LOS PRINCIPANTES” Y “COOPER”
EN EL PANIC
(Medina del Campo) 04.09.2003

Noche fría y extraña esta en la que “Los Principiantes“  y “Cooper” nos volvieron a llevar hasta Medina del Campo la música en directo y otras variantes, como la faceta de pinchadiscos de “Cooper”.
 Lo primero de la noche fue el preparar el sonido; pienso que hay muchas cosas importante para que una historia de estas salga más o menos bien, y una de esas cosas es el sonido con el que se va a contar. Mientras Goyo preparaba el sonido a “Los Principiantes”, Chuchi, Zapico y yo íbamos montando el sonido dentro del bar para “Cooper”. Ya había algo que hacer y solo había que esperar a que todo empezase.


 

El primer turno fue para los vallisoletanos, que hacía tiempo que querían acercarse hasta Medina para hacer de las suyas. He de decir que esta jornada estaba organizada por el bar Panic (como casi siempre) y que el concierto se iba a celebrar justo en frente del bar, en una especie de escenario natural que es el balcón o patio de la escuela municipal de música. Todo principio tiene su final, pero esto solo acababa de empezar…
 
 
 

Los principiantes” ya se habían subido al escenario y después de una pequeña puesta a punto, comenzaron su repertorio plagado de esas canciones que combinan el pop más comercial con ese intento de desmelene virtual al más puro estilo Tom York. Lo cierto es que esta banda está plagada de buenos temas (llámalos pegadizos), pero yo se que este día no fue precisamente el mejor que pudieran tener. No digo que lo hicieran mal, pero lo cierto y si no estaría mintiendo (y no me gusta), es que no acabaron de entenderse entre ellos. Eso se notó sobre todo en lo correspondiente al tema musical, es decir, esas guitarras que tanto tienen que ver a la hora de concederse uno mismo el sonido y que la mayoría de las veces evocan personalidad (incluso más que la voz principal) no estuvieron donde tenían que estar. Joder, es que hay veces que por más que uno quiere decir las cosas para bién de todos no le salen. Una cosa si que es cierta, es una suerte contar con Oscar, el batería del grupo. Lo correcto también es decir que es una parte muy importante de este grupo. Sus ritmos, su precisión (por encima de los pequeños fallos), su fuerza… a la hora de poner ritmo a este grupo, revitalizan y lanza los temas a una órbita superior en la que ya los pequeños y grandes asteroides no tienen cabida. Volviendo al tema guitarras y teniendo en cuenta que el cantante también tocaba la guitarra, es de suma importancia centrarse un poco en la otra guitarra, que verdaderamente no estuvo a la altura de esta banda. Seguro que tubo un mal día y punto, pero hay que darle un poco de caña para que esto vaya a más; ni más ni menos. El concierto, dada la fría noche que hizo y dado que no estaba cortada la calle y los coches pasaban entre el público y la banda, pues fue un poco raro. Nadie nos acercamos para dar un poco de calor a estos chicos y bueno, lo cierto es que tuvieron buenos momentos combinados con buen sonido y buenos temas. Hubo momentos en los que te podías dejar llevar por la bola sonora (como decía un amiguete) y en definitiva siempre está bien oir música en directo, aún por encima de gilipollas como yo, que de vez en cuando se dedique a criticar lo ajeno sin verse en su propia mierda, pero bueno esto es así, alguien tiene que hacer el trabajo sucio y yo no comparto las ideas de algunos que piensan que todo está bien. El mundo está herido de muerte y algunos no parecen darse cuenta, ¡¡¡pues vale!!! Ok.

Pues eso, que el concierto acabó sobre las no me acuerdo y luego vino “Cooper” a ponernos los pelos como escarpias al dejarnos oir su “cerrada bajo llave” colección de Lps (por su puesto en vinilo, sino de que…). La verdad es que hablo solo de “Cooper”, pero lo cierto es que con él pinchaba Cristobal (supongo que eran y son colegas). Más tarde hablaremos de él y de sus amigos que también actuaron (a su manera).

