Crecen, se reproducen y mueren.

Como las plantas silvestres de temporada, existen formaciones, grupos o solistas que nacen para, desde la más noble de sus intenciones, ofrecer un sacrificio personal a su idolatrado icono pop travistiéndose anulando su propia personalidad humana y racional. Imitando, plagiando y profundizando en su fanatismo muchos de estos iconos consiguieron réditos económicos (Bryan Adams o Carlos Goñi lo lograron a costa de Bruce Springsteen) y hasta gloria internacional. Un fenómeno, que hasta la total extinción del movimiento rockopopero, nunca parará de auto regenerarse logrando que año tras año siempre aparezcan casos más o menos traumáticos. Pero retomemos el hilo de la reseña, que la introducción puede alargarse ya en demasía. Muchos reconocen que Héroes del Silencio y más en concreto su popular líder Enrique Bunbury, ocasionaron a comienzos de los 90 el mayor y más enfermizo fenómeno fan que aquí, este humilde y desinteresado escribiente, ha conocido hasta la fecha. Esos fans del silencio han crecido y han logrado, en algunos casos, completar una formación educativa y musical. La falta de dignidad de muchos de ellos los llevaría o llevará a crear una banda de versiones. En otros casos, los menos, surgirá una mínima luz creativa.

Es aquí donde, desde mi más subjetiva opinión, ubico la obra que tengo en estos momentos entre mis manos: “Sindicato de Canciones” del solista Sandropop. Es el tercer disco del cantante Sandro Muñoz quien desde la compañía DFX Records (filial de la multinacional Universal) pretende dar ya el definitivo salto hacia el éxito. En portada del disco sigue el mimetismo con Bunbury, pero en el interior, en sus canciones, se aprecia un salto o paso hacia delante. Unos temas siguen la estela de los maños: “De Arena” es un ejemplo claro. En cambio el disco se presenta, en líneas generales, como un compendio de canciones pop con arreglos y melodías convencionales y convincentes para el público hacia el cual va dirigido el disco: “Más Agua que en el Mar”, “Te estoy viendo” o “Las Manos en el Aire” se pueden destacar en este disco o en cualquier disco de los hermanos Urquijo o de los murcianos M-Clan por dar un par de ejemplos. Sandropop lo intenta erre que erre. Pero la sensación general es de ya haber tenido que escuchar esto en 101 bandas patrias. Falta de originalidad y todo el pescado vendido.

txt. Corralo

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