arSónica 2004

Teatro Alameda. Sevilla.
21/22/23-10-04.

Sesión del sábado 23.

ROMANTICISMO ELECTRÓNICO

Álvaro Barranco, electrónica y proyección.
Sábado 23-10-04. 22:00h.

La última sesión de arSónica 2004 se abrió con "Loser", una sesión de vídeo y electrónica a cargo del local Álvaro Barranco, creada en estrecha colaboración con otros artistas del campo de la animación digital.
Una vez leída la reseña en el programa de mano intuimos qe el posicionamiento estético de esta obra iba a ser completamente opuesto al de otras actuaciones del festival. Y así fue.
Las primeras tímidas sonoridades se basaban en un lento ritmo regular. Probablemente se tratase de un homenaje a la música de Semana Santa (no hay qe olvidar qe estábamos en Sevilla). Fue un simpático momento de distensión mientras nos sumergíamos poco a poco en "Loser". Sin ninguna prisa las cosas se iban poniendo cada vez más serias: aún la segunda sección tuvo algún componente rítmico festivo, pero al llegar a la tercera la experimentación con algunos sobreagudos nos fue sosegando y, alcanzado un punto de tensión, llegó el momento en el qe se revelaron las verdaderas posiciones de Barranco.
Pues fusionando la grabación de una reposada y doliente pieza modal pianística con sus propios sonidos y con imágenes de impactante desgarro, el artista consiguió sobrecogernos. No es muy habitual encontrar en el mundo de la electrónica experimental (qe cada cual entienda el término como qiera) a gente qe la use desde la óptica romántica en la qe Barranco estaba situado, lo qe le daba un cierto punto singular a la obra.

Apareció después sobre la pantalla el verdadero protagonista de la historia qe se pretendía en cierto modo contar: un modelo en 3D con apariencia humana qe tomaba conciencia de sí mismo. Desde ese momento el vídeo, qe había servido hasta entonces un poco como apoyo a la música, pasó a primer plano. Barranco creó tensiones, las relajó, hubo momentos de cierto ruidismo y sonidos luminosos, titilantes, cristalinos; hubo también muchos, qizá demasiados, pulsos regulares. Mientras, el vídeo mostraba al ser en 3D paseando por una borrosa Sevilla, o lo ignoraba para mostrarnos engendros mecánicos, industriales, o darnos un paseo por la carretera a velocidades de vértigo.
Algo le debía de suceder al modelo renderizado, pues se le veía abandonado a su suerte y qizá con ansias por no pertenecer al entorno en el qe se encontraba, la ciudad industrial. De hecho no era capaz de soportarlo y Barranco nos taladró un poco los oídos mientras el ser decidía si vivir más o no. Finalmente las tensiones desaparecieron de golpe y "Loser" tocó a su fin.

CONTRASTES DE ELEMENTOS PUROS

Ryoji Ikeda, proyección.
Sábado 23-10-04. 23:00h.

A continuación se proyectó "Fórmula", de Ryoji Ikeda. La pureza visual y sonora era evidente. En la pantalla se movían líneas y objetos simples, muy luminosos, sobre fondo azul. En el plano sonoro algunas texturas brillantes intercaladas con quasi silencios. Cómo conseguía provocar Ikeda tan acentuados contrastes con ese mínimo de elementos es algo fantástico. Otro punto a comentar es qe siempre qe un "occidental" atiende a un producto de corte minimalista como éste percibe un cierto cambio en lo qe está sucediendo segundo tras segundo: no sé si fue cosa mía o si esas sutiles transformaciones en la proyección y en el sonido eran reales, eso será siempre un inqietante y nutritivo misterio. El caso es qe ciertos efectos visuales, como los de cascada hacia arriba, fueron realmente muy pacíficos, mientras qe en otras ocasiones Ikeda decidió destrozarnos los tímpanos. Deliciosamente incorrecto.

SORPRENDENTE YUXTAPOSICIÓN

Pau Torres, electrónica.
Agustí Martínez, saxo alto.
David Parras, tuba.
Francesc Vives, trompeta y trombón.
José Luis Redondo, guitarra.
Sábado 23-10-04. 0:00h.

El momento en mi opinión más interesante de la noche fue la actuación de Pau Torres y sus aparatos formando junto con saxofonista, tubista, trompetista/trombonista y guitarrista un singular qinteto.
La presentación de "My Wrong Mood" comenzó con un par de fricciones con un arco qe Torres grabó y transformó para introducir la primera pieza de la noche. Él mismo daba las indicaciones a los instrumentistas. El primero en tocar fue el guitarra y, desde luego, no fue una interpretación al uso: el músico jugó con sus pastillas y con un uso antitradicional de las cuerdas, buscando igualmente sonoridades gracias a la deformación del sonido directamente con sus propios pedales. El saxo arrancó con slaps sin producir notas, el tuba golpeaba la embocadura y el trombonista extraía tubos de su instrumento y soplaba. Torres recogía todas esas sonoridades, las masticaba, las deglutía y las regurgitaba, cubriendo a voluntad el espacio sonoro ante el qe estábamos. Realmente se desarrolló un trabajo medido y sin histerismos a la par qe colorido, sin trabas de ningún tipo: el jefe y sus muchachos se extendieron mayormente dentro del continuum sonoro y del tiempo con absoluta libertad, gracias a lo cual presenciamos momentos realmente increíbles de fantásticas combinaciones de sonidos, unas muy frescas, otras muy serias.


Pau Torres y su grupo

Se esperaba, a raíz del supuesto gusto de Torres por el jazz, una inclusión de ciertos elementos pertenecientes a este estilo. De hecho la inclusión de metales en su música era toda una declaración de intenciones, pero no estaba tan claro el hecho de qe fuese a yuxtaponer como lo hizo, sin ningún tipo de eufemismo, improvisaciones jazzísticas de trompeta y saxo a su propia electrónica.
El concierto fue como un viaje por varias piezas distintas a través de las cuales iban ganando terreno muy gradualmente los doce semitonos del sistema temperado. Llegados al final los metales y la guitarra se unieron en una especie de "el jazz hace la fuerza" y la electrónica fue callando. La fanfarria final estuvo destinada a los compañeros de Torres y éste se dedicó mientras tanto a arrojar al centro del escenario los peqeños cacharros de percusión (tornillos, un plato, un arco) qe formaban su peqeña sección acústica, como una especie de fiesta final festiva y dicharachera muy a lo The Who.

JUGUETES ELECTRÓNICOS

José López, electrónica.
Sábado 23-10-04. 1:00h.

Al instante subió al escenario José López, el propio manager de Pau Torres, para presentar en vivo "Bside Project", qe se trata de creaciones de artistas de su propio sello, Testing Ground, pasadas por su tamiz creativo. Tras un silencio de varios minutos en el qe parece hubo algún problema técnico (algunos pensamos qe estaba interpretando "4'33''"), comenzó el rollo. Realmente la estética de este singular y estrafalario personaje ataviado con una camiseta de AC/DC resultaba desconcertante entre lo visto en el festival. Era como un niño jugando con los cacharros, disparando loops, dejándolos sonar durante minutos y haciendo un leve headbanging. En ocasiones nos hizo sentir como en una disco: el caso es qe esa manera de afrontar la electrónica no funcionaba después de más de tres horas en un teatro y siendo la una y media de la noche. Pesado.


José López

De todos modos sí qe fue un tanto enternecedor, gracias en parte al hecho de qe ya sentíamos qe arSónica tocaba a su fin y qe hasta el próximo año no volveríamos a tener la oportunidad de vivir momentos como aquellos.

por - Trabas.



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