"Goodbye Nobody"

(JAGJAGUWAR - Acuarela, 2004)

Sin duda, con "Goodbye Nobody" nos tenemos que descubrir ante una de las mejores cantautoras del neo-folk. Después de sus dos últimos trabajos, los dos largos "Desermais"(01) y "Heart and Crime"(02), que la desembarazaron de los estigmas del country que poblaron tanto "Broken Girl"(Sappy, 96) o "Julie Doiron and The Wodden Stars"(Sappy, 99), la hija pródiga de la pequeña ciudad de New Brunswick (Canadá), sigue desempolvando el baúl de las emociones. Más cercana ya al cada vez más poblado universo de "buenas" cantautoras folk -Nina Nastasia, Laura Veirs, Chan Marshall o la joven Jolie Holland-, con "Goodbye Nobody", Julie consigue llegar al cielo cuando sus versos comienzan con esa voz tan austera y grave, y que casi de forma confesional, nos hablan de una casa (la suya) la cual aparece plagada de turbulencias sentimentales, a la vez que rebosa de un gran calor familiar (es madre de tres hijos). Sus canciones obran como una dulce terapia, en búsqueda directa de algo tan sencillo como es la felicidad más cotidiana. Que mejor forma de hacerlo que por medio de grandes canciones, de una voz cada vez mejor modulada, y de unas melodías bien ensambladas, las cuales se mantienen en una "atmósfera" mágica por medio de recursos casi mínimos: guitarra y voz en unas, o voz, banjo y sonidos de la calle en otras, todo ello bajo leves escapadas a la improvisación.

En las nuevas composiciones que la cantautora canadiense ha escogido para su particular forma de decir adios..."Goodbye Nobody", las letras marcan sensaciones tan dispares como: el sentimiento que puede aparecer cuando uno se queda mirando ensoñadoramente por la ventana ("Snow falls in november"), o cuando de forma sincera pide perdón por haber gritado a destiempo ("Sorry Part III"), o simplemente por salir de gira ("Last Night"). Grandes temas que en esta ocasión están arropados por los dulces arreglos musicales de sus amigos Herman Düne y que narran con estremada dulzura las luchas cotidianas por mantener el amor, incluso aceptando las mentiras para poder seguir hacia adelante...¿quién no se ha visto en esa situación?.

Unas sensaciones, que pueden ser degustadas en la visita que nos realizará Julie Doiron este próximo 14 de marzo, junto con la banda Berg Sans Nipple, dentro de la programación del Café España. Prometo no llorar.

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