Como otras tantas veces vuelvo a encontrarme con que llego tarde a los sitios o que me entero tarde las cosas. En esta ocasión, el último grupo sobre el que había echado los tejos ha publicado lo que es ya su último trabajo discográfico. Luna, así se llaman ellos y ella, cierran con el fenomenal Rendezvous una de las carreras más honestas que ha dado el rock en los últimos años. A tal fin dividiré esta crónica en dos partes: primero una pequeña biografía sacada de allí y de acá con el fín de situarnos todos en el universo lunático que Dean Wareham creara a principios de la década de los 90, para después reseñar su último y muy recomendable disco, alejado de los cada vez más asquerosos costumbrismos del indie pop que con tanta banalidad inundan los festivales digamos...políticamente correctos o amparados ya en el ordena y manda de unos esponsors cada vez más en su papel de multinacionales (demasiada cerveza).
 
LUNA: el fantasma mejor conseguido de la Velvet.
 

Luna. De nombre tan romántico a la vez que común surgió, a comienzos de los años 90, uno de los grupos que mejor ha elaborado el pop de la ya mítica Velvet. Un proyecto creado por la mano del cinéfilo, cantante y guitarrista Dean Wareham (nacido en Nueva Zelanda, pero afincado en los USA), poco después de dar por finalizada la existencia de su anterior grupo Galaxie 500.
Luna surgió de las influencias de varias bandas de las que sobresale sin lugar a dudas la Velvet Underground. Dean Wareham, influenciado desde joven por las melodías más delicadas de los nueva-yorkinos, por sus letras, así como por sus medios sonoros, decide dar un paso adelante, amparado también en las músicas de Joy Division, Serge Gainsbourg, Television, Neil Young o Lee Hazlewood.

 

 

Después de Galaxie 500, Wareham intentó iniciar la típica carrera en solitario grabando el EP “Anaesthesia” (1991), pero abandonó la idea para comenzar el proyecto Luna, nombre derivado del personaje interpretado por Diane Keaton, Luna Schlosser, en la película de Woody Allen “El dormilón”. Junto a Dean, vocalista y guitarra anclado ahora en la ciudad de Nueva York, en la primera formación de Luna se encontraba el bajista Justin Harwood (ex miembro de Chills) y el batería Stanley Demeski (antiguo componente de Feelies).

El trío firmaría con Elektra para grabar “Lunapark” (1992), un gran álbum debut producido por Fred Maher (ex miembro de Material o Scritti Politti) que prorrogaba de manera espléndida los previos sonidos creados por Wareham en su anterior "galaxia", disco que desde el principio logra transportarte mentalmente a eso que llamaron dream-pop, con canciones cargadas de tonos agridulces, con magníficas melodías y unas bases instrumentales que si algo no provocan es la indiferenca. A destacar, pues los temas “I want everything”, “Slash your tires”, “I can't wait” “Hey Sister” o “Slide”.
En el EP “Slide” (1993), que contenía versiones de la Velvet Underground (“Ride into the sun”), Beat Happening (“Indian Summer”) o Dream Syndicate (“That's what you always say”), ya aparecía como miembro oficial un segundo guitarrista, Sean Eden.

 

 

Un año después publicaron otro de sus recomendables largas duración, “Bewitched” (1994), según lo que he podido observar, uno de sus mejores discos, con temas como “California all the way”, “Tiger Lily”, “Friendly Advice”, “Sleeping Pill” o “Great Jones Street”, las cuales ponían de manifiesto la maestría del grupo así como una autoreivindicación de su propia personalidad, muchas veces diluída en las comparaciones que por aquel entonces hacían del grupo con los predecesores antes comentados. En el álbum, producido por Victor Van Vugt, ingeniero de Billy Bragg o Nick Cave, aparecía como ilustre invitado el guitarrista de la Velvet, Sterling Morrison.

 

El grupo se había consolidado entre los sectores de fans musicales con mejor gusto del planeta. Algo que muchas veces va de la mano con la escasez de ventas, prueba de ello el maravilloso "Penthouse" (1995) que incluye joyas del pop como "chinatown", "moon palace" o "23 minutes in brussels" y siguiendo con su afición a las versiones y al cine cierran el disco con un bonus-track oculto, que no aparece en los títulos, ni mas ni menos que "bonnie & clyde" del mítico actor/músico francés Serge Gainsbourg, cantada también en francés.
Una situación que "molestó" a su discográfica Elektra, que decidió no renovar el contrato con la banda. “Pup Tent” (1997), con piezas como “Fuzzy Wuzzy”, “Bobby Peru” o “Beautiful view” ya sería editado en otra compañía. En este disco el batería Stanley Demeski ya ha dejado el grupo, siendo sustituído por Lee Wall.
En el single de adelanto “Bobby Peru” aparecía una versión del tema de Blondie “In the flesh”, siguiendo en su clásica línea de colar siempre alguna versión en sus producciones.

