MILWAUKEE
“Milwaukee”
(demo)
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DIEGO ALONSO ARÉVALO
(diegoalonso@valladolidwebmusical)
Convertidos en quinteto tras la incorporación de Adrián Rodríguez
(bajo) Milwaukee ha decidido por fin salir de su
dormitorio para entrar en el estudio de grabación. El resultado son 6 canciones
que en casi 45 minutos constituyen todo un homenaje a los paisajes más
lánguidos de Norteamérica.
Grabada con Ángel Rossell (ex-Les Ô) a
los mandos, el sonido intimista de la demo ha logrado capturar perfectamente los
sentimientos que el quinteto pretende transmitir: soledad, pérdida,
nostalgia... y quizás también esperanza.
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Las guitarras de cristal acaparan la mayor parte del protagonismo,
aunque es también destacable la labor de una batería que se encarga de marcar
con prudencia y acierto los valles y crestas de los largos desarrollos
instrumentales.
Nunca elevándose por encima de un susurro, la voz de Juan Díez es,
sin embargo, una de de las piedras angulares de la música del quinteto. A pesar
de ampararse detrás del inglés (con la excepción de la letra de la melancólica “Piedras”,
escrita por Itzíar), es posible palpar la emoción que
desprenden confesiones como la simple pero desarmante
I just want to/keep you by my side/forever/forever... mientras la canción colapsa
gloriosamente bajo su propio peso, tras casi 8 minutos de incertibumbre (“Don’t
Want More Goodbyes”).
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Amplios conocedores de géneros como el slowcore
y el post rock, quizás el único error que Milwaukee
comete en esta primera grabación es la de seguir de manera demasiado mimética
el camino marcado por sus grupos favoritos: “My Road Movie”, recuerda a los
mejores Bedhead, con sus perezosas guitarras
distorsionadas y su ritmo solemne, mientras el espíritu de Red House Painters también planea
sobre algunas canciones.
En otros momentos (los mejores momentos), Milwaukee
logran librarse del lastre de sus influencias y se atreven a andar solos: en
“(sin título)” una bonita guitarra acústica cose las costuras de una melodía inesperadamente
luminosa, y en “Viernes Santo” los teclados cobran protagonismo para dibujar un
inquietante paisaje fantasmal.
Pero lo mejor se encuentra al final. La hipnótica “Muerte De Un
Viajero” cierra la demo con más de 9 minutos de pura ensoñación, reinventándose
magistralmente en cada reiteración y con un enigmático recitado que, unido al
efecto de la música, produce escalofríos.
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