Noche fría y extraña esta en la que “Los Principiantes“
y “Cooper” nos volvieron a llevar hasta Medina del Campo la música
en directo y otras variantes, como la faceta de pinchadiscos de “Cooper”.
Lo primero de la noche fue el preparar el sonido; pienso que
hay muchas cosas importante para que una historia de estas salga más
o menos bien, y una de esas cosas es el sonido con el que se va a contar.
Mientras Goyo preparaba el sonido a “Los Principiantes”, Chuchi, Zapico
y yo íbamos montando el sonido dentro del bar para “Cooper”. Ya
había algo que hacer y solo había que esperar a que todo
empezase.
El primer turno fue para los vallisoletanos, que hacía tiempo
que querían acercarse hasta Medina para hacer de las suyas. He de
decir que esta jornada estaba organizada por el bar Panic (como casi siempre)
y que el concierto se iba a celebrar justo en frente del bar, en una especie
de escenario natural que es el balcón o patio de la escuela municipal
de música. Todo principio tiene su final, pero esto solo acababa
de empezar…
“Los
principiantes” ya se habían subido al escenario
y después de una pequeña puesta a punto, comenzaron su repertorio
plagado de esas canciones que combinan el pop más comercial con
ese intento de desmelene virtual al más puro estilo Tom York. Lo
cierto es que esta banda está plagada de buenos temas (llámalos
pegadizos), pero yo se que este día no fue precisamente el mejor
que pudieran tener. No digo que lo hicieran mal, pero lo cierto y si no
estaría mintiendo (y no me gusta), es que no acabaron de entenderse
entre ellos. Eso se notó sobre todo en lo correspondiente al tema
musical, es decir, esas guitarras que tanto tienen que ver a la hora de
concederse uno mismo el sonido y que la mayoría de las veces evocan
personalidad (incluso más que la voz principal) no estuvieron donde
tenían que estar. Joder, es que hay veces que por más que
uno quiere decir las cosas para bién de todos no le salen. Una cosa
si que es cierta, es una suerte contar con Oscar, el batería del
grupo. Lo correcto también es decir que es una parte muy importante
de este grupo. Sus ritmos, su precisión (por encima de los pequeños
fallos), su fuerza… a la hora de poner ritmo a este grupo, revitalizan
y lanza los temas a una órbita superior en la que ya los pequeños
y grandes asteroides no tienen cabida. Volviendo al tema guitarras y teniendo
en cuenta que el cantante también tocaba la guitarra, es de suma
importancia centrarse un poco en la otra guitarra, que verdaderamente no
estuvo a la altura de esta banda. Seguro que tubo un mal día y punto,
pero hay que darle un poco de caña para que esto vaya a más;
ni más ni menos. El concierto, dada la fría noche que hizo
y dado que no estaba cortada la calle y los coches pasaban entre el público
y la banda, pues fue un poco raro. Nadie nos acercamos para dar un poco
de calor a estos chicos y bueno, lo cierto es que tuvieron buenos momentos
combinados con buen sonido y buenos temas. Hubo momentos en los que te
podías dejar llevar por la bola sonora (como decía un amiguete)
y en definitiva siempre está bien oir música en directo,
aún por encima de gilipollas como yo, que de vez en cuando se dedique
a criticar lo ajeno sin verse en su propia mierda, pero bueno esto es así,
alguien tiene que hacer el trabajo sucio y yo no comparto las ideas de
algunos que piensan que todo está bien. El mundo está herido
de muerte y algunos no parecen darse cuenta, ¡¡¡pues
vale!!! Ok.

Pues eso, que el concierto acabó sobre las no me acuerdo y luego vino “Cooper” a ponernos los pelos como escarpias al dejarnos oir su “cerrada bajo llave” colección de Lps (por su puesto en vinilo, sino de que…). La verdad es que hablo solo de “Cooper”, pero lo cierto es que con él pinchaba Cristobal (supongo que eran y son colegas). Más tarde hablaremos de él y de sus amigos que también actuaron (a su manera).
