ROY LONEY & SEÑOR NO + HI RISERS

GIRA XX ANIVERSARIO BLOODY MARY

PLATERUENA (DURANGO) 12/02/2010

 

 

Después de conciertos en los que nos quedamos con las ganas, nos dejamos caer por el Plateruena durangués en busca del grial del rock & roll; allá cada uno con lo que busca en un espectáculo de este calibre. Lo que nosotros pudimos DISFRUTAR (así, con mayúsculas) fue un auténtico fiestón con la peña arremolinada en torno al escenario donde un viejuno (tómese como apelativo cariñoso) Roy Loney nos hacía danzar al ritmo de sus míticas canciones.

No llegamos a ver al tercer grupo en cuestión, los teloneros, y nuestras piernas lo agradecieron que para eso ejercemos de talluditos seguidores de la música en directo y tampoco es cuestión de hacer alardes. Eso sí, teníamos claro que a los segundos cabezas de cartel, los Hi-Risers no nos los perderíamos; con ellos no te equivocas, vas, recibes tu dosis y te alegran el día. Efectistas y efectivos, estos uniformados, salen al escenario, recogen un par de botellas de bebida espirituosa (tequila y whisky), las ponen a su vera, se enganchan al bajo, guitarra y batería, y sobre esa base (quizás la mejor formación para una banda de rock) se bastan y se sobran para hacernos pasar un buen rato.

Banda de directo, destapan el tarro de las esencias para darle a todos los palos del rock & roll, desde el rock primigenio hasta el pop más guitarrero, atravesando en su camino parajes asentados en el sonido Beatles, el country y el surf. Todo ello sobre la base de un batería descomunal (aunque mas hierático que en la Sala Helldorado de Vitoria donde les vimos por primera vez y donde su tupé perdió la batalla contra el ritmo y acabó desecho) y dos frontmen que se reparten el papel estelar sin divismos vacuos que, normalmente, conducen a la desaparición. Es cierto que a alguno de sus discos no consiguen insuflarles la energía del directo, cosas de la producción, aunque reconozcámoslo esta es una discusión eterna. Aun así, nunca nos los perderíamos si vienen por estos lares, y es que, como adictos, necesitamos nuestra dosis. Solo cabe esperar que el anunciado disco en solitario del guitarra, Greg Townson, no dispare todas las alarmas y nos permita seguir disfrutando del grupo “madre” en todo su esplendor y durante muchos años que diría el otro.




 

Tras el merecido descanso, peregrinaje de la peña a la barra mediante, aparece en escena Roy Loney agarrado a su guitarra acústica y empieza a darle a un trasunto de concierto desenchufado que, cuando menos nos sorprende. No sé, igual era para coger voz, aunque la tercera canción, “Diablo”, le sirve para presentarnos a la banda que le acompaña últimamente y con la que ha grabado uno de los mejores discos del año pasado, el gran “Got me a hot one!”, que atesoro en la balda de los vinilos y es que ante una portada buenísima es difícil resistirse al formato lp. La banda no es otra que Señor No y, señores, hay que descubrirse ante ellos. Excelentes músicos, su presencia escénica cubrió aquellos huecos a los que un Loney (sin perder de vista su liderazgo, ya no está para muchos trotes) no podía llegar.

Parece que Señor No ha conseguido insuflar nuevos bríos a la música del Sr. Loney, sin olvidar en ningún momento los posos que atesoran en su interior procedentes de ese rock & roll energético del que el “patriarca” es uno de los ejemplos vivos (y que les den a las superestrellas de turno). Sonaron compactos, sin fisuras y si se les puede poner una queja es solamente la que atañe a la duración del concierto. Y es que la hora que duró se nos hizo tremendamente corta.

Todas las canciones sonaban estupendamente aunque al principio parecían estar a falta de engrase. Pero, cuando la grasa, el roll, apareció, el rock rebosó y se desbordó hacia las primeras filas con canciones tanto de su disco a medias como del cancionero Flamin’ Groovies. Con un guitarrista excepcional, Xabi Garre, que también se desparramó por las primeras filas y tocó a medias con un colega que rasgaba las cuerdas mientras él le daba a los acordes; joder, quedó hasta bien.

La peña a estas alturas jaleaba todo lo que se cocía en el escenario y no era para menos. Pero ya dice el dicho que más sabe el zorro por viejo que por zorro y el bueno de Roy nos deparó un fin de fiesta apoteósico, con la banda en éxtasis, atacando tres de los himnos por los que los Flamin’ Groovies quedarán en la cabeza de todo aficionado a la música: “Second cousin”, “Teenage head” y una flamígera versión de “Headin’ for the Texas border” que acogotó al personal. Un bis y toque de retirada para poner fin a un concierto de esos que te reconcilian con la que se llama la música popular del siglo XX.

HI RISERS

ROY LONEY + SEÑOR NO

Texto y fotos Por Larrypas

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