El sábado 22 de marzo, dentro del ciclo de actuaciones flamencas que programa todos los años el Teatro Calderón, pudimos ver en Valladolid a dos grandes artistas, la cantaora jerezana Tomasa Guerrero “La Macanita” y el joven bailaor sevillano José Fernández Montoya “Farruquito”.
El Teatro estaba
lleno a rebosar y se advertía en el auditorio un ambiente muy favorable
a los artistas: el público tenía ganas de verlos y había
acudido a la cita esperando disfrutar de una estupenda noche de arte. Puede
decirse que escuchar a Tomasa -con la manera que tiene de hacer los cantes
y con el rajo que posee en la garganta- es escuchar a Jerez, lo que siempre
es un gusto para los aficionados. En el caso de Farruquito, al buen
hacer que desde niño ha demostrado se unía el que hacía
mucho tiempo que no le veíamos bailar, lo que aumentaba la expectación
del respetable ante su actuación.
La Macanita fue la encargada de abrir el espectáculo. Salió al escenario ella sola -guapísima con su vestido blanco y su mantón rojo bordado-, rompiendo el fuego con una toná que arrancó los aplausos del público. El resto de su actuación lo realizó arropada por la guitarra de Camarón de Pitita, que acompañó dignamente a la cantaora aunque, acostumbrados como estamos a escucharla secundada por maestros como Moraito o Manuel Parrilla, echamos de menos algo de brillo en la sonanta. Le tocaron palmas Chicharro y Gregorio, auténticos genios del arte del compás.
Tras la toná, Tomasa interpretó tientos rematados por tangos, soleá (en la que brilló especialmente), tarantos y fandangos (los dos que hizo del Gloria fueron aplaudidísimos), finalizando su actuación por bulerías cantadas de pie y adornadas con unas pinceladas de baile (¡que arte tiene!), efectuando el habitual alarde de cantar para el público algunas letras sin micrófono. La Macanita siguió en las bulerías una tendencia que ahora es bastante frecuente en algunos cantaores: si antes se cantaban bulerías y luego se remataba con alguna canción por bulerías, ahora se cantan un par de letritas por bulerías y el resto todo canciones. Con esto no quiero decir nada de la canción por bulerías. Grandes cantaores como Chaquetón, Fernanda y Bernarda de Utrera o el gaditano Chano Lobato, han hecho de ella un arte, jugando de manera magistral con el compás e interpretándola flamenquísimamente. Únicamente digo que me quedé con ganas de escuchar más bulerías a la Macanita, aunque ésta hace las canciones con todo el rajo flamenco de su tierra.
A continuación, y sin que mediara intermedio alguno, actuó Farruquito acompañado de su cuadro (dos guitarras –Román Vicenti y Raúl el Perla-, tres cantaores –José Valencia, Rafael de Utrera y Antonio Villar- y otro bailaor –Farru-, tocándole las palmas los tres cantaores y el Farru). Sonaron unos compases por alegrías y salió al escenario Farruquito, con un brío que arrancó los aplausos y vítores del público. Ese niño que bailaba con su abuelo y con su madre se ha convertido en un hombre que tiene una fuerza tremenda en los pies y la agilidad propia de sus 20 años, lo que unido a su manera de entender lo que tiene que ser el baile -heredada de su abuelo Farruco-, hace de él un bailaor con la capacidad técnica y el sentido flamenco necesario para estar entre los grandes.
De su actuación –solo bailó alegrías y soleá, rematadas ambas por bulerías y separadas por un descanso que fue cubierto por unas bulerías interpretadas por el cuadro- se debe destacar la potencia y limpieza de su zapateo y la pureza de su baile, sin ninguna concesión a formas “más modernas” ni amaneramiento. Quizá por haber estado un tiempo alejado de los escenarios ahora tiene ganas de comerse el mundo bailando y eso hace que en algunos momentos la propia fuerza de su baile resulte algo apabullante, por lo que seguramente su arte ganará cuando se sosiegue un poco. Pero, a pesar de ello, lo que es indudable es que estamos ante una de las grandes figuras del baile flamenco de nuestros días. ¡Bravo Farruquito!.
Maria Eugenia Martín Maeso.
La actuación del día 22 de Marzo concitó un interés inusitado por parte de una mayoría del público que**** **** ****
empezar señalando
que este bailaor de 20 años, y cuya actuación de bien chico
acompañando a su abuelo
En cuanto a Tomasa Guerrero, LA MACANITA, su sola presencia llena el
escenario, pues como ya
comentábamos aquí mismo, es una gitana guapa, flamencona,
que exuda raza por todas partes. Tuvo muy
buen comienzo y luego cantó los palos más básicos
del flamenco, no sólo de Jerez, que es su especialidad,
por supuesto, sino por Levante. Terminó con las bulerías
dando espectáculo, y siempre acompañada al
compás por sus palmeros de toda la vida. Y hablando de acompañar,
si algo le faltó a Macanita fue
precisamente un guitarrista solvente, ella que siempre se ha hecho
acompañar de los mejores (Moraíto...).
En el público hubo división de opiniones, no está
mal si tenenmos en cuenta que es un arte que sale del
corazón y no llega igual al corazón de todos.
En lo que sí hay unanimidad es que con la caída del cartel
de CARMEN LINARES para muchos de
nosotros aquí se ha acabado este abono flamenco. Una pena, porque
estaba alcanzando buen interés y el
público respondía.
Ana Alvarado, Secretaria de LA SIGUIRIYA
INICIO***CRONICAS
DE CONCIERTOS***REPORTAJES
agenda***las
bandas***entrevistas***grabaciones***servicios***foro***mp3