Massive Attack, Madrid 29 mayo 2003.


Antes de nada debo decir que es una vergüenza que no se pueda beber una maldita cerveza en un concierto de rock’n’roll al aire libre ¿ esto k'es lo que es ? Este jodido puritanismo está cuajando incluso en uno de los pocos actos que hasta ahora nos pertenecían porque los conciertos son tanto de los músicos que actúan como del público que asiste y somos los que hacen posible (con nuestro dinero) que la maquinaria continúe en marcha.
Es una vergüenza que a la gente le quiten las botellas de agua mineral (envase de plástico) en la puerta del recinto de un concierto de rock’n’roll en un día de verano, (como si fueramos delincuentes o contrabandistas de agua), señores, de esta agua no beberéis, aquí sólo se bebe nuestro agua.
Esta práctica cada vez se extiende más entre los festivales, conciertos y etc ... la gente no dice nada, ya todo esto parece normal, nos tratan como a borregos gilipoyas.
Los conciertos de rock’n’roll siempre han tenido un encanto especial porque permiten una libertad de acción que no se da en otros espectáculos (música clásica, cine, flamenco, teatro, etc ...) donde no puedes fumar, beber y ni siquiera hablar, ciertas cosas se entienden, forman parte de la tradición e incluso son necesarias para el desarrollo del espectáculo, como guardar silencio para no molestar al vecino y poder así oír lo que pasa, que es a lo que vas ... pero en el rock’n’roll NO (por mucho que me digan y más si es al aire libre) y se lo están cepillando.

Tenía que decirlo.

Massive estaban previstos a las 22h, a las 22’15 apareció un reloj digital en la pantalla que hipnotizó inmediatamente al personal, así estuvo hasta las 22’30 que salió el grupo.
Lo podemos considerar como el primer tema del concierto, un tema de 15 minutos de silencio al cual respondió el público reclamando la presencia de la banda.

Yo tenía muchas ganas de ver a Massive, porque me encantan, no lo voy a negar, pero también tenía ciertas reservas, cada vez me gustan menos los conciertos en grandes espacios, estadios, plazas de toros, etc ... creo que se desvirtúa bastante todo, la conexión con el público, a veces el sonido, otras la intensidad o el intimismo ... además lo que se suponía que íbamos a ver/oir 100 windows es precisamente el disco más intimista, sosegado y oscuro de Massive y a priori podía resultar más apropiado en una sala más pequeña, un auditorio, algo que no superase en ningún caso las 3.000 personas.
Es una opinión, naturalmente mucha gente no estará de acuerdo.

Pues no, Massive interpretaron todos sus grandes éxitos, hicieron un repaso completo de toda su trayectoria y dieron a la gente lo que esta quería oír, ni más ni menos, fueron directos a asegurar la velada y lo consiguieron, realmente de “100 windows” sólo escuchamos 3 temas.
¿ el concierto ? Just perfect, muy bueno, pocas cosas se pueden ver actualmente que lleguen a competir con ellos en este terreno.
Massive ha encontrado y desarrollado una fórmula que le está dando un gran resultado a nivel comercial e incluso está marcando una referencia clara en el panorama internacional.
Su música es sencilla, repetitiva, podría incluso llegar a ser obsesiva ni no fuese por ese halo de misterio y su forma de crear ambiente que les sitúa en otro plano.
Al fondo del escenario una pantalla gigante que iba proyectando simultáneamente, ojo, no video sino secuencias programadas en ordenador, seguramente en flash por la textura que tenían. Unas imágenes que fueron creciendo a medida que crecía la banda y evolucionaba el concierto, desde series numéricas hasta consignas antibelicistas y todo el discurso "attackero" (el cual, por otro lado comparto, pero no sé donde termina lo auténtico y comienza la parafernalia), en apariencia muy sencillo pero muy efectivo, jugando con los cambios de tono/color y transmutando los números en letras y las letras en estructuras sin darte cuenta.
Hasta nos proyectaron el mapa de su gira mundial con un efecto de animación muy logrado, para hacerse una idea es un poco el diseño que se puede ver en su página web.

El sonido estuvo bien, como te puedes esperar de una banda de este nivel, es un equipo británico que les está acompañando durante toda la gira.

Musicalmente hicieron de todo, uno de los mayores logros de Massive ha sido su habilidad para coger elementos de aquí y de allá y combinarlos con un gusto exquisito. Lo que en disco se percibe como samplers en directo está casi todo ejecutado por una buena banda de músicos.
La formación de Massive es la clásica del rock’n’roll (no nos engañemos) y a partir de ahí van fusionando diferentes elementos de lo más diverso y que todos conocemos.

La sección rítmica compuesta por dos músicos profesionales que lo mismo podrían tocar soul con James Brown que acompañar a Tina Turner, infalibles, contundentes, muy empapados en la música negra.
Los drums eran una batería doble, mitad acústica mitad electrónica con un gran sonido, aunque hubo un par de breaks que se le fueron de madre pero se lo perdonamos, el bajo ya digo, contundente, preciso, con esa cadencia marca de la casa que les hace tan identificables.
No utilizaron casi samplers pregrabados para la parte rítmica, sólo en un par de temas.

La otra parte de la banda teclados y guitarra aportaban el resto, es decir, la personalidad, los matices.
El guitarrista muy en la línea brit de lo que hemos venido escuchando a partir de los 80, a veces muy New order, a veces Cure, Stone Roses, Bauhaus, Ultravox.
Si, alguno pensará que estoy colgado o que estoy delirando, pero es así, de hecho si escucháramos sólo la guitarra por separado sería evidente, pero ya digo que uno de los mayores logros de Massive ha sido saber combinar elementos tan distintos en un resultado final muy personal e identificable, incluso en un tema echaron mano de los ritmos sincopados y obsesivos de Robert Fripp y no me lo invento, quizás será que escucho la música de otra forma y presto atención a cosas en las que la gente normalmente no se fija.
Del teclado salía el 75 % de la música, efectos, texturas, ambiente. El estaribel no parecía muy aparatoso pero llevaba de todo, hasta un theremin que prácticamente no utilizó (sólo para hacer un poco el chorras 3D al final del concierto), su onda igual que el guitarra, muy brit, otra vez New order, Depeche Mode y elementos del pop-rock británico de estos últimos 20 años.
La plantilla de instrumentistas la completaba un violín en algunos temas (no se quien era la chica).
No se puede poner ningún pero a la banda, otra cosa es que no te guste lo que hacen.

Creo que disfrutamos todos como locos, por lo menos Su y yo.

Del Naja 3D ejercía más bien como director, apareció lo justo, en ocasiones acompañado por Dady Marshall, iba y venía como el resto de la plantilla de vocalistas, en total cinco que se iban turnando, entre ellos el jamaicano Horace Andy con su inconfundible tono de voz y forma de cantar que nos transportó a ambientes muy caribeños.
Dot Allison que había sido la encargada de telonear a la banda con una actuación un tanto desangelada apoyada sólo con una guitarra acústica y a veces la suya, dio un cambio radical en los temas que se cantó con Massive, muy bien cantados sustituyendo perfectamente a Sidney O’connor.
En fin, una plantilla completa on stage de 10 personas que nunca estuvieron juntos, no menos de cinco no más de siete.
Buena sesión con Massive Attack en una lección de simplicidad, efectividad y maestría para combinar elementos tan diferentes pero sin perder su personalidad propia.
Ya digo, su forma de hacer es esa, es lo que han venido haciendo durante estos diez años y que ha dado como fruto un puñado de buenos temas que forman ya parte del decorado de muchos clubs.

Paco Alvarado 1 junio 2003

 

 

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