valdemar: ¿truco o trato?

31/10/2003
Sala Namasté
Probablemente, no había una mejor oferta para la noche de Halloween en toda la ciudad. Telas de araña, colmillos y confetti para transformar el aura mística de Namasté en la Casa del Terror de la feria. El look a lo Alice Cooper recién levantado de Javi Vielba y su no one here gets out alive auguraba una noche de sexo (en el país de las maravillas), drogas (blandas, por supuesto) y rock&roll. 

 Pero Valdemar sólo cubrieron a medias las expectativas de aquellos que fueron al concierto a escuchar música. Encima del escenario Valdemar ocultan a menudo sus limitaciones a base de actitud, descaro y un largo desfile de complementos (sombreros, antifaces, capas, plumas, etc…), de los cuales van desprendiéndose a lo largo del concierto. Lo cual no impidió que sus mejores temas, como Sex In Wonderland o Sweet Time recibieran el merecido aplauso de propios y ajenos. Son unos farsantes, sí, pero nos gusta. 


 

Valdemar realmente destacan cuando buscan, y no cuando imitan. Cuando en ciertos pasajes instrumentales sugieren caminos un poco menos transitados. Cuando el siempre espléndido bajo de Ricardo toma el protagonismo. Cuando la batería abandona el 4/4. En definitiva, cuando dejan de lado Suffragette City (una gran canción, en cualquier caso) y se atreven a caminar solos. 

Han demostrado en sobradas ocasiones que pueden, 
pero probablemente éste no era el mejor momento.

Quizás estoy siendo demasiado duro con ellos. 
Al fin y al cabo se trataba de una fiesta.

 

Diego Alonso Arévalo
mistakesregrets@hotmail.com