NILO Gallego - Günter HEINZ

16-XII-2003 Café España
por Paco Alvarado

Hay que empezar diciendo que el concierto de Nilo y Günter fue seguramente uno de los mejores conciertos del año aquí en Valladolid, pese a que en el Café España estábamos solo una treintena de personas, eso si, disfrutamos todos abiertamente.

Yo no veía a Nilo desde hacía muchos muchos años, desde la época en que empezaba en el rock’n’roll (mediados 80), aunque le he podido seguir la pista a través de grabaciones en algunos trabajos con dada-jazz y entornos de improvisación libre o con el grupo de teatro la Danaus ... para mi fue una auténtica sorpresa ver su evolución como baterista-percusionista y además un gran placer.

Nilo venía con Günter Heinz, un trombonista alemán y cuando hablamos de trombón nos referimos al trombón de varas, ese instrumento tan llamativo y a la vez tan poco usual ... bueno, lo que hizo Günter fue realmente asombroso, llegó incluso a desmontar el trombón en busca de sonidos diferentes ... porque de eso se trataba, Günter prescindió completamente de la melodía en el concepto tradicional y se centró en crear ambientes a través del sonido, y que sonidos !! algo que trasciende a la compresión habitual de este instrumento.
Günter lo mismo arañaba frecuencias altas, casi imposibles para un instrumento de estas características como hacía una auténtica demostración de dominio técnico haciendo sonar el trombón a dos voces, si, él sólito, no se si os situáis un poco en lo que intento explicar...
Mientras tanto Nilo Gallego, verdadero centro de la noche derrochaba energía y saber hacer. En un primer vistazo la batería de Nilo puede parecer de juguete con ese mini bombo, pero como suena !! se ve que lo lleva todo perfectamente estudiado, la demostración que hizo de dominio de la batería se escapa a cualquier comparación que queramos establecer con cualquier otro batería de la zona en cuanto a concepto y técnica, digamos que en estos momentos está Nilo y después el resto y da igual si hablamos de jazz, rock’n’roll o lo que sea.

Para hacernos una idea mas o menos Nilo debió ejecutar treintayochomil sonidos diferentes con un incalculable muestrario de matices, para ello se puede servir de una simple cuerda encima de la caja, de un trozo de papel o cualquier cosa que se le ocurra, puede tocar con baquetas, con palillos chinos o simplemente con los dedos, alternando todo esto con una velocidad de vértigo, es capaz de pasar de la tranquilidad mas absoluta a un estado tormentoso en un par de compases o de efectuar cuarentaysiete cambios de ritmo en un solo corte (6x8, 3x16, 4x7'5, 19x4 y así sucesivamente), en fin, un pasote y todo ello acompañado por la cacharrería mas diversa que os podáis imaginar, desde un antiguo xilomatic (no se si alguno recordará este viejo juguete que era una mezcla entre un xilófono y un relicario o caja de música), hasta una de esas campanillas que hay en la recepción de los hoteles, etc ... cualquier cosa le sirve, desde el velcro de una cartera de mano hasta su propia cacharrería electrónica o un par de teléfonos inalámbricos de juguete ...
Pero básicamente todos elementos acústicos en lo que podría parecer cualquier rastrillo de domingo por la mañana.


Pues mas o menos esa era la tarjeta de presentación de Nilo y Günter, algo a medio camino entre el free jazz y la improvisación incorporando elementos de electrónica, el tipo de concierto que uno de vez en cuando necesita oír para desintoxicarse un poco, como el que se va un fin de semana al campo a desconectar ... y eso la gente lo agradeció, es decir, hay cosas que son evidentes después de un concierto y son los ojos y los rostros del público, y estos, nada mas que se encienden las luces no dan lugar a ningún tipo de engaños, ves la sonrisa franca y esa chispa de luz en los ojos, luego una vez pasado ese momento vienen los disimulos, las escapadas o lo que sea, pero justo durante esos segundos no hay lugar a mentiras ni engaños y así lo vi yo en el café España y os aseguro que me he comido unos cuantos conciertos de todo tipo a lo largo de mi vida.

En la segunda parte salieron a acompañarles kanito y Adán, este último con su trompeta.
Los dos se encontraban allí la mar de a gusto, como si llevaran toda la vida tocando juntos y es que Nilo había conseguido el clímax adecuado con su forma de hacer.

En cuanto a kanito allí estaba con sus ordenadores y altavoces propios, encima del piano, como si estuviera tocando otro instrumento, era su retorno al café España después de mucho tiempo, no se cuanto, desde que diera aquel famoso concierto que terminó hasta con el equipo de sonido ... en fin, digamos que se rehabilitó o se reconcilió con quien fuera después de aquello, trabajó especialmente con texturas un tanto espaciales y oníricas y mas bien en frecuencias altas, en capas superpuestas y aunque era todo improvisado quedó bastante patente que ha tocado muchas veces con Nilo, que era el verdadero director del combo, marcando el principio, el final y el tempo.

En suma, un gran concierto de un tipo de música que habitualmente no tenemos ocasión de disfrutar por aquí y nada de chorradas por la cara a ver que sale, el concepto estaba perfectamente claro y entre ellos existe una química que funciona y se hace evidente.
Existe otro plano . . . ¿ magia ?
Enhorabuena a todos.

Paco Alvarado (dic'03)