Como lo más
normal es que poca gente conozca lo pinchado por estos especialistas del
vinilo (“The Remains”, “The Creation”, “The Easybeats”…) hablaremos un
poco de lo que nos quisieron transmitir o lo que a algunos nos transmitieron.
Lo cierto es que desde el principio (que no lo vi y que por cierto empezó
antes de que acabara el concierto, cosa de mal gusto) se dedicó
a deleitarnos con una cantidad de éxitos nunca antes escuchados
en “Medina City” (algunos si) de la música más groovie,
funk y sixtie (toda ella mezclada) al más puro estilo “Peebles”
y “Nuggets” (famosos recopilatorios de la música que se hacía
en los 60´s y de la cual solo a llegado hasta nosotros estos discos
de bandas que solo sacaron un single y que jamás llegaron a nada,
otras si). Como decía la canción del verano “la fiesta no
puede para, no que hostias el ritmo de la noche…), pues eso que nos puso
a vivir a todos, también a beber y también a bailar. Que
la fiesta no pare y las pielnas (y digo pielnas porque me da la gana) comiencen
a romper el suelo. Vaya bailes y vaya buen rollito que te da la musicota
esta ehhh ( era el comentario general). Yo, que estaba en mi salsa me lo
pasé como un perro comiendo pollo sin parar (ja ja ja). Además,
tuve suerte doble, dado que me encontraba con el batería de “Los
Idiotas”, osea Pelayo; y este a petición mía me iba
informando de lo que allí se estaba escuchando. Lo cierto es que
no se ni la milésima parte de lo que me gustaría saber de
ciertos temas (tampoco me preocupa), pero siempre me mola informarme de
lo que veo o escucho. Total que ante semejante música nadie se pudo
resirtir a pegarse unos bailes por su sitio.
La segunda parte (osea Cristóbal) empezó con la primera canción y un parón de esos que te quedas más colorao que diez tomates haciendo autostop, pero bueno no pasa nada, un risillas (sin malicia), un poco de vergüenza y pa´lante. Excepto esta pequeña bobada la verdad es que Cristóbal estuvo a la altura. Este, en su mayoría puso éxitos reconocidos por casi todos, por lo menos de oidas con lo cual se metió al público en sus manos. Y así así, se cambiaron un par de veces el sitio del pinchadiscos (Cooper y Critobal) y el primero se fue a la cama pronto y nos cerró la noche Cristóbal y sus amigos. Sus amigos merecen una mención especial. Eran una pareja de estas maqueadas y dispuestas a pasárselo bién bailando con sus canciones favoritas, al estilo de las portadas de los discos del pop de los 60 en España. Esto no se si entraba con los pinchadiscos, el caso es que estuvo bien que hasta Medina llegaran gentes diferentes de sitios diferentes.
Como anécdota contaros que en un especial que sacó “La Voz de Medina” (Periódico semanal de Medina del Campo y comarca) por sus 50 años de vida, había un titular que rezaba “LOS HIPPIES LLEGAN A MEDINA” , esta noticia se desarrollaba con una foto de dos parejas de franceses que allá por los años 60 entraron en Medina. Las dos chicas (muy majas ellas) iban con sus correspondientes minifaldas y los chicos con sus correspondientes melenas. El contenido de la noticia, con claras alusiones racistas, machistas y disgregatorias hablaba de cómo a Medina habían llegado unos guarros procedentes de Francia con unas pelandruscas que se atrvían a ir enseñando medio cuerpo. Total una vergüenza. Algo así sigue siendo Medina a nivel global, a nivel de pensamiento y a nivel de apertura mental y cultural, y como nosotros (todo el que quiera) estamos dispuestos a cambiar eso ( al menos a nuestra manera) seguiremos luchando para que la música, los hippies y las mujeres bonitas lleguen a Medina del Campo.
iNiCiO***Crónicas
de conciertos***Reportajes
agenda***las
bandas***entrevistas***grabaciones***servicios***foro***mp3
TEXTO: Mol