se han quedado las casas a la intemperie
como árboles comiendo el carbón de sus hijos
y aún así los nidos
chillan como condenados a muerte
al final del pasillo
De que me sirve toda la luz de las heridas
si no hay ojos suficientes
para estos viejos cangilones de la pena?
la luz se pudre
con un aullido infernal
entre los escombros
de un alfabeto desconocido
doblado de silencio por los cuatro costados
mientras la Vida sólo tiene una cara, una cara
el resto es lo que excavan
los dioses como trincheras
los dioses mezquinos del puro humo
siempre lejos de nuestras adorables cocinas
que también nos cierran los ojos |
txt. karlotti.
photo Gvich.
Miguel Herrero el amigo que duerme
24 de junio 2005
dsk
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