YO LA TENGO

SALA ROCK STAR (BARAKALDO)
18/03/2010

 

Buena entrada en la Sala Rock Star de Baracaldo para asistir al concierto de uno de los grupos que quedan hoy en día de la “antigua” escena indie. Gestada en los años 80, continuó en los 90 con más pena que gloria, pese a honrosas excepciones, devorada, deglutida, por la vorágine Nirvana y todo aquello que se dio en denominar Grunge. Y no les separaba gran cosa, quizás actitud; es cierto, el grunge aportó ese extra de espectáculo que los “indies” se pasaban por el forro pensando, quizás, que lo suyo jugaba en otra categoría, más intelectual si se quiere, y que no tenían porqué ofrecer un extra en sus actuaciones. Calidad no les faltaba desde luego, sobre todo si se les compara con lo que el estilo nos depara en la actualidad.

El día no jugaba a favor del grupo; un jueves, mal día donde los haya, pero con una oferta increíble para un territorio que no hace demasiado años era yermo en materia de conciertos.

Y es que el mismo día tocaba La Bien Querida y su propuesta intimista y Clem Snide (en Durango). Cosas de la “mula”, que obliga a más de uno a buscarse los cuartos en concierto y bien que se agradece oiga.

Al entrar a la sala ya se notaba ese aroma indie tan característico. La peña guapa, público femenino abundante, lo que no es muy habitual en el rock & roll por desgracia, y una música soft que va metiendo en ambiente a la peña. En el escenario más de lo mismo; monitores, micrófonos, teclados Farfisa y demás parafernalia, con pedales de efectos por doquier, a dos metros del público (y eso que en el medio hay un pequeño pasillo para fotógrafos, que se agradece). O sea, los lugares comunes por los que este tipo de grupos ha deambulado siempre, que les hace rehuir el contacto directo con el público. Aunque, por lo visto después, se les puede perdonar este tipo de tics; y es que su propuesta, por momentos, fue avasalladora.

Con media hora de retraso Ira Kaplan y compañía se desplegaron sobre el escenario y dieron comienzo a su show de forma arrolladora. Se enfundaron los instrumentos y nos noquearon con una jam ruidista, llena de distorsión que tuvo que descolocar a más de uno, visto por donde andan los tiros en sus últimas propuestas plastificadas (y caras por cierto, con su último disco, doble eso sí, a 30 euros en el puesto de merchandising). 10 minutos deambulando por el filo de la navaja en un ejercicio de deconstrucción del sonido de la guitarra, protagonista de una especie de delirio del que brotaban chispas. Sabiamente sustentada, eso sí,  en una sección rítmica a piñón fijo y que marcaba tenuemente el camino a seguir, vistos los derroteros en los que se movía el bueno de Kaplan.

Pero el jueves Yo La Tengo demostraron que lo suyo no es sólo afán ruidista, sino que saben moverse por otros terrenos, transitando senderos que les llevaron, desde la distorsión, a momentos naif y a otros en los que el pop más evocador se adueñaba del escenario. Ecos que recordaron a Belle and Sebastián o a los mismísimos Velvet Underground, sobre todo con Georgia Hubley al micro. Cerrabas los ojos y parecía que volvías atrás en el tiempo, que la mismísima Nico te estaba cantando, te estaba susurrando con ese tono monocorde de voz marca de la casa.

Bien a la guitarra o a los teclados Ira Kaplan desataba la caja de los truenos y daba salida a toda la tensión acumulada en sus canciones. Golpeaba el teclado con los puños, distorsionaba su guitarra hasta el paroxismo, pero todo tenía su sitio, su orden, su razón de ser. Si tocaba ponerse “tierno” lo hacía; se enfundaba la acústica para despachar perlas en forma de canciones impresionantes en su sencillez.


Como comentó otro fotógrafo, parecían tres o cuatro conciertos en uno y el caso es que los cambios de estilo no desentonaron en el todo que forjaron los tres miembros del grupo obedeciendo a un guión sabiamente planificado y que mezclaba en su justa dosis todos los elementos mencionados. Dos bises y una versión de los Kinks mediante, pusieron punto final a un viaje por la galaxia musical de un grupo que no ha perdido, desde luego, el poso de los grandes.

txt y fotos: Larrypas

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