Como lo más normal es que poca gente conozca lo pinchado por estos especialistas del vinilo (“The Remains”, “The Creation”, “The Easybeats”…) hablaremos un poco de lo que nos quisieron transmitir o lo que a algunos nos transmitieron. Lo cierto es que desde el principio (que no lo vi y que por cierto empezó antes de que acabara el concierto, cosa de mal gusto) se dedicó a deleitarnos con una cantidad de éxitos nunca antes escuchados en “Medina City”  (algunos si) de la música más groovie, funk y sixtie (toda ella mezclada) al más puro estilo “Peebles” y “Nuggets” (famosos recopilatorios de la música que se hacía en los 60´s y de la cual solo a llegado hasta nosotros estos discos de bandas que solo sacaron un single y que jamás llegaron a nada, otras si). Como decía la canción del verano “la fiesta no puede para, no que hostias el ritmo de la noche…), pues eso que nos puso a vivir a todos, también a beber y también a bailar. Que la fiesta no pare y las pielnas (y digo pielnas porque me da la gana) comiencen a romper el suelo. Vaya bailes y vaya buen rollito que te da la musicota esta ehhh ( era el comentario general). Yo, que estaba en mi salsa me lo pasé como un perro comiendo pollo sin parar (ja ja ja). Además, tuve suerte doble, dado que me encontraba con el batería de “Los Idiotas”, osea Pelayo;  y este a petición mía me iba informando de lo que allí se estaba escuchando. Lo cierto es que no se ni la milésima parte de lo que me gustaría saber de ciertos temas (tampoco me preocupa), pero siempre me mola informarme de lo que veo o escucho. Total que ante semejante música nadie se pudo resirtir a pegarse unos bailes por su sitio.

La segunda parte (osea Cristóbal)  empezó con la primera canción y un parón de esos que te quedas más colorao que diez tomates haciendo autostop, pero bueno no pasa nada, un risillas (sin malicia), un poco de vergüenza y pa´lante. Excepto esta pequeña bobada la verdad es que Cristóbal estuvo a la altura. Este, en su mayoría puso éxitos reconocidos por casi todos, por lo menos de oidas con lo cual se metió al público en sus manos. Y así así, se cambiaron un par de veces el sitio del pinchadiscos (Cooper y Critobal) y el primero se fue a la cama pronto y nos cerró la noche Cristóbal y sus amigos. Sus amigos merecen una mención especial. Eran una pareja de estas maqueadas y dispuestas a pasárselo bién bailando con sus canciones favoritas, al estilo de las portadas de los discos del pop de los 60 en España. Esto no se si entraba con los pinchadiscos, el caso es que estuvo bien que hasta Medina llegaran gentes diferentes de sitios diferentes.

Como anécdota contaros que en un especial que sacó “La Voz de Medina” (Periódico semanal de Medina del Campo y comarca) por sus 50 años de vida, había un titular que rezaba  “LOS HIPPIES LLEGAN A MEDINA” , esta noticia se desarrollaba con una foto de dos parejas de franceses que allá por los años 60 entraron en Medina. Las dos chicas (muy majas ellas) iban con sus correspondientes minifaldas y los chicos con sus correspondientes melenas. El contenido de la noticia, con claras alusiones racistas, machistas y disgregatorias  hablaba de cómo a Medina habían llegado unos guarros procedentes de Francia con unas pelandruscas que se atrvían a ir enseñando medio cuerpo. Total una vergüenza. Algo así sigue siendo Medina a nivel global, a nivel de pensamiento y a nivel de apertura mental y cultural, y como nosotros (todo el que quiera) estamos dispuestos a cambiar eso ( al menos a nuestra manera) seguiremos luchando para que la música, los hippies y las mujeres bonitas lleguen a Medina del Campo.

 

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TEXTO: Mol
FOTOS: Jose