The Jayhawks

"Tomorrow The Green Grass"
(Def American, 1995)
por Álvaro Fierro


La perfección de las canciones pop clásicas comenzó a mediados de los 80, concretamente en 1985. Marc Pearlman (bajo) y Mark Olson (guitarra, voz) fundan un proyecto orientado a buscar nuevas vías de expresión en las raíces Rock americanas, tras no encontrarlas en bandas de otro pelaje. Olson militó activamente en Stagger Lee, combo obviamente de carácter rocker, y Pearlman hacía lo propio con grupos locales, como Neglecters.
Gary Louris (guitarra, voz), parroquiano de la escena de Minneapolis entra en contacto con ellos y The Jayhawks empiezan a levantar vuelo. La formación se completa con el también local baterista Norm Rodgers.

El cenit de sus creaciones llega con el disco que nos ocupa, una alegoría a favor del gusto y la sobriedad de fabricar canciones pop con clara influencia Rock y folkie en sus estados más clásicos. Pero antes estarían "The Jayhawks" (Bunkhouse, 1986), el recién reeditado "Blue Earth" (Twin Tone, 1989) y, sobre todo, el aviso que "Hollywood Town Hall" (Def American, 1992) supuso, un encuentro definitivo entre el binomio Olson- Louris que comparten la autoría de nueve de los diez temas del álbum. Una suerte de banda sonora de la idiosincrasia de una banda no prometedora, sino simplemente aupada a los primeros puestos del country pop contemporáneo con dicho L.P. Tres años después dan sopas con honda a los incrédulos, y verifican a los puristas del género una posible reinterpretación del Roots- Rock impecable. Con el gusto puesto en Crosby, Still and Nash y The Byrds, el tándem Louris-Olson factura una obra maestra. La calidez del corte que abre el disco, "Blue", la arrolladora melodía del tema que le sigue "I´d Run Away", hasta llegar a "Nothing Left To Borrow", pasando por esa maravillosa revisión del "Bad Time" de Grand Funk Raiload, que haría ponerse meloso hasta a Arzalluz . En "Tomorrow The Green Grass", hasta el más nimio matiz se antoja impecable, digno de unos orfebres metidos a músicos.

Poco después, Mark Olson abandona la nave, creando incertidumbre en el devenir de
The Jayhawks. Es, por tanto, inevitable el consiguiente bajón, verificado en "Sound Of Lies" (Def American, 1997), una colección de canciones para nada menor, pero con el fantasma de la comparación acarreado a sus espaldas. La decepción se hace palpable en "Smile" (Sony, 2000), el debut para una major con exiguas canciones dignas de ser escuchadas (muchos no les han perdonado ese coqueteo con la electrónica). Hasta que llega "Rainy Day Music" (Sony, 2003) obra a colocar en la estantería bien cerca de "Tomorrow The Green Grass". Sencillamente inmejorable, digno de otro Imprescindibles. Tal vez en breves.

Álvaro Fierro (nov'04)