| La muerte de la industria. por Enrique Martínez 3 - Un nuevo producto. | |
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Antes de analizar esta última cuestión conviene encontrar la razón primera de todo esto: el porqué de la crisis. Más de uno ha apuntado que actualmente existe una oferta mayor de formas de entretenimiento al alcance del principal sostén económico de la industria del disco. Además de la música pop, principal bien de consumo y transmisor-creador de tendencias entre la gente joven (franja que iría de la pubertad a unos 30 años) en los últimos cuarenta años, surgen nuevos estímulos, especialmente los videojuegos. Digamos que ahora la música es la banda sonora de fondo para otra cosa y no una cuestión a la que dedicarle tu plena y exclusiva atención. | |
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Suena de fondo mientras machacas un video-juego o bailas drogado en una discoteca. Es algo que bajas de Internet, lo guardas como archivo en el disco duro y suena mientras haces otra cosa. Y no es precisamente un tema de conversación al que dedicar mucho tiempo. Según el propio Mick Jagger, antes la música era lo principal porque era lo único o al menos era lo mejor. Pero hay algo más que esta variedad de la oferta. Está también la naturaleza de esta oferta, que antes se dirigía a una audiencia menos "audiovisual", sobre todo menos visual. Ahora los estímulos, si quieren captar la atención de los nuevos consumidores, han de ser rápidos, concretos, directos, abrumadores y fugaces para despertar su atención. Hay que recordar que la música electrónica de baile casi no tiene letras elaboradas y por lo tanto no requiere ni ulterior reflexión ni asimilación, pues busca un estímulo inmediato, fuerte pero fugaz. |
Este es un fenómeno que no es exclusivo de la música y que se está extendiendo a todos los órdenes de la vida. Está alterando la forma de hacer películas y la forma de dar información. Los programas de televisión son cada vez menos distinguibles en más de un aspecto de los anuncios que los interrumpen. Y uno de dichos aspectos es el modo de expresión escogido, más rápido y ágil, pero también más superficial. De hecho, no queda ya ningún programa nocturno de debate en ninguna cadena mayoritaria, que no sea una jaula de grillos que verse sobre cuestiones de la prensa rosa. | |
La industria del disco es uno de los principales responsables de esta transformación, ya sea éste un cambio para mejor o para peor para todos nosotros. Pero lo que en principio parece indudable es que para ella misma sí que es para peor, como si se hubiese disparado en su propio pie. La irrupción de la MTV y el video-clip masivamente en los años ochenta no supuso para la industria musical, como se pueda pensar, un cambio en COMO ésta vende el producto, sino en QUE vende en última instancia. El video clip y su contenido de imágenes, ha dejado hace ya mucho tiempo de ser el medio de vender algo, para convertirse en el fin en sí mismo considerado. La música ha dejado de ser la mercancía para pasar a ser parte del paquete completo y poco a poco su importancia dentro del paquete es cada vez menor. |
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Pero la industria en principio no cobra por emitir los vídeos, sino que paga por emitirlos. Y la gente común con una rotación intensa durante 24 horas de estos mismos vídeos de modo gratuito realmente no necesita más, por lo que tampoco se va a comprar un disco completo para disfrutar de algo que no le va a dar: la imagen con el sonido, no éste en solitario. La elección de un tipo de artista basado en la imagen como principal activo de la industria elimina la capacidad afectiva, ensoñadora y sugestiva de la música pop. Hoy por hoy las máximas estrellas son gente como Britney Spears. Una perfecta campaña de imagen desde el principio, que juega con un cruce de infantilismo puritano morboso, implantes mamarios de silicona, virginidad inverosímil con provocación casi-pedófila a los padres viejos-verdes de sus fans adolescentes y esa actitud de fiesta de pijamas femenina del Medio Oeste norteamericano que provoca la risa del menos cínico. Todo llevado con una soltura y precisión tal que demuestra que, con certeza, hay un plan secreto y maestro detrás de todo. | |
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Y a mayores, sosteniendo toda esta maquinaria sobre una única canción realmente decente en toda su carrera. Pero es obvio que el clip fija en el oyente una visión determinada de la canción, que determina su empatía con el artista y que acorta el plazo de su afecto por la misma. Conozco gente de mi edad que con respecto a los juegos de ordenador de su infancia mantiene una relación nostálgica y a otros que reivindican el Atari contra el Pentium III. Y sin embargo creo que en realidad esta gente posee una sensibilidad innata que hubiese hecho d e ellos los perfectos "pop nerds" en el caso de haber sido expuestos a la música en el modo adecuado. |
Se habrían convertido en gentes como la redacción del FEEDBACK-ZINE, con un fanzine de música. Sin embargo creo (y si no fuese así no escribiría en un zine), que la música (o una buena serie de T.V) está dotada de una capacidad mayor para generar este tipo de adhesiones sentimentales que un video juego. Pero en última instancia todo esto da igual. Porque Sony probablemente saca más beneficio marginal de la TV en la que ves los video-clips, o de cualquier juego de la Playstation 2 que de un disco de Michael Jackson. Pero, por si acaso y hasta nuevo aviso, te sigue vendiendo los tres a la vez. |
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