 

 

Comienzan los años duros, tanto para el grupo como para sus fans, que vieron como se estaba produciendo un bajón creativo. En 1999 lanzan “The days of our nights” dentro del sello independiente Jericho. Curiosamente uno de los discos del grupo con más salida comercial, pero con más altibajos en sus temas. Destacarían “Dear Diary”, “Superfreaky memories” o “The old fashioned way”, junto con una relajada y estupenda versión de Guns ‘N' Roses, “Sweet child o' mine”, llevado totalmente al sonido Luna. Después de este disco y a causa del nacimiento de su hija, el bajista Justin Harwood dejó la formación, siendo reemplazado por la rubia bajista Britta Phillips, novia de Dean Wareham y ex componente de The Belltower y Ultrababyfat, que había girado con Luna en el año 2000.

 

 

En el año 2001 publicarían el directo “Luna Live” (2001) y el EP “Close cover before striking” (2001), disco en el cual versionaban a los Rolling Stones con “Waiting on a friend” y a Kraftwerk en “Neon Lights”. “Romantica” (2002), fue el primer Lp con Britta en la formación ya al 100%. Producido por Dave Fridmann, el miembro de Mercury Rev, y Gene Holder, componente de los dB's, el álbum volvía a contener brillantes y hermosos temas como “Lovedust”, “Renee is crying”, “1995” o “Black Postcards”. El mismo año de “Romántica” aparecía “L'Avventura” (2002), un disco acreditado a Dean Wareham y Britta Phillips que fue producido por Tony Visconti.

 

 

RENDEZVOUS un bonito final de historia

 

Y llegamos al presente, al momento justo en el que me topo con su último disco (no habrá más) justo después de casi 3 años de silencio. El grupo, pendiente cada uno ya de otros historias y proyectos paralelos deciden colocar el cartel de cerrado. De forma honrada sin lugar a dudas.

Luna siempre ha estado inmerso en un entorno musical que ha gustado de ambientes exquistos, lo que no es (en este caso) sinónimo de elitismo musical. Todo lo contrario. Dean y compañía si algo les ha podido caracterizar es el haber sabido apreciar las diferentes facetas musicales de los rincones más diversos de la música. Si es cierto que sus obras están inmersas en las mejores melodías, llenas de esos cambios de ambientes, pero también han sabido apreciar detalles minimalistas. Así, en Luna pasamos de estar dentro de ambientes soñadores y silenciosos, a ritmos hipnóticos y seductores cargados de guitarras, para de pronto volver a la calma sonora más absoluta.

Con Rendezvous Luna nos dejan con un buen sabor de boca. El disco desprende frescura y cierto optimismo, con alguna pequeña dosis de intimismo que le dan un toque especial a todos los cortes del disco.

 

Malibu Love Nest”, buen tema que abre el álbum, hace ineludible la mención como influencia máxima en su música de la Velvet Underground y Lou Reed, en la faceta más pausada y melódica del genio neoyorquino. Los ecos de la guitarra de Sterling Morrison también son parte fundamental en esta canción.

La huella de la Velvet es apreciable también en “Cindy Tastes of Barbecue”, delicada melodía pop con la típica y atractiva vocalidad susurrante de Dean dominando la pieza acompañada por una cálida textura instrumental, o en “Speedbumps”, un tema más rítmico.

The Owl and The Pussycat”, un tema que como he podido leer está basado directamente en un poema de Edward Lear, es una de las mejores composiciones de “Rendezvous”, elegante, sofisticada y preciosa pieza muy bossanova y con una fenomenal aportación de la sección rítmica, en especial del bajo de Britta Phillips, quien también introduce coros en el tema.

Otro tema que destacaría sería “Broken Chair” escrita por el guitarrista Sean Eden, cantada sorprendentemente por el propio Eden, quien tiene una voz similar a Wareham pero con un tono más entristecido si cabe. Muy en la linea del Neil Young más lastimero (“After the gold rush”).

Rainbow Babe” cierra tal y como empieza el disco, haciendo del inicio y el final de “Rendezvous” una misma pieza. Curioso.

En resumen pues decir que ha sido una agradable sorpresa para el que esto suscribe. El grupo que mejor ha sabido releer la música de la Velvet en su vertiente mas dulce o mas pop, mientras otros lo intentan por la vía facil y muchas veces hasta patética (me estoy acordando de los Oasis y de su tan cacareado nuevo disco, que horror!!).

Un disco, una trayectoria, que bien podríamos englobar en ese listado de "imprescindibles" de la web y que hace de excelente final de etapa del grupo más exquisito de New York.

 

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fotos: web oficial Luna                                                                                                                  Dean & Britta =>

 

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