| La muerte de la industria. por Enrique Martínez 2 - Fusiones y adquisiciones. | |
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En los últimos años la industria del disco ha asistido, especialmente en los Estados Unidos que es donde se concentra, a una fiebre de fusiones y adquisiciones entre los sellos y empresas más importantes del sector. Muchos artistas de importancia menor y sin condición de superestrellas y algunos veteranos ilustres en horas bajas sufrieron las desagradables consecuencias y se han quejado públicamente de haberse visto despedidos de los sellos por nuevas políticas comerciales o de haberse visto abandonados por sus sellos en la promoción de sus discos e incluso en la publicación de los mismos. | |
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En definitiva, se entremezclaron durante un par de años dos lemas: "sálvese quien pueda" y "cuanto más grande mejor". Vender un par de cientos de miles de copias era un fracaso de cualquier manera, los gastos de promoción de los artistas que rondaban estas cifras se recortaban cuando no se eliminaban y los esfuerzos se centraban en asegurar los tiros que ya resultaban seguros de por sí. Movimientos inequívocos de una industria pesimista y escéptica con respecto a sus propias fuerzas y consciente de su situación de crisis. Desde el punto de vista artístico, de cara a la salud y calidad de la música, es difícil hablar de esto como de algo problemático. Hubo un momento en el que los artistas grabasen para un sello multinacional representaba unas ventajas que solo los más puritanos y cerriles de los aficionados a la música independiente podían negar. |
Con más dinero y medios un artista no excesivamente vanguardista, pero sí algo ambicioso e involucrado con sus discos, conseguía mejores producciones y mejor sonido. Ahora la cosa ha cambiado radicalmente por el abaratamiento en el coste y la simplificación en el uso de los medios de producción musical, especialmente en la producción de música electrónica. Si ya muchos artistas están optando por la autoedición, también es cierto que para un sello independiente de tamaño medio ahora mismo no resulta ruinoso en absoluto conseguir que un artista de cierto nivel de ventas grabe con una calidad de sonido decente e incluso que realice una producción cuidada según los estándares habituales de los últimos diez años. Los discos de Glitterhouse o Cooking Vynil sería un buen ejemplo. | |
Pero nuevamente esta situación idílica de artistas de calidad, ajenos a modas y hypes, con un público determinado y un nivel de ventas razonable, habitando felices en sellos independientes con un gusto e interés artesanal pero un resultado profesional en la música, está amenazada. Por ahora se aseguran unas ventas que garanticen con respecto a los costes, unos márgenes de beneficios que si bien para la Sony Corporation resultan inaceptables, a ellos les permitan mantenerse en el mercado. |
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Pero nuevos estándares en calidad de sonido están apareciendo en el horizonte y la brecha entre grabar para una indie y una major puede volver a ensancharse. La incipiente clase media de sellos que se estaba consolidando gracias a la obsesión por los grandes nombres de las multinacionales (Anti, Glitterhouse, Cooking Vynil, Beggars Banquet... etc.) puede volver a verse destruida o devuelta a la oscuridad de las tinieblas exteriores |
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