DE LA ROSA

“m.o.s.”

(Everlasting Records, 2004)

 

 

 

DIEGO ALONSO ARÉVALO

(diegoalonso@valladolidwebmusical.org)

 

El Hombre Burbuja ha muerto. Viva El Hombre Burbuja. Con estas palabras Julio de la Rosa despedía (en una memorable actuación en el FIB ’02) a una de las formaciones más geniales e injustamente ignoradas del panorama musical patrio. Ajenos a modas y tendencias, profundamente independientes y dueños de un universo poético enormemente sugerente, El Hombre Burbuja nunca trascendió el status de grupo de culto.

 

 

El profundo vacío que dejó la disolución de EHB tras la publicación de su tercer y último disco, el emocionalmente devastador “La Paz Está En Las Matemáticas”, se vio afortunadamente reparado con el anuncio de que Julio de la Rosa se disponía a emprender su carrera en solitario. A mediados del año pasado aparecieron cinco nuevas canciones en la red, grabadas entre Nueva York y Sevilla con ayuda de una guitarra acústica, un secuenciador y un puñado de samples. De ellas, sólo la sonámbula “Entresueños” reaparece en este m.o.s.” que supone el verdadero retorno del alma (cantante, guitarrista y compositor) de EHB.

 

En m.o.s.”, De La Rosa continúa exorcizando sus fantasmas con su personalísima prosa dadaísta, a la vez tierna y provocadora, descarnadamente real: Qué ruido tan triste/Al hacer el amor/No es ningún homenaje/En realidad soy un vulgar ladrón recita en “Braile (segunda parte)”, una canción de aromas orientales en la que Julio gira de nuevo en torno a dos de sus grandes obsesiones: el amor y la incomunicación. Igualmente dolorosa es la balada imposible “El Monstruo Nunca Duerme”, maravillosa confesión de derrota y probablemente la mejor canción del disco.

 

    

 

En el plano estrictamente musical, De La Rosa no alcanza las cotas de experimentalismo del hipnótico “La Paz Está En Las Matemáticas”, optando por un enfoque más directo. Canciones como “A Pleno Sol” o “De No Verte” utilizan esquemas ya conocidos por los seguidores de EHB, aunque un sentimiento de rabia inédito (¿venganza?) salpica “Otra Felicidad” y “Otro De Sus Juegos”, cuya contundencia instrumental se acompaña de unas textos más que inquietantes (Voy a escribir letras para que odies todo lo que nos pasó).

 

m.o.s.” supone el mejor retorno posible de uno de los personajes más fascinantes de la escena musical en nuestro país. Ojalá que con este disco caigan definitivamente por la madriguera de conejo los que aún no lo han hecho.

 

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