punto del show el  set lists había desaparecido por completo y era MARC FORD quien empezaba, a veces canciones y a veces improvisaciones musicales, esperando que una banda concentrada hasta el extremo siguiera sus pasos musicales por el escenario. Impagable fue en muchas ocasiones ver las caras despistadas de los músicos, sobre todo TOD BOWERS al bajo que muchas veces no sabía donde meterse, intentando adivinar cual era la canción que venía a continuación o si esas notas iniciales que salían de la DANELECTRO de MARC FORD les conducirían a algún lugar concreto e incluso hubo una ocasión en la que MARC se giró hacia la batería de JOE WINTERS indicándole al velocidad de un ritmo que tenía que tocar para el empezar a interpretar sobre él sus notas.

Pero el show daba poco a poco un giro de genialidad y tras algún blues lento y duro aparecían joyas como JUST LET IT GO, también alargada hasta los diez minutos y plena de intensidad o WAKE UP AND WALK AWAY, del aún no superado por FORD, IT´S ABOUT TIME, entremezclados con temas de STEEPWATER BAND e interpretadas por el cuarteto en pleno como WAITING TO BE OFFENDED con una interminable y espectacular jam session y punteos bluseros de MARC.
Tema a tema aparece la sonrisa en la cara del guitarrista y la conexión con el público, que ovaciona los punteos y las improvisaciones, van consumiendo minutos de éxtasis musical que se alargan por encima de las tres horas cuando los músicos abandonan el escenario y muchos de los presentes inician el camino de regreso a casa.

Un error, ya que contra pronóstico volvieron al escenario, ahora ya con medio aforo, para interpretar el nuevo single de STEEPWATER BAND, THE STARS LOOK GOOD TONIGHT, un broche de oro para una noche histórica de reencuentro de un guitarrista lleno de feeling consigo mismo y de una combinación de talentos al servicio de la honradez musical. De nuevo la sensación de haber visto una velada que se recordará durante mucho tiempo y  una combinación de músicos que ejecutaron un concierto para ellos mismos, para su disfrute y placer, de la que algunos fuimos partícipes.

De la misma manera que disfrutamos del evento, deseo que MARC FORD no “fagocite” la progresión de THE STEEPWATER BAND y estos, vuelvan al redil de su música, navegando entre el blues, el rock de raíces y el soul y nos regalen en breve otra nueva obra a la altura del GRACE AND MELODY, REVELATION SUNDAY o DHARMAKAYA, para mayor gloria de JEFF MASSEY, uno de los mejores guitarras que se pueden ver sobre un escenario.

by beerbeer

 

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