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denieble
salaMalbicho
viernes 19/12/03
Las primeras
veces son siempre las más difíciles. También a la hora
de subirse a un escenario. LA PRIMERA VEZ son un nueva formación cuyo
sonido se mueve en la órbita de ciertos grupos americanos de mediados
de los 90 liderados por chicas, como VerucaSalt o TheBreeders, pero sin la contundencia de los primeros
ni el desenfado punk de los segundos. El trío se sintió más
cómodo en los medios tiempos, donde la guitarra tenía espacio
para respirar y la delicada voz de Rocío podía ofrecer mayores
matices. Se hizo notar la experiencia escénica y musical de JaviVielba, que cambió
su papel de cantante y guitarrista al frente de Valdemar por un eficiente bajo que fue motor y guía
del sonido del grupo. La inesperada versión de Sugababes (“Overload”)
demostró la versatilidad de un interesante grupo novel que aún
tiene mucho que (de)mostrar.
Me acuerdo
aún de la primera vez que tuve la ocasión de escuchar aDENIEBLE. Por aquel entonces se llamaban aún ParallelBang, y yo aún
tocaba enShiver. Fue en Asklepios en enero de 2002, y era nuestro primer concierto.
Ellos se subieron al escenario en primer lugar, y recuerdo que sus canciones
me produjeron un ligero cosquilleo en el estómago, acentuado por los
nervios de neófito y la dulce embriaguez del gin-tonic. Y casi dos años después, esa misma
sensación (nostalgia?) volvió a
asaltarme mientras observaba a Denieble
en Malbicho. Fernando, Ricardo y Carlos
demostraron una vez más encima del escenario su calidad, su estilo y su devoción por las buenas melodías. Es cierto
que con tan sólo guitarra, bajo y batería consiguen unas texturas
sorprendentes (con la inestimable ayuda del digital delay), pero lo que permanece en el núcleo de
la canción es una melodía que sueña con haber nacido
de la pluma de Morrisey o de Michael Stipe. Y en canciones como “HappyWaterExperience” o “El
Cielo Rojo” la ilusión se hace casi real. La preciosa “Supernova”
pasó de la delicadeza a la urgencia (y vuelta), con una voz que, a
pesar de sus limitaciones, logra emocionar por su sinceridad y entusiasmo.
En otros temas, el bajo tomó el protagonismo, impregnando al grupo
de un dinamismo cercano por momentos al funky-rock
más infeccioso. El sentido homenaje a los Clash (“LondonCalling”) redondeó una actuación vibrante
y brillante de una de las mejores bandas actuales de Valladolid.