BART DAVENPORT
“Maroon Cocoon”
(Mushroom Pillow, 2005)

DIEGO ALONSO ARÉVALO
diegoalonso@valladolidwebmusical.org
“Soleado” es la primera palabra que viene
a la cabeza al escuchar a Bart Davenport.
Quizás tenga algo que ver con que este tipo proceda de la luminosa California y
con que fuera cantante de The Loved Ones, pero lo cierto es que Maroon Cocoon, su tercer disco en
solitario, captura el sonido de los felices veranos de la América suburbana de
los 70, cuando la resaca de la era hippie comenzaba a dejar paso al soft rock
de las emisoras de radio AM.
En Maroon
Cocoon, Bart Davenport abandona
la ambición rock de sus anteriores discos para adentrarse en terrenos más
íntimos y personales, a menudo con una guitarra acústica como único
acompañamiento para su voz cristalina. Cierto, la canción inicial, “Welcome To
The Show”, es capaz de espantar a cualquiera con sus armonías vocales a lo
Crosby, Stills & Nash, pero el refrescante aire bossa (a mitad de camino
entre Caetano Veloso y Belle & Sebastian) de “Clara”, dibuja una amplia
sonrisa, a pesar de la irritante exhibición final de scat singing.
A lo largo de 40 minutos, la amplitud
de registros ofrecida por Davenport es
sorprendente: entrañable música de sitcom
(“Finishing School”, “Into Music”), folk-pop británico con trazas de Nick Drake
(“Paper Friend”) y una excelente versión de “LA Girls”, de sus compañeros de
sello Hard Place. Y por cada momento de puro kitsch, como los teclados de purpurina de “One More Reason”, hay un
estribillo memorable o un cambio de acorde que demuestra la calidad de sus
canciones.
Aunque quizás excesivamente azucarado y
MOR para algunos paladares, Maroon
Cocoon convencerá a los nostálgicos de los 70 y a todos aquellos que aún
creen en el poder curativo de una melodía. Puro joie de vivre no apto para cínicos.
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