QUIQUE GONZALEZ

       TEATRO CALDERON (VALLADOLID)

       16 de ABRIL de 2010  

 

Esta claro que el estado anímico del intérprete repercute directamente en el resultado final del concierto que este ofrece, pero es que en el caso de QUIQUE GONZALEZ la influencia del momento en el que el cantautor madrileño está instalado ocasiona que el espectáculo que ofrezca sea diametralmente diferente.

Lo pudimos comprobar en su anterior visita en la Sala Mambo en 2008 que se saldó con un concierto flojo, deslavazado y sin garra y vivimos el polo opuesto la noche del viernes pasado en el Teatro Carrión.

La cosa prometía mejorar desde antes del comienzo solamente con la elección del recinto, ya que se cambiaba la incomoda y penosa Mambo (el peor lugar donde ver un concierto) por la comodidad y añeja solera del Carrión, con una acústica que rozó la perfección, un escenario grande y cómodo para los músicos y un juego de luces efectivo y bien integrado con el repertorio.

Además QUIQUE venía a presentar su nueva obra DAIQUIRI BLUES, un trabajo muy superior al flojo AVERIA Y REDENCION en donde el pulso más rockero y americano ha conseguido apartar el tono de complacencia e introspección anterior y en el que el viaje a Nashville que realizó para la grabación del mismo, producción del legendario Brad Jones incluida, ha ocasionado su reencuentro con la garra de obras pretéritas a las que se ha acercado de manera manifiesta y le ha vuelto a emparentar más con su raíces americanas (Petty, Van Zandt, Mellencamp, Hiatt, Jackson Browne…) que con las latinas (Fito Paez, Calamaro..) acentuando su vertiente diferenciadora de un sector, el de los cantautores, en el que cualquier atisbo de movimiento es considerado casi una herejía.

Así que con un teatro completamente lleno, entradas agotadas desde hacía fechas, una banda en la que Toni Jurado a la batería recuperaba el pulso de las canciones y Jacko al bajo (excelentes ambos con sus instrumentos) cumplía una labor excepcional, Javi Pedreira a la guitarra con un pulso a la hora de tocar muy diferente de su predecesor Carlo Raya pero que fue capaz de obtener grandes momentos de su instrumento como en el solo de LA CAJITA DE MUSICA con tonos jazzeros incluidos y Julián Maeso al hammond y teclados, respaldaban un repertorio en el que cada vez se antoja más complicado conseguir acertar sin dejar fuera del mismo alguno de sus clásicos (en esta noche, por ejemplo, obvió completamente los temas de su disco de debut PERSONAL).

Visiblemente con mejor aspecto físico, de negro riguroso y elegante, y de muy buen humor comenzó su concierto con el tema título de su nuevo disco, DAIQUIRI BLUES, para empezar a entrelazar melodías que acarician en un tejido de sensaciones personales. Este tema tiene aroma de clásico, así que el público, emocionado, impaciente y algo cohibido por el continente en el que se encuentra lo acoge con comedida pasión y respetuoso silencio, que perduró durante toda la primera parte del show, tan solo interrumpido por alguna petición de canciones, “en cada concierto dejo a la persona que se sienta en la fila 7 y asiento 7 elegir un tema” dijo con sorna y con tímidas palmas cuando comenzó a sonar PAJAROS MOJADOS y el pulso rockero se apoderó del teatro.

Hasta baila esta noche” dijo mi compañero de butaca y es que efectivamente QUIQUE estaba muy cómodo, algo que aprovechó para ofrecernos una novedosa y eléctrica versión de KAMIKAZES ENAMORADOS, muy aplaudida, una rejuvenecida POLVO EN EL AIRE en la que sin guitarra entre las manos se atrevió con un solo de harmónica en un final alargado por la improvisación “tenemos algo pendiente, un polvo en el aire” recitaba la letra mientras muchos pensábamos que lo que había pendiente era un concierto como este, o sentado al teclado interpretaba una conmovedora PEQUEÑO ROCK AND ROLL.

Montaña rusa de velocidad y emociones que nos lleva de temas rockeros como SUAVE ES LA NOCHE, muy rápida y enérgica, RESTOS DE STOCK, con tres guitarristas en el escenario, el final de HASTA QUE TODO TE ENCAJE con Toni Jurado golpeando con fuerza su batería o HAY PARTIDA con un principio furioso, al set acústico (contrabajo incluido) que conformó LO VOY A DERRIBAR, con un sonido espectacular, o LA CAJITA DE MÚSICA, el mejor momento de toda la noche por su interpretación e intensidad, en la que QUIQUE se atrevió vocalmente con una serie de falsetes arriesgados y “novedosos” en sus registros.

KARLOS ARANCEGUI, batería de LA ARISTOCRACIA DEL BARRIO, apareció en escena para interpretar varios temas ya que por culpa de la famosa nube de cenizas volcánica tuvo que ejercer de improvisado chofer y colaborar para que tanto batería como guitarrista llegaran a la ciudad desde París, ciudad que tenía sus aeropuertos cerrados, lo que produjo que aparecieran algunos temas más de AVERÍA Y REDENCIÓN, como DOBLE FILA, pero en clara inferioridad con los de su nuevo trabajo, que interpretó casi en su totalidad y que no dejó espacio para sus primeros discos, cuyas canciones aparecieron en el último tramo y con gran acogida por parte de un público que quería escuchar las canciones de SALITRE 48 “me llama la atención que sea el disco favorito de casi todos cuando me pasé dos años intentando que alguien lo publicara” como la coreada CRECE LA HIERBA “es una canción vieja pero no está vieja” que finalizó con un ritmo reguee improvisado o el ritmo bluegrass de TE LO DIJE.

Por dos veces regresó al escenario para los bises en los que destacó un nuevo clásico de su repertorio, la reciente SU DIA LIBRE y terminar, tras más de dos horas de concierto,  entre el éxtasis de los presentes que abandonaron su localidad y se acercaron al escenario para acompañar al cantante en VIDAS CRUZADAS que puso punto y final a un concierto espectacular que dejó su nota cachonda en la elección del ROCK AND ROLL ALL NITE de KISS como música de despedida mientras los músicos saludaban desde el escenario y la gente se encaminaba a una lluviosa noche.

La mejor reencarnación de QUIQUE GONZALEZ fue la que nos visitó esta vez, tras algunos fiascos y volvió a demostrar que este músico debe de arroparse de una formación de rock que es donde sus temas consiguen mantener todos los matices y crecer sobre el escenario. Esperemos que regrese pronto y veamos al músico que el pasado viernes nos dejó sin habla.

Fran Cea

